DENUNCIA 

Daniel Viglietti y un "secreto a voces": lo que trajo la acusación de abuso contra el cantor

El músico fallecido en 2017 fue acusado de haber abusado de una menor cuando él tenía 27. ¿Por qué no se supo antes y qué pasa con la víctima?

Daniel Viglietti
Daniel Viglietti. Foto: AFP/ Pablo Porciuncula

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El nombre de Daniel Viglietti está en el tapete desde el fin de semana, a raíz de un posteo de red social que devino en una discusión pública llena de opiniones divididas, a la que no le faltaron matices políticos y que volvió a instalar la discusión sobre la posibilidad o no de separar a la obra del autor. Sobre todo, generó una nueva instancia para hablar en los medios masivos del abuso sexual.

El escritor y periodista Nelson Díaz, que trabaja en Radio Uruguay, escribió en su cuenta de Facebook que el músico “violó menores” y remató: “hablen con la familia y lo sabrán”.

El tema cobró mayor trascendencia tras una publicación de una sobrina de Viglietti -que luego dio de baja su perfil de Facebook-, en la que confirmaba las palabras de Díaz y ampliaba su versión de un caso de abuso sexual intrafamiliar ocurrido hace 54 años. “Mi tío Daniel a la edad de 27 años abusó sexualmente de una integrante de la familia cuando esta tenía 10”, señaló Lucía Viglietti Forner, quien aseguró que una parte de la familia del cantautor decidió ocultar lo ocurrido, y otra parte cortó todo vínculo con él.

“No somos cómplices y no hicimos la denuncia ante la justicia porque la víctima nunca quiso denunciarlo”, siguió.

Un tercer posteo de Facebook realizado en enero de 2017 por Cedar Viglietti -hermano de Daniel, radicado en México- y recuperado en las últimas horas fue la referencia definitiva al tema. “Muchos uruguayos se sorprenderían de un secreto que ha protegido a un abusador en mi familia. Lamentablemente todos lo ocultan para salvar el apellido (hasta la víctima lo hace) y si lo denuncio me acusarían de mentiroso”, dice aquel texto.

EL LUGAR DE LA VÍcTIMA Y EL IMPAcTO DE ESTE cASO

“Hay que hablar y desmitificar estos delitos”

“La gente que no cree, no quiere creer, y siempre necesita una prueba que no se puede dar. La realidad del abuso sexual es que no tiene testigos, y que las víctimas hablan muchísimo tiempo después porque siempre fueron condenadas como culpables, siempre se las ignoró y siempre se negó”, dice a El País la vocera de la Intersocial Feminista e integrante de Cotidiano Mujer, Soledad González. “¿Y por qué una no habla si la víctima no habla? Porque la obligás a exponerse aunque no quiera. Y como es un delito que genera muchísima vergüenza, porque la gente no cree en las víctimas sino que descree y suele exponerlas y revictimizarlas como en ningún otro delito, hay que tener mucho cuidado”, explicó.

Al margen de la dimensión y las diferentes vertientes que tuvo esta acusación en redes sociales, el caso Viglietti es una forma de poner sobre la mesa, con alcance masivo, el tema del abuso sexual con la convergencia de varios focos: el abuso de menores, el intrafamiliar y el cometido por figuras de poder. La aclaración en torno al hecho en sí, a 54 años de sucedido, con una víctima que guardó silencio y un victimario fallecido, se prevé difícil de conseguir. Lo concreto es, sí, que en el núcleo familiar y por fuera de él, había conocimiento sobre lo sucedido.

Para González, lo que hay que enfatizar ante estas situaciones de alcance mediático es que “hay que hablar de estos delitos, desmitificarlos y romper el círculo de protección que tienen los ídolos para abusar a diestra y siniestra”.

En 2019, tras una acusación pública contra el cantante El Gucci, la Intersocial Feminista convocó a víctimas de abuso por parte de personalidades públicas, para brindar asesoría en el intento de vehiculizar las denuncias. “Y nos encontramos con que va menos gente de la que tiene vivencias de este tipo, nos encontramos con algunos nombres conocidos de personas públicas a las que ellas no están dispuestas a denunciar, porque enfrentar una denuncia es de un costo altísimo para la víctima, porque tocar el ídolo de alguien te destroza a vos”.

