unidos

Emotivo mensaje de Diego Muñoz a su padre, Carlos

El buen momento que vive Goes en la Liga uruguaya de basket fue la excusa del periodista de Espn para escribir en Facebook una sentida carta hacia su padre.

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Diego Muñoz

Diego Muñoz escribió en su muro de Facebook una de esas cartas que resume el amor entre padres e hijos gracias al deporte.

En este caso, el basket lo inspiró a Diego pata resumir ese sentimiento que lo une a su padre por Goes, club que atraviesa un gran momento deportivo tras pasar por descensos y crisis de todo tipo.

Mirá lo que le escribió Diego: 

El jueves de noche estaba en Buenos Aires. Recién había llegado para hacer el programa de ESPN el viernes. Me metí en la habitación del hotel sin recordar que estaba jugando Goes con Malvín. Como alguna vez conté, soy un hincha bastante atípico. Me puse así de grande. Voy poco, me gusta ir solo, a lo más alto de la tribuna, sin hablar con nadie y hasta me olvido de algunos partidos. Así que no era de extrañar que se me pasara.

De repente llegó un mensaje que me paralizó. No por lo que decía sino por lo que significaba: "Goes Goes carajo. Puntero solos nomás".

Era mi viejo. Me quedé inmóvil leyendo la pantalla bloqueada de mi teléfono. En ese momento recordé por qué era hincha de Goes. Siempre lo supe. Nunca lo noté. El club no es solo el club. Es lo que representa. Durante toda mi niñez, mi adolescencia y buena parte de mi juventud, fue Goes el principal motivo de unión entre ambos.

Fueron los partidos nuestros momentos de encuentro y la vuelta a casa tras ellos fue el rato, según el resultado, para charlar o callar, que también es una forma de expresarse.

Acompañarlo al club, estar en la cantina, tomar una cerveza, pedirle a Bato una pelota.

Goes fue la explicación, también, de nuestros mejores abrazos. Naturales, genuinos, felices. Como el que nos dimos en la puerta del club después de un clásico en cancha de Larre Borges al que él no pudo ir o los que nos dimos cuando ganamos los dos clásicos en el Cilindro en el 2001 o aquel abrazo cuando subimos en cancha de Cordón contra Urunday.

En realidad, no necesitábamos vernos para estar unidos por Goes. Sin estar uno al lado del otro, estuvimos juntos la noche de la desafiliación, la noche que volvimos a jugar en Tercera, la noche que si perdíamos Aguada nos mandaba al descenso y tantas más.

Hoy todo es un sueño. Primeros, con un estadio maravilloso, repleto de gente. Hace nada era Tercera, cancha abierta, problemas para pagar la luz y el agua.

Porque eso es Goes. Un cuadro gigante que se resistió a claudicar, que soportó erguido cuando le tocó sufrir y que hoy disfruta de un grupo de jugadores que se deja la piel, un cuerpo técnico dedicado, una dirigencia sensata y prolija y una hinchada sensacional.

El jueves por la noche no fui, pero igual estuve en la cancha. En la cerrada y en la abierta. Volví a abrazar a mi viejo, volví a tomar una en la cantina, volví a pedirle la pelota a Bato. Y todo por un mensaje. Y todo por una camiseta. Y todo por un club.

Diego Muñoz

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