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Chick Corea, la leyenda del jazz que con su piano trascendió los géneros

El músico falleció el 9 de febrero a los 79 años, víctima de un raro cáncer. La noticia se dio a conocer este jueves

Chick Corea. Foto: AFP
Chick Corea. Foto: AFP

Chick Corea, el gran compositor estadounidense de jazz y pionero del teclado eléctrico, murió el 9 de febrero a los 79 años, a raíz de un raro cáncer, indicó un comunicado en su página Facebook publicado este jueves.

“Quiero agradecer a todos quienes a lo largo de mi camino han ayudado a que los fuegos de la música sigan ardiendo fuerte”, escribió Corea en un mensaje de despedida, antes de morir, que su equipo difundió en forma de comunicado. “Es mi esperanza que aquellos que se sienten inclinados a tocar, escribir, actuar o algo similar, lo hagan. Si no es por ustedes, que sea por el resto de nosotros. No solo el mundo precisa de artistas, sino que además es muy divertido”, añadió.

Corea es una figura influyente en la historia del jazz en una carrera que comenzó en la década de 1960, le dio una veintena de Grammys y el privilegio de ser uno de los artistas con más nominaciones (65) en la historia de estos premios, y un estatus de estrella jazzística limitado a muy pocos músicos contemporáneos.

El compositor, autor de “Spain”, “La Fiesta” o “500 Miles High”, era parte de un grupo selecto de talentos junto a Herbie Hancock y Keith Jarrett que emergieron como algunos de los pianistas más influyentes del siglo XX.

Fue, además, un aporte importante de la electrificación del jazz: fue parte del primer conjunto eléctrico de Miles Davis con quien grabó Bitches Brew, un hito en la historia del género. Fue Davis el que le dijo que recurriera al piano eléctrico, aportándole así una sonoridad nueva al jazz.

Esa idea pionera la acentuó en Return to Forever, la banda que fundó a comienzos de la década de 1970 y que fue fundamental en el surgimiento del jazz-rock, con un disco homónimo descrito muchas veces como un punto de inflexión para el género. Allí reclutó a nombres como Stanley Clarke o Al Di Meola para conseguir un sonido novedoso que mezclaba virtuosismo y potencia.

Puso ahí todas las influencias que había recolectado en una larga carrera que lo asoció a los grandes nombres de la música.

Nacido Armando Anthony Corea en 1941 en Chelsea, Massachusetts, comenzó a tocar el piano a los cuatro años incentivado por su padre, un trompetista de dixieland. Además de escuchar los discos de pianistas ilustres (Horace Silver fue una influencia temprana), estudio piano clásico y composición. Comenzó como músico de sesiones de números importantes de los 60 -Herbie Mann, por ejemplo-; llegó a su primer disco solista con Tones for Joan’s Bones en 1966, y en 1968 editó en formato trío su primer clásico, Now He Sings, Now He Sobs.

A partir de Return to Forever, Corea combinaría lo eléctrico con lo acústico. Experimentó con muchos sonidos incluyendo la música española, la música africana y hasta la música latina: uno de sus últimos proyectos fue The Spanish Heart Band. Recorrió del bebop a la música de cámara.

Sobre su vida de músico, hace cinco años decía en una entrevista en El País español que ayer lo recordaba en su obituario: “Uno se pasa media vida yendo de un lado a otro en autobús, buscando dónde dormir y comer, cada noche un escenario diferente… y todo eso queda atrás cuando sales a escena. Veo a los músicos como los últimos guerreros románticos. Porque tienes que ser un guerrero para soportar lo que el músico soporta”.

Y preguntado por el estilo de su banda, The Vigil, reflexionaba: “Me resulta muy difícil hablar de la música que hacemos. Creo que no existen palabras para definirla: ¿jazz-rock? ¿jazz latino? ¿improvisación libre? ¿música clásica?… Nuestra música es todo eso y mucho más. ¿Qué nombre ponerle a lo que hacemos? La respuesta es la propia música. Porque la música, la de verdad, no tiene nombre”.

En octubre de 2017, Corea actuó en el Teatro de Verano junto al baterista Steve Gadd. En la década de 1990 estuvo en el Cine Plaza y su nombre es reverenciado por los jazzeros locales.

“Buen viaje maestrazo”, escribió ayer en sus redes sociales el guitarrista uruguayo Juan Pablo Chapital, y ese tipo de mensajes se repitieron entre artistas de todas partes del mundo y de diferentes estilos musicales.

“Sobraban palabras cada vez que tus manos pulsaban las teclas de nuestros corazones. Hasta siempre maestro”, tuiteó el cantante pop Alejandro Sanz.

“Has hecho del mundo un lugar más hermoso, no solo por toda la increíble música que creaste sino por todas las personas a las que has inspirado”, fue la despedida del saxofonista de jazz Kamasi Washington.

“Mi misión ha sido siempre llevar la alegría de la creación a cualquier lugar que pudiera, y haberlo hecho con todos los artistas que admiro mucho ha sido la fortuna de mi vida”, dice la despedida de Corea. Su misión, es un hecho, la cumplió con creces.

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