Ninguna de esas denuncias llegó a la Justicia, pero del grueso de denuncias de abusos de personas no públicas que reciben los colectivos, son muy pocas las que llegan finalmente a la Justicia. “Es un proceso mucho más difícil del que la gente imagina”, resumió.

La trascendencia pública de toda esta cadena tuvo su repercusión inmediata en las redes, donde incluso apareció por lo menos una referencia a otra víctima de Viglietti (sin más detalles que el señalamiento), por fuera del ámbito familiar.

Asimismo, se generó una oleada de críticas a Viglietti, con contrapartida de defensores que desestimaron las acusaciones o apelaron a la máxima de que a los muertos hay que dejarlos descansar. Viglietti falleció hace tres años y el 24 de julio fue recordado en ocasión de su 81° cumpleaños. Es considerado una figura fundamental de la música nacional: referencia guitarrística para varias generaciones, difusor de la cultura y sobre todo, uno de los nombres de mayor peso en el canto popular latinoamericano. Es también un ícono del compromiso social y en concreto de la izquierda, lo que hizo que esta acusación, siempre en el terreno virtual, fuera llevada a una politización de un tema que trasciende partidos, clases y estatus.

Hasta ahora no hubo mayores declaraciones públicas sobre el tema. “Qué decepción saber lo de Viglietti y qué tristeza saber que nadie, en ningún ámbito, escapa a esta posibilidad”, manifestó la directora de Desarrollo Social de la Intendencia de Montevideo, Fabiana Goyeneche. En tanto Carolina Cosse, candidata a la IM por el Frente Amplio, eliminó un tuit de días atrás en el que recordaba justamente el aniversario de Viglietti, una reacción que habla desde el silencio.

Y consultado ayer por El País, el también candidato a intendente, Daniel Martínez, dijo desconocer los detalles y señaló que “es un tema que para opinar hay que informarse bien. Al boleo no me animo a opinar”.

“Dolor e indignación ante la declaración de sobrina de Viglietti. Apoyo y solidaridad con la víctima. Condena hasta muertos”, expresó en Twitter la cantautora Malena Muyala. “Domingo en shock. Quiero ir a abrazar a quien cargó más de 50 años con su secreto de violación intrafamiliar. Sólo pienso en la víctima. Y vuelvo a afirmar que es imposible separar a la persona del artista”, escribió Lea Ben Sasson. “Cada tanto recibís un cachetazo que te despierta brutalmente, sólo para que recuerdes dónde está el bien y dónde está el mal”, fueron las palabras de Laura Canoura.

Del otro lado, la escritora Verónika Engler se expresó largo y tendido sobre el tema y dijo: “Lo respetamos, admiramos y queremos, por eso me duele tanto la rapidez de mucha gente en apoyar acusaciones que hasta el momento no tienen fundamentos sólidos”.

Su texto fue compartido, entre otros, por músicos como Ruben Olivera o Tabaré Rivero, quien agregó: “Daniel Viglietti (y todo hombre) es inocente hasta que se demuestre lo contrario”.

La acusación pública que recae sobre Viglietti y que generó todas estas vertientes refiere a un abuso sexual intrafamiliar ocurrido entre 1966 y 1967, cuando él tenía 27 años (y una carrera artística ya en desarrollo, con al menos dos discos editados) y la víctima, 10. La identidad de la persona abusada, que hoy rondaría los 60 años, se desconoce.

Daniel Viglietti
Daniel Viglietti en 1964. Foto: Archivo El País

Lo único concreto es que al menos una parte de la familia de Viglietti conocía el hecho, del que también tenía conocimiento un circuito vinculado a la intelectualidad, la música y la poesía, tal como confirmó El País en las últimas horas. Una fuente detalló que tomó conocimiento de la situación por primera vez hace más de 15 años, y que con el paso del tiempo al menos dos personas más, de la misma órbita cultural, le hablaron del tema. Un encuentro fortuito con un familiar del cantor terminó por ratificar lo que, al menos en un sector específico y cercano al artista, era un secreto a voces.

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