KESMAN ES KESMAN

La conquista de Kesman en Punta del Este haciéndose pasar por camionero

El Mariscal le confió a su hijo una divertida anécdota de sus tiempos de levante por la noche esteña. Mirá el video

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Alberto Kesman. Foto: captura

Alberto Kesman fue el primer invitado a La Cocina de Kesman, el espacio de cocina y entrevistas que conduce su hijo Martín en la web Tiempo Tv. El Mariscal disfrutó de su plato favorito: pollo con verduras salteadas en salsa de soja, y se explayó en una extensa charla sobre diversos temas.

El momento más picante llegó sobre el final del diálogo, cuando el periodista recordó sus tiempos de soltería y reveló una divertida anécdota, "porque una anécdota que no es divertida es como una hermosa mujer con un vestido largo a la que no se le ven las piernas".

Kesman se remontó a una noche en Punta del Este, cuando era muy caro, por lo que no había uruguayos, y él estaba divorciado de la madre de sus hijos. "Fui a una discoteca que se llamaba Caras y Caretas que quedaba en el puerto. Entré solo y fui al mostrador a pedir un whisky. No había ningún conocido, eran todos argentinos", comenzó. 

Visualizó que al lado en la barra habían dos chicas "muy bonitas": "A una de ellas la invitaron a bailar y salió a bailar. Pero para la que quedó sentada al lado mío, vino uno, vinieron dos, tres, cuatro, cinco a sacarla a bailar y ella respondía 'no, no, no'. Era tan bonita que todos la atomizaban y ella decía siempre que no".

Así que a Kesman se le ocurrió una idea y le propuso: "si te molestan, deciles que estás conmigo. Si igual yo no sé bailar". Ella lo miró y le preguntó "'¿de dónde sos?", y se produjo el siguiente diálogo que reconstruyó el relator. 

—Yo soy del interior. 

—¿Y qué hacés acá? 

—Soy camionero. Trabajo en la estancia del patrón y vine acá a traerle las cosas. La patrona me prestó el auto y me dijo que viniera para acá que me iba a divertir. Y vine a tomar un whisky. 

—¿No querés bailar conmigo? 

—Yo no sé bailar. 

—Pero yo te voy a enseñar, bailá conmigo. 

Kesman en realidad sabía bailar y tuvo una noche de conquista: "De ese ojazo que nos metimos los dos, terminó en una hermosa 'relación nocturna'". 

Sin embargo, al otro día la suerte no lo acompañó de igual manera: "Fui a la playa a encontrarme con mi hijo Martín y mi hija Yanina que estaban en I'marangatú con su mamá. Martín tenía todo el pelo rubio de rulos, tenía tres años y yo lo agarraba a upa y lo paseaba por la costa. Cuando estaba caminando con él, apareció la chica".

"Ella me dijo 'hola'. Yo le dije 'hola'. Me preguntó '¿es el hijo del patrón?'. Le dije que sí. '¿Y el patrón es periodista?'. Le dije que sí. '¿Y relata fútbol?' Le dije que sí. Y me dijo: '¡Es un hijo de p...!'".

Kesman recordó que intentó frenarla y que no se fuera pero no hubo caso. "Me mandó a la m...", cerró entre risas.

Alberto Kesman. Foto: captura
Alberto Kesman. Foto: captura
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