columna farandulera

Y la Griega logró salirse con la suya

Vicky Xipolitakis finalmente pudo encontrarse con el Papa Francisco, y eso indignó a la columnista Antonia Ríos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Vicky Xipolitakis y el Papa.

Desde el escándalo que significó su momento de máxima popularidad en 2015, Vicky Xipolitakis ha estado hablando de su deseo de conocer al Papa. Pausa: ¿hasta cuándo le vamos a decir Vicky? ¿Esos sobrenombres no caducan con la edad? ¿No está grandecita ya?

Sigamos, que pensar en la edad de esta mujer y en las pavadas que hace me altera los nervios. Xipolitakis ha estado hablando de sus muchas ganas de conocer al Papa y eso casi que pasó ayer.

La vedette se fue hasta el Vaticano para encontrarse con el papa Francisco y ser bendecida por él. Y para los creyentes que piensan que esta chica es el demonio: cuando el pontífice la saludó no se prendió fuego ni nada.

Xipolitakis se ubicó en primera fila para asegurarse que cuando Bergoglio saliera a saludar la viera, y así pasó. Ella dice que él le dijo que la conoce bien, cosa que no sorprende; hasta los extraterrestres que beben del agua de Marte deben saber su nombre y conocer su cara (y otras partes de su cuerpo, seguro).

Lo bueno es que para entrar al Vaticano y sacarse medio millón de fotos, la señorita eligió un vestido negro bien tapadito que por lo menos no la hizo verse como una ridícula, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados.

Perdonen, en mis tiempos Moria Casán era joven y no hacía tantos mamarrachos como esta Xipolitakis; no estoy preparada para tolerar tantas cosas. El Papa le dijo (dice ella) que rezara por él, pero más bien tendría que haberle dicho que fuera al convento. Aunque sea al de “Esperanza mía”.

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