COLUMNA FARANDULERA

Fede Bal, Laurita Fernández y una historia sin fin

Otra vez se habla de romance y otra vez lo niegan.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Fede Bal y Laurita Fernández

El otro día les hablé de que me parecía que Charlotte Caniggia estaba preparándose para ganar Bailando por un sueño y, como para darme la razón, fue y dejó a Iliana Calabró (¡cómo chilla esa mujer!) fuera de concurso. Esta chiquita va a llegar lejos si sigue así.

Pero hoy no va a ser el centro de atención de nuevo, ¿verdad? Hoy quería contarles de esta relación sin fin que tienen Federico Bal con Laurita Fernández, que para el entorno y los periodistas argentinos tan pesados siempre, están juntos hace un millón de años. Y los buscan, los persiguen, los corren de acá para allá pero al final nunca encuentran ninguna pista.

Esta semana otra vez los vieron bailando muy juntos en un boliche. Un poco sospechoso parece, yo no les voy a mentir: se agarran las caritas y se miran picarones. Pero bueno, son dos muchachos jóvenes, lindos, trabajan juntos. A mi no me importa mucho su vida privada.

Pero ellos insisten que no están de novios, y cada vez que aparece el rumor tienen que salir a contestar. Justo el lío se agrandó esta vez, porque ella dijo en una entrevista que no había ido a bailar cuando sí lo había hecho (la filmaron, quedó pegadísima pobre), y porque él apareció con una boca tatuada que podría ser la de Laurita o la de cualquiera.

“Hace un tiempo dejé de quedarme en casa llorando y empecé a salir con amigos, a divertirme, a relajarme”, contó ella en una cosa que publicó en su cuenta de Twitter. Tiene toda la razón, con lo linda y joven que es. ¿Qué se va a quedar llorando en la casa por Hoppe? Se les ocurren cada divagues a ustedes también.

Y después puso otra cosa que también, toda la razón tiene. Escribió: “si hoy quisiera salir con él o con otro, es ridículo que emitan un juicio de valor sobre nuestra persona y sobre todo lo que pasamos este año porque NADA tiene que ver con el presente”. La pasaron mal, se quieren divertir, ¿y todavía tienen que dar explicaciones? Así no.

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