TELEVISIÓN

Cumplir el sueño de ser populares

Ailén Bechara y Federico Bal van por la consagración en la décima edición de “Bailando”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Showmatch

Alguno habrá leído los nombres y, si no ha seguido el desarrollo del reality más famoso del Río de la Plata, no tendrá ni idea de quiénes son los finalistas del concurso.

De alguna manera, esa ha sido la gracia del programa que reformuló Marcelo Tinelli y que le sigue asegurando tanto éxito: a él como conductor, y a Ideas del Sur en catapultar carreras.

Este año de ShowMatch, dos bailarinas virtuosas estuvieron a punto de disputarse el trofeo. Gisela Bernal, profesional de la danza y mediática por elección (este año se supo que su hijo no era del padre que se suponía); y Cinthia Fernández, quien cambió su rol de chica linda que se desnuda a madre sacrificada que hizo del baile una manera digna de ganarse la vida.

Pero no lo lograron. El primero en pasar a la gran definición, que irá en vivo y se verá hoy desde las 23:30 por La Tele, fue Federico Bal. Hijo de Carmen Barbieri y Santiago Bal, y novio de Barbie Vélez, el actor y productor conquistó al público con una estrategia curiosa para este tipo de concursos: evitó lo más que pudo los escándalos.

Tarea difícil para alguien que se mueve en ese entorno, pero que pudo sortear dándole, inteligentemente, más espacio en pantalla a su compañera, Laurita Fernández, la novia de Federico Hoppe, uno de los poderosos de Ideas del Sur.

Por la otra semifinal llegaron a esta instancia Ailén Bechara y Fernando Bertona. Es la pareja que más veces fue al teléfono y que, obviamente, ganó en todas las oportunidades. Dejó por el camino a Candelaria Ruggeri, una revelación de 2015; a Ergün Demir (el de Las mil y una noches), a Campi, a Freddy Villarreal y a Cinthia Fernández.

Bechara es una anónima, una chica que estudió Ciencias Políticas y fue azafata (asistente) en A todo o nada, el programa de Guido Kaczka. De perfil bajo, imagen naif, sensualidad en su justa medida, la rubia se ganó el cariño del público.

¿Por qué? Porque como así en algún momento el punk les indicó a los jóvenes que no necesitaban ser virtuosos para hacer música, Bechara les indica a las jóvenes de ahora (un ejemplo discutible) que se puede llegar al piso de ShowMatch sin méritos particulares.

Bal y Bechara, más allá del resultado de esta noche, protagonizarán obras en el verano, así que Bailando por un sueño ya les concedió su deseo. La parte solidaria, que recién ganó importancia en este tramo, pertenece a otra realidad.

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