COLUMNA FARANDULERA

Federico, Barbarita y una guerra que no se termina

Sigue la historia entre los dos exnovios más polémicos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Derroche de amor en redes sociales. Foto: Twitter @barvelez

Pasó una cantidad de tiempo desde que se separaron de manera escandalosísima Federico Bal y Barbarita Vélez, que ahora se pasa viniendo a cada rato a Uruguay, no sé si se habrá conseguido un novio acá o a qué se debe tanto viajecito. A esta altura me aprendí de memoria las versiones que cada uno dio de esa horrible ruptura, que fueron tan diferentes que terminaron llegando a manos de profesionales que buscaron darle un poco de luz a tantísima oscuridad.

Recién ahora, después de que a Bal se lo siguió vinculando con Laurita Fernández y después de que quedó afuera del Bailando (¡qué sorpresa El Polaco!), aparecieron unas conversaciones que tuvieron los dos por chat, y los resultados de las pericias psicológicas.

Al final, los resultados dejan mejor parado al muchacho, a quien muestran como una persona estable y capaz de manejar situaciones violentas o por lo menos tensas. La cosa con ella es bien diferente, porque aunque los partes que leí tienen lenguaje técnico y son un poco difíciles de comprender, dicen que la chiquilina es inestable. “Tendencia al descontrol del impulso”, eso es lo que escribió una psicóloga forense y se dio a conocer ayer por los chimenteros.

También aparecieron unas conversaciones espantosas que son parte de la investigación, muy violentas y donde los dos se reclaman muchas cosas. Y ahora se sumó uno de los peritos -les juro que no entiendo más nada- que dice que manipularon todo para dejarla mal parada a Barbie. ¿Pero qué necesidad? ¿No estamos hablando de profesionales que trabajan en una causa? ¿Por qué harían eso?

“Parecería que quieren invertir los roles y hacer que la victimaria sea la chica”, dijo este señor de apellido Napoli y Barbarita no demoró en mostrar esas declaraciones en sus redes sociales. Porque cuando parece que esto finalmente iba a llegar a su fin y a decir de quién era la culpa, la bola crece y crece. Nos va a aplastar.

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