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Geena Davis, la actriz que pasó de la cima al olvido y hoy es activista por las mujeres

Ganó un Oscar en 1988 y tuvo su máxima popularidad con "Thelma & Louise"; también fue deportista de elite

Geena Davis en 2019. Foto: Archivo
Geena Davis en 2019. Foto: Archivo

En 1988 ganó un Oscar. En 1991, Thelma & Louise la convirtió en un icono feminista. En 1995, su carrera parecía acabada. Pocos estrellatos tan fugaces como el de Geena Davis, la actriz que pudo tenerlo todo pero que, tras una serie de malas decisiones, cayó en el olvido.

Lo que pasó con su carrera fue desafortunado y estuvo vinculado con el machismo imperante en Hollywood, así como a su vida sentimental. Quizás sea injusto culpar al director Renny Harlin (su tercer marido) de dilapidar su carrera en tiempo récord, pero lo cierto es que Davis tenía enamorado al mundo antes de contraer matrimonio en 1993.

Desaciertos y malas elecciones fueron augurando lo que sería el derrumbe artístico de una estrella. Sin dudas, uno de sus mayores fracasos de taquilla fue La pirata (1995), que filmó junto a su esposo y que fue un punto de inflexión en su camino. Y si bien al principio fue duro, con el tiempo supo reinventarse y transformar sus días “en el olvido” en algo mucho más productivo: se convirtió en una activista feminista y hasta hoy trabaja duro para lograr una industria más equitativa.

Tras modelar para marcas como Victoria’s Secret y tene una brillante carrera académica (que la tuvo durante un tiempo viviendo en Suecia), el director Sidney Pollack le dio su primer papel en Tootsie junto a Dustin Hoffman. “Se me ocurrió la idea de modelar porque a las modelos famosas les ofrecían trabajar en las películas. Pensaba que si lograba ser lo suficientemente famosa como modelo, se iban a dar cuenta que yo también podía actuar”, reveló Davis.

No fue hasta finales de los ochenta cuando llegó su auténtico boom en el cine. El rodaje en Yugoslavia de la comedia Transilvania 6-5000 no solo le dio popularidad sino un segundo marido, el actor Jeff Goldblum.

Junto a él rodó La mosca y Hay un marciano en mi vida, y fueron una de las parejas más cool de Nueva York. Al tiempo que crecía su amor, crecía su carrera, trabajando con Tim Burton en Beetlejuice o Lawrence Kasdan en Un tropiezo llamado amor, que le dio el Oscar en 1988.

La popularidad llegaría con su inolvidable papel en Thelma y Louise en 1991. A partir de esta road movie, la actriz se convirtió en un icono feminista y la imagen de ambas amigas (Susan Sarandon era Louise) entrelazando sus manos en la última escena es, todavía hoy, una de las más recordadas de la historia del cine. “El objetivo de la película era que las mujeres asumieran su propio destino. Las espectadoras me paraban por la calle para contarme cómo les había impactado (...) Me cambió la vida radicalmente”, declaró a The Guardian.

Susan Sarandon y Geena Davis en "Thelma & Louise". Foto: Archivo
Susan Sarandon y Geena Davis en "Thelma & Louise". Foto: Archivo

La pirata también fue un cambio: su fracaso de taquilla terminó por hundir a su productora y la carrera de Davis. Su caché dentro de la industria se devaluó rápidamente y tomó una drástica decisión: retirarse. Volvió a vivir otro gran golpe cuando descubrió que su marido la engañaba con su amiga y asistente personal.

Así se refugió en el deporte: en 1999 llegó a ser una de las semifinalistas para el equipo olímpico estadounidense de tiro con arco.

Su reivindicación la obtuvo recién en 2005 cuando interpretó a la presidenta de los Estados Unidos en Commander in Chief, una serie por la que obtuvo un Globo de Oro. Sin dudas, este papel y los de Stuart Little y Grey’s Anatomy le permitieron recuperarse dentro de la industria.

En todo este tiempo, su activismo feminista —que surgió con Thelma & Louise— nunca desapareció. Siempre intentó buscar para sí misma personajes que escaparan de ciertos estereotipos (Un equipo muy especial o El largo beso del adiós, por ejemplo). “Me hubiera gustado que Thelma & Louise hubiera tenido un efecto más fuerte. No he visto muchas más películas sobre mujeres, ni protagonizadas por mujeres, y aún menos explorando los complicados sentimientos que solemos tener las mujeres”, dijo alguna vez.

Geena Davis en "Grey's Anatomy". Foto: Archivo
Geena Davis en "Grey's Anatomy". Foto: Archivo

Pero en 2004 y mientras miraba televisión con su hija, Davis notó un desequilibrio entre los personajes masculinos y femeninos en las producciones infantiles. Por eso impulsó un proyecto de investigación sobre género en la Escuela de Comunicación y Periodismo Annenberg de la Universidad del Sur de California.

En 2007 decidió crear el Instituto Geena Davis para aumentar la presencia de personajes femeninos en el entretenimiento y el deporte. “Estoy completamente obsesionada con los números y los datos”, declaró. “Mi teoría es que no tenemos suficientes modelos reales de mujeres en puestos y ocupaciones importantes para impulsar el cambio y, por lo tanto, necesitamos tenerlos en la ficción para que la vida imite al arte”.

“Creía que la reacción de la prensa ante Thelma y Louise iba a cambiar todo y que ahora iba a haber muchos más personajes principales femeninos en el cine. Estaba muy entusiasmada y, de hecho, con la siguiente película Un equipo muy especial, la prensa anunció lo mismo, que iba a haber muchas películas de deportes, pero no pasó”, dijo.

Impulsora del Festival de Cine de Bentonville (con centro en la diversidad e inclusión) y activista en la promoción del deporte femenino, la lucha de Davis no fue en vano. Por su trabajo recibió un doctorado honorario del Bates College y en 2019, la Academia de cine reconoció su labor con un Oscar honorífico.

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