Resumen

A 10 días de la internación, ¿cómo sigue Selena Gomez?

La cantante y actriz busca la calma tras su última crisis emocional

Selena Gómez en la premiere de "Hotel Transylvania 3"

Selena Gomez está otra vez internada: con ese titular, los medios estadounidenses replicaron el 11 de octubre una noticia que había dado TMZ, y que hablaba de un nuevo problema emocional y de salud, en la vida de una de las chicas importantes de la última camada de estrellas pop. Gomez, cuyo currículum indica que es actriz, cantante y ex chica Disney (un antecedente que a esta altura, parece garantizar más dolores de cabeza que otra cosa) y una de las personas con más peso en las redes sociales en la faz de la Tierra, fue ingresada hace unos 10 días en una clínica psiquiátrica, y su entorno se mantiene hermético.

La internación se debió a una crisis, que Gomez sufrió después de que unos análisis detectaran niveles muy bajos de glóbulos blancos en su sangre. Esto, sumado a que tiene lupus y hace años lidia con el impacto que esta enfermedad autoinmune tiene en su cuerpo, la hicieron descompensarse. De hecho, el año pasado se le realizó un trasplante de riñón, intervención para la que la donante fue su amiga Francia Raisa, a quien la estrella dijo no tener palabras suficientes para poder agradecerle el gesto.

Esa crisis emocional ocurrió cuando Gomez ya estaba ingresada en el Cedars-Sinai Medical Center, justamente para lograr establecer algunos valores en su sangre que se encontraban desajustados. De ahí, la joven fue llevada a una clínica en la Costa Este, donde recibe una terapia dialéctica conductual, que combina terapias individuales con grupales.

La terapia, según recoge El País de Madrid en base a la revista especializada Psychology Today, procura darle al paciente herramientas psicosociales en algunas áreas específicas, que tienen que ver con la aceptación personal para vivir el presente, en aumentar la tolerancia ante emociones negativas, en aprender a manejar emociones intensas, y en fortalecer la comunicación con el entorno.

Todo esto tiene que ver con cómo el lupus —enfermedad que la artista hizo pública en 2015, para luego alejarse de los escenarios y enfocarse en ella— ha repercutido en Gomez, quien ha dicho que las principales alertas que la llevaron a tratarse y a luego ser diagnosticada, tuvieron que ver con la depresión y la ansiedad.

Pero también tiene que ver con la presión de la industria del entretenimiento, con el asedio de la prensa primero por su relación tormentosa con Justin Bieber, y luego con el también cantante canadiense The Weeknd, y por su vínculo con sustancias adictivas. La chica tiene 26 años y una vida bastante intensa, que ha intentado cuidar al margen de su carrera, a pesar de las dificultades.

“He tenido muchos problemas con la depresión y la ansiedad, y he hablado mucho de ello, pero no es algo que sienta que vaya a superar”, dijo Gomez en una de sus últimas entrevistas a la revista Harper’s Bazaar.

En eso se enfoca ahora, mientras su familia procura mantenerla a resguardo, en un entorno seguro y evitando las filtraciones a la prensa de cualquier tipo de información.

No es la única

De su amiga y colega Demi Lovato, tampoco se sabe mucho, después de la sobredosis que sufrió en agosto y por la que tuvo que ser internada. Lovato, también ex chica Disney, lidia desde su adolescencia con la adicción a las drogas, y aunque ha pasado largas temporadas sobria, las recaídas suelen jugarle malas pasadas.

A poco de la última recaída, Lovato publicó un conmovedor texto en sus redes sociales, en el que dijo que seguirá dando batalla, y en el que reconoció que lo que aprendió de esta “enfermedad es que no es algo que desaparezca o se desvanezca en el tiempo. Es algo que debo seguir superando, y con lo que todavía no he podido”.

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