¿Quién quiere ser millonario?

La historia de la trans lesbiana que conmovió a Santiago del Moro

El concurso de preguntas y respuestas tuvo anoche a Constanza como su principal protagonista, que se llevó un premio de 300 mil pesos argentinos.

Constanza Dolores
Contanza Dolores en ¿Quién quiere ser millonario?

El formato que ya es mundialmente conocido, en Argentina lo emite Telefe (en Uruguay puede verse por canal 4) y está dando que hablar por las historias de vida de los participantes. En muchos casos, las mismas resultaron ser conmovedoras para su conductor, Santiago Del Moro. Como la de Fito, uno de los ganadores de la última semana, quien vive en la calle tras haber tenido un muy buen pasar económico.

Anoche,  Constanza Dolores, una mujer trans de 55 años nacida en Alemania y residente en localidad de Lomas del Mirador (Buenos Aires), resultó ganadora de 300.000 pesos argentinos (unos seis mil dólares) y compartió su historia: un impactante ejemplo de superación. "Soy trans lesbiana. No me gustan los hombres, me gustan las mujeres", señaló, y agregó: "Siempre tuve novias, hasta los 38 años. El gran amor de mi vida fue una mujer, pero no la voy a mencionar".

"Mi reconocimiento como mujer es de toda la vida. Cuando era chica, se jugaba al médico, en el que nenes y nenas nos revisábamos. Teníamos estetoscopios y esas cosas. Yo fui a jugar con una vecinita y un vecinito, y, hasta ese momento, sabía que éramos dos nenas y un nene", contó. "El nene era el otro, yo nunca me reconocí como varón. Jamás. Así que fuimos a hacer el juego y en el transcurso dije: '¿Yo tengo lo mismo que
el nene? ¡Si soy nena yo! ¿Cómo es esto?'. Me quedó la duda y tuve la mala idea de ir a preguntarle a mi viejo"
, continuó su relato.

"Era otra época, muy jodida, porque ni la ciencia sabía por qué me pasaba lo que me pasaba. Nadie me lo sabía explicar, y mi viejo, que era un hombre de campo, menos todavía. Mi vieja nació en el año '35, así que había un oscurantismo total en este tema", compartió Constanza. A partir de entonces volvió a preguntarle a su papá "por qué tenía lo mismo que el nene si era nena", y afirma que recibió "un bife" a cambio que la
desplazó "dos metros atrás". A partir de ahí -contó- todas sus noches fueron castigos. "Siempre encontraban una excusa", se lamentó.

La primera vez que Constanza pudo vestirse de mujer fue después de que falleciera su madre, en 2009. Ese día, tras más de 40 años de sufrimiento por una vida reprimida, se dijo a sí misma. "Ya no lastimo más a nadie, no perjudico a nadie. Ahora voy a ser yo, la verdadera", narró. De eso solo han pasado diez años. Su proceso de cambio comenzó de la mano de dos vecinas lesbianas. Sin embargo, afirma que sigue sintiéndose discriminada. "Voy por zona norte o por la Capital y no tengo problema, pero donde yo vivo es terrorífico. Me gritan de todo. Pasan en los autos y me hacen alusión a mujeres trans que han aparecido en televisión y han desaparecido
en muy poco tiempo. Todo con tono ofensivo. O me pasa de estar así vestida y que venga uno y me diga: 'Flaco'"
, se lamentó.

Estudiante del profesorado de Historia, Dolores contó que, desde que se viste con ropa de mujer, está sin trabajo. "No importa el currículum que tenga. Te miran de pies a cabeza y, cuando te diste vuelta, lo tiraron a la basura. En estos diez años, no te voy a mentir, fui a mil lugares a buscar trabajo. En uno me tomaron y me echaron en menos de una hora", apuntó.

Su sueño es recibirse, conseguir un empleo y adoptar una nena. "Hasta eso es complicado", enfatizó.

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