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Emotivo regreso de Jorge da Silveira tras haber perdido a su esposa

Tras el fallecimiento de Elena Baliño, su pareja desde hace 55 años, el periodista deportivo volvió a su programa A fondo y le dedicó un sentido mensaje a su compañera. 

Jorge da Silveira
Jorge da Silveira. 

Jorge da Silveira regresó a su programa A fondo (1010 AM) luego de haber sufrido de la pérdida de su esposa y madre de sus tres hijos, Elena Baliño. Víctima del cáncer, Elena falleció este martes rodeada de familiares. 

"No es fácil volver después de un golpe que sin duda ha sido el más duro de una vida", comenzó diciendo Toto con la voz notoriamente afectada.  

"Hace 55 años me ennovié con Elena, la que fue la compañera de mi vida. El mes que viene íbamos a cumplir 49 años de casados. Ella merecía mucho más de lo que yo le di, por su calidad humana, por su jerarquía moral y por su bondad infinita, por su permanente sonrisa. Fue una gran compañera de momentos de crisis y porque nunca se quejó por los avatares a los que la sometí en función de encarar la profesión y la vida", aseguró. 

Jorge da Silveira recordó su paso por la función pública, cuando fue director de Subsistencias a finales de los años '60. "Me metí con gente intocable y a los pocos meses de casado, llegaron 35 amenazas de muerte a nuestra familia. Elena nunca me dijo una palabra, nunca me dijo "aflojá". Jamás. Siempre bancó todo en silencio y respaldó plenamente", dijo.  

"Sufrimos muchos años por no poder tener familia hasta que hace 40 años llegó Florencia. Después Manuela y Jorge. Fue una madraza. Lo que hizo por Jorge es indescriptible. Vivió para ese hijo: lo llevaba a la escuela y a todos los especialistas. Lo hizo el ser divino que es hoy", complementó. 

Da Silveira contó que el 31 de enero pasado, Elena Baliño recibió el diagnóstico de cáncer de páncreas. La familia decidió llevarla a San Pablo donde fue tratada en el hospital Sirio Libanés. "Lamentablemente no pudieron operarla porque el cáncer de páncreas había hecho metástasis. Volvimos a confiar en la quimioterapia, con efectos muy duros", dijo. 

"El domingo pasado estábamos solos y me confesó que no quería pelear más. La entendimos porque era una lucha inútil. Porque por más que los médicos la mantenían sin dolores físicos, había en ella un dolor en el alma por el deterioro que le había producido la enfermedad", contó. 

"Fue un ser superior, un agradecimiento total, un único pedido nos hizo: quiéranse y disfruten", cerró completamente emocionado.  

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