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Emilia Clarke, de "Game of Thrones", mostró imágenes de su tratamiento tras sufrir un aneurisma cerebral

La actriz inglesa sufrió dos aneurismas cerebrales; uno en 2011 y otro en 2013

Emilia Clarke durante su tratamiento médico. Foto: Instagram.
Emilia Clarke durante su tratamiento médico. Foto: Instagram.

La protagonista de Game of Thrones, Emilia Clarke, reveló semanas atrás en la revista New Yorker que sufrió dos aneurismas mientras rodaba la serie, la primera de ellas en 2011, justo al terminar el rodaje de la primera temporada, con 24 años.

Clarke, que ahora tiene 32 años, lo relató en un artículo al tiempo que lanzó una organización benéfica junto a socios de Reino Unido y Estados Unidos: SameYou, para proporcionar tratamiento a gente que se recupera de esta clase de afecciones médicas.

La actriz narra el estrés que padecía ante la exposición pública que le supuso encarnar al personaje de Daenerys Targaryen en la serie, y cómo tuvo que recurrir a un entrenador personal para canalizarlo.

Según explicó semanas atrás, durante un entrenamiento en Londres, sintió "como si una banda elástica estuviera estrujándole el cerebro" y pidió un descanso, tras lo que consiguió llegar al vestuario.

"Alcancé el lavabo, me caí de rodillas y procedí a vomitar de manera violenta y voluminosa mientras el dolor se volvía peor", relata la intérprete, que supo entonces que su "cerebro estaba dañado".

Fue trasladada a un centro médico y después de un escáner cerebral descubrió que había sufrido una aneurisma, una ruptura arterial en el cerebro que causa la muerte de un tercio de la gente que lo padece.

Ahora, el diario Daily Mail publicó algunas imágenes del tratamiento médico de la actriz, que pudo haber fallecido a causa de esta situación.

Según explicó a The New Yorker, el fenómeno de Game of Thrones estaba en plena ebullición y cuando Clarke supo que tenía que someterse a una cirugía cerebral, sintió que "no tenía tiempo" para ello.

Estando en el hospital, a la actriz le detectaron una segunda aneurisma de menor tamaño en el otro lado del cerebro, que podía reventar en cualquier momento, pero no fue operada.

La actriz dijo sentirse insegura durante el rodaje del resto de la serie, y necesitó tomar morfina entre las entrevistas con medios para paliar el fuerte dolor. "Cada minuto de cada día pensaba que me iba a morir", recordó.

En 2013, tras otro escáner cerebral, los médicos detectaron que su segunda aneurisma había duplicado el tamaño y mientras representaba Breakfast at Tiffany's en Broadway (Nueva York) le realizaron una operación para eliminarla.

La intervención atravesó problemas ya que, de acuerdo a los profesionales, el "procedimiento había fallado y tenía una terrible hemorragia", por lo que sus "oportunidades de vivir eran precarias" si no se sometía a otra cirugía, que requirió abrir el cráneo y de la que tardó un mes en recuperarse.

Emilia Clarke durante su tratamiento médico. Foto: CBS.
Emilia Clarke durante su tratamiento médico. Foto: CBS.
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