COLUMNA FARANDULERA

Los consejos de Mariana Nannis a Charlotte Caniggia

La madre dice que la hija tiene una basura en el ojo, hablando de su novio.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Charlotte Caniggia

Mirá cómo se largó a hablar Mariana. Me parece que más vale tenerla como amiga que como enemiga, porque es de las que hace un comentario y destruye.

La última víctima de la Nannis no fue otra que su hija, Charlotte, quien está teniendo una temporada estival bastante movida, por llamarla de alguna manera.

Al parecer a la Nannis, como a mí tampoco, no le gusta nada que su preciosa hija esté saliendo con el chico este, Loan. Y no se anduvo con chiquitas a la hora de atacarlo. Lo hizo en un programa en vivo, un recurso que han utilizado varios estos días para contar sus intimidades (el padre de las Nara se lleva el premio al terminar con su novia en un móvil).

Hace unos días Alexander Caniggia escribió en Twitter que su hermana había aparecido con moretones en los brazos, culpa de Loan, lo que no cayó en gracia, como era de esperarse, a la familia de la chica. Si bien se encuentra en Marbella, Mariana está atenta a todo lo que sucede en torno con sus hijos, y el comentario de Alexander no pasó inadvertido para la Nannis.

Si bien el título de lengua karateka se lo lleva Moria Casán, el segundo lugar bien podía ocuparlo Mariana Nannis. No por la velocidad con la que habla, sino por lo certero de sus comentarios. “A veces a uno le entran basuras en los ojos y es difícil que te las saquen”, dijo, en alusión a la relación de su hija con Loan. Y agregó que si a su hija le entró una basura en el ojo, espera que se le vaya pronto.

Como si el comentario no hubiese sido suficiente dijo que en Marbella hay muchas clínicas de ojos que ayudan a sacarse esas basuras. Lo que cualquiera puede entender como una amenaza a su hija: si no te dejas de embromar con este chico, volvés a casita y se terminó.

Es lapidaria la Nannis cuando quiere, por eso me parece que siempre es mejor tenerla como amiga que como enemiga. Eso sí, de los comentarios incisivos no se salva ni su hija.

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