ENTREVISTA

Catalina Ferrand: "Hay gente que de profesión es odiador, no lo entiendo"

La actriz y conductora habla del éxito del programa "La culpa es de Colón", de su humor, su matrimonio con Federico Buysán y de los "haters"

Catalina Ferrand. Foto: Leo Mainé
Catalina Ferrand. Foto: Leo Mainé

Hace casi dos décadas que está en televisión, ha sido actriz de teatro y hasta hizo un curso de stand up, aunque ella no se siente lista para subir al escenario y hacer reír al público. “No me siento capacitada para hacer humor con las herramientas que usa el standapero. Puedo ser graciosa como actriz, rápida como persona pero no me considero una comediante para tener mis contenidos o hacer stand up. Me siento incómoda en ese rol, porque no lo soy”, dijo Catalina Ferrand a El País.

Comenzó en televisión en el año 2002 demostrando una simpatía poco común para la pantalla local. “En Día perfecto era muy payasa, y Acá te quiero ver o los años que estuve en VTV me permitieron trabajar el doble sentido”, dijo. Por eso entiende que estar en La culpa es de Colón, el ciclo de humor de La Tele donde oficia de presentadora, “me permitió volver a mis raíces y ser más yo con un grupo de amigas. Me paso de la raya en el buen sentido y las chicas me permitieron divertirme más”.

Catalina Ferrand. Foto: Leonardo Mainé
Catalina Ferrand. Foto: Leonardo Mainé

—¿Qué balance hacés de estos meses haciendo La culpa es de Colón?

—No me esperaba tanto éxito porque el uruguayo es un poco tradicionalista y este es un programa que se pasa un poco de la raya con el humor, que habla con segunda intención. Pensé que le iba a ir bien pero quizás no como nos está yendo. Creo que el canal tampoco se imaginó que iba a irle tan bien al producto. Medimos muy bien en la edición de hombre y mujeres, se recontra afianzaron los equipos, es un éxito, pero no esperaba tanto

—¿Sos como te mostrás en la tele?

—Si tengo que ser sincera, soy mucho más atrevida. Pero como tengo el rol de conductora y soy más grande, estoy vieja como para ponerme media hot. Y me cuido un montón, sino tiraría más bardo, pero siempre me da miedo la repercusión negativa y trato de ser más políticamente correcta, pero me divierten mucho mis colegas. Me gusta mucho que sean así, medio guarras.

Catalina Ferrand. Foto: Leonardo Mainé
Catalina Ferrand. Foto: Leonardo Mainé

—¿Y la gente te comenta si se divierte con el programa?

—Me ha escrito gente muy distinta, lo que me da a entender que les gusta, porque no me están haciendo un favor. Es como con una obra; si gusta, gusta. En la tele es lo mismo. Es difícil de disimular. Todos hemos hecho cagadas y éxitos y sabemos diferenciar cuando algo pega, y La Cupla pegó. No hay más vueltas.

—¿Cómo es hacer humor sabiendo que hay gente que se dedica a criticar?

—Creo que para todos los que hacemos televisión, o se suben a un escenario como las chicas, los que hacen cosas más masivas, es tierra fértil para el odiaje. Tenés que saber eso. Hay gente que de profesión es odiador, no lo entiendo. Y ponen cosas como que a las chicas tendrían que sacarlas porque son un desastre y que yo estoy por mi marido (Federico Buysan). La gente puede pensar lo que quiera, pensá que soy la última escoria de la humanidad, pero no me lo digas. Yo también tengo gente que me gusta y gente que no, pero me da la cabeza, la educación y el tino para no decirlo. Porque siempre hay gente que le gusta a Tal y no a Cual. Ahí hay una inmadurez y una infelicidad intrínseca en los odiadores que los hace muy vulnerables aunque se crean cracks.

Jimena Vázquez, Leticia Cohen, Catalina Ferrand, Luciana Acuña y Lucía Rodríguez en "La culpa es de Colón". Foto: Leonardo Mainé
Jimena Vázquez, Leticia Cohen, Catalina Ferrand, Luciana Acuña y Lucía Rodríguez en "La culpa es de Colón". Foto: Leonardo Mainé

—Un mérito del programa es que fue la puerta de entrada a la televisión para Jimena Vázquez, Leticia Cohen y Luciana Rodríguez. ¿No te parece?

—Claro. Lucía, Jije y Leticia empiezan acá, y es impresionante lo que han logrado. Ese es un valor agregado del programa. Estar en la tele es exponerte, es también exponer tu imagen y sabés que te la van a dar porque la gente es insoportable. Ellas perdieron la virginidad en la tele con La Culpa es de Colón y la dejaron chiquita con el pasar de los días.

Catalina Ferrand
Catalina Ferrand y Federico Buysan

—Hablabas de tu marido. ¿Cómo se mantiene una relación por tantos años con alguien público como Fede Buysán?

—Nosotros nacimos de Día perfecto. Ahí nació nuestra amistad primero y relación después, y ya vamos 10 años y dos hijas. El ser primero amigos nos posicionó en un lugar súperlindo. No sé cuál es la clave para que la gente se mantenga, pero si es por el lado de la amistad, el conocerse, el que sepa mis cagadas y mis triunfos, y mi buena puntería para la vida, fue un valor fundamental en la pareja. Y como nacimos trabajando en la tele y lo disfrutamos a muerte, nos suma para la vida.

¿Qué más te gustaría hacer en televisión?

Catalina Ferrand. Foto: Leo Mainé
Catalina Ferrand. Foto: Leo Mainé

“Me gustan las entrevistas mano a mano y los programas donde se puede hurgar en la vida privada de las personas. Soy muy sentimental, me gusta mucho la vida del otro. El que me conoce sabe que en cinco minutos puedo estar metida en una charla con cualquier persona, porque a mí me interesa. Así es mi personalidad”, dice.

—¿De dónde viene esa personalidad?

—Vengo muy marcada por mi colegio y en ese sentido soy muy aniñada. Fui al Seminario donde nos hincharon las pelotas toda la vida con el otro, el prójimo, el mirar hacia el costado, ver que hay gente que necesita una mirada de amor y empatía. Me puedo equivocar, pero me gusta hilar fino en la vida de las personas y me gusta ser cercana, dar un abrazo, escuchar al otro, de verdad. Ninguna persona me pasa desapercibida. Lo tengo incorporado y eso se transmite en la televisión. Por eso todo lo que sea para hincarle el diente y conocer a alguien más, me seduce.

—¿Como Algo que decir o PH?

—Capaz que es mucha gente. Me gustaría agarrar de a uno o dos que tengan que ver. Pasa que en el mercado uruguayo somos pocos, entonces muchos sabemos mucho de todos, y es increíble, pero tienen esas limitaciones los programas.

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