columna farandulera

Fede Bal y Barbie Vélez, la separación esperada

Antonia Ríos no está triste por la separación de Federico Bal y Barbie Vélez.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Barbie Vélez, una diosa en bikini. Foto: @barbiepucheta

Sé que hace unos días me quejé de que este verano eran puras malas noticias, y por suerte nació el bebé de Forlán y eso quiere decir que el de Zaira está cerca, porque con la chica de Diego se embarazaron casi al mismo tiempo. ¡Qué gracioso!

Bueno, pues hoy vengo a hablarles de una ruptura, que increíblemente no me pone triste. Al contrario. No piensen que soy mala por esto, ustedes saben que mi corazón farandulero es sensible.

Pero nunca creí en la pareja de Federico Bal y Barbie Vélez, y ahora que esa historia se terminó, me siento sin culpas de comentarles algo.

Capaz piensan que lo mío viene por el lado del nene Bal. Es cierto que vi a toda su familia crecer y pelearse en el mundo del espectáculo, y que tanto tatuaje no me gusta demasiado. Y sí, sé que él tiene un prontuario de mujeriego que da miedo.

Pero la que me hacía ruido ahí era Barbie. Primero porque no le puedo creer nada a una chica a la que le dicen Barbie, como esas muñecas tan famosas que ahora tienen versiones de cuerpos más, digamos, inclusivas.

Segundo, porque nunca la vi mirarlo con amor a él. Yo me creí que Bal estaba enamorado de ella; lo veía cuando la acompañaba y la celaba en Bailando por un sueño. Pero a ella nunca la vi entusiasmada, al contrario. Siempre se resistía, se le notaba en el cuerpo. Algún día les contaré de mi afición por el lenguaje corporal, no hoy.

Directamente, siempre creí que era un romance de mentira. Y ahora que se separaron, ella se pasa sacando fotos en bikini y subiéndolas a las redes sociales. Me parece que está buscando provocar a su ex, y cómo me molestan las chiquilinas que entran en esa histeriqueada.

A esas yo les digo de otra manera, pero por respeto a este diario no lo voy a poner. Lo que les confieso es que, de corazón, espero que Bárbara y Fede no vuelvan a estar juntos. Él, detrás de esa fachada, tiene un corazón bueno y se merece ser feliz con una mujer noble.

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