OBITUARIO

Champagne y mensajes de amor; la última noche de Alberto Olmedo a 30 años de su muerte

El 5 de marzo de 1988 el capocómico argentino caía de un piso 11 en la ciudad de Mar del Plata. El actor estaba en plena reconciliación con su pareja, Nancy Herrera, la única testigo del confuso episodio. 

Alberto Olmedo (Foto: archivo)

Mariela dormía en el piso 12 del edificio Maral 39, de Mar del Plata. Poco antes de las 8:00 AM del 5 de marzo de 1988, la adolescente se despertó al oír un diálogo desesperado. 

—Agarrame la pierna… Agarrame la pierna…
—Ay, no puedo, papi.
—Sí que podés, agarrame la pierna.  

Instantes después, se comprobó la trágica noticia: el capocómico Alberto Olmedo, de 54 años, había fallecido al caer del balcón en el apartamento del piso 11 que alquilaba en Mar del Plata. La única testigo del hecho era su pareja, la actriz Nancy Herrera, con quien había vivido una noche de reconciliación. 

"¿Por qué ahora? Estábamos tan bien, nos íbamos a arreglar. ¿Por qué ahora, que estoy embarazada? ¿Por qué ahora, papi, por qué?", fueron las primeras y desgarradoras declaraciones de Herrera, aquella fatídica mañana. 

El portal Infobae recreó las últimas horas del capocómico argentino. En el verano de 1988 Olmedo estaba viviendo una de sus mejores temporadas a nivel teatral. Su espectáculo Éramos tan pobres, en el Teatro Neptuno, era un éxito rutilante, con Javier Portales, Susana Romero, Beatriz Salomón y Adrián Facha Martel entre otros en el elenco. 

Los días de Olmedo transcurrían entre brindis, pocas horas de playa y salidas hasta altas horas de la madrugada luego de las funciones. 

Alberto Olmedo
Alberto Olmedo y Nancy Herrera. 

Lo único que alteraba al actor era su situación amorosa. Se había separado de Nancy Herrera semanas atrás y a ella se la vinculó con el animador Cacho Fontana. Pero en el final de aquella temporada 1988, ambos querían apostar nuevamente por su amor y Herrera viajó especialmente a Mar del Plata para el reencuentro. 

Antes de comenzar la que sería su última función, Olmedo supo por su secretario, El Negro Beleme, que Nancy Herrera había llegado al edificio Maral 39 y allí lo esperaría después de la función. También dispuso que hubiera cinco botellas de champagne en la heladera. 

El actor estaba exultante. Luego del espectáculo, cumplió con un ritual teatrero: cena con elenco. El menú elegido por Olmedo fue cochinillo en el restaurante Munich Hamburgo. 

Quienes estuvieron con Olmedo en aquella velada relatan que estaba feliz, con energía renovada. En cierto momento pidió el teléfono y llamó al apartamento. Habló con Herrera. "¿Llegaste bien? Tengo ganas de verte. Dentro de un rato termino de cenar y voy para allá", fueron sus palabras, según los testigos.

El actor se llevó un paquete con restos de cochinillo que habían sobrado y sonriente le dijo a César Bertrand, uno de sus compañeros: "Esto me lo como mañana frío, va a estar más rico". Se despidió del dueño y subió a su automóvil Mercedes Benz. Manejó, solo, hasta el Maral 39. Ya era sábado 5 de marzo, cerca de la 1.15 AM

Reencuentro

Lo que sucedió después solo ha sido contado por Nancy Herrera. De acuerdo a su testimonio, la reconciliación fue intensa. Hubo también reproches por la vinculación con Cacho Fontana y de su parte, por los amoríos del "Negro". Pero ambos estaban dispuestos al borrón y cuenta nueva. 

"Me abrazó fuerte y me dijo: 'No te dejo ir más, Negra. Yo ahora puedo tener todo lo que quiero en la vida. Todo. Cualquier cosa. Pero me falta el amor. Y el amor sos vos'", relató Herrera. 

Y abrieron el primer champagne. Siguieron hablando y celebrando hasta la última botella, hasta que se tomaron las cinco. "Nosotros no tomábamos seguido. Pero cuando tomábamos, tomábamos mucho", relató Herrera. 

Cuando le preguntaron a Herrera por un presunto consumo de drogas, ella lo negó. "Alberto nunca tomó nada raro". "¿Cómo podía soportar tanto alcohol sin droga?", le consultó un periodista de la revista Gente y ella respondió: "Estaba acostumbrado a tomar".

Maral 39
Fachada del edificio Maral 39, desde donde cayó Olmedo. 

Cuando ya había amanecido, Olmedo se asomó el balcón. Nadie sabe por qué, ni siquiera Herrera. Algunos medios de la época llegaron a especular sobre una misteriosa bolsa que él supuestamente mantenía oculta allí. También dijeron que de felicidad se subió a caballito de la baranda. 

"Él no le tenía miedo a la altura, eso es mentira. Estaba eufórico esa noche, feliz. Como esas personas que toman dos copas de más, ¿entendés? Pero no sé por qué fue hasta la baranda", relató Herrera.

Cuando ella llegó, hizo un intento por salvarlo. Pero no pudo. 

—Agarrame la pierna… Agarrame la pierna…
—Ay, no puedo, papi.
—Sí que podés, agarrame la pierna.

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