Silencio

El capítulo más oscuro para la historia del rock

Pity Álvarez se entregó, pero se negó a declarar ante el juez

Pity Álvarez en vivo. Foto: AFP.
Pity Álvarez en vivo. Foto: AFP

Tras un día de preguntas, especulaciones y versiones de testigos del crimen, Christian “Pity” Álvarez se entregó y confesó ante los medios, que era el responsable del crimen por el que se lo estaba buscando desde la madrugada del jueves. El músico, de 46 años, estaba acusado de haber matado de cuatro disparos a un hombre llamado Christian Díaz, en el barrio Cardenal Samoré de Villa Lugano.

“Les cuento a todos juntos”, dijo Álvarez esta mañana, ante el asedio de los periodistas que apenas le facilitaron la salida del auto y el posterior ingreso a la comisaría N° 52, que se dio con una fuerte guardia policial.

Pity Álvarez en la comisaría
Espera. Pity Álvarez en la comisaría a la que llegó ayer de mañana

“Sí, yo fui el que disparé, y no vengo a declarar, vengo a decir lo que pasó”, dijo el cantante, y agregó que lo hizo “porque era entre él y yo, entre él o yo, y creo que cualquier animal haría lo mismo”. “Él era un pibe que choreaba”, agregó en referencia a la víctima, de quien dijo no ser amigo, como había trascendido. Además, aseguró que el enfrentamiento no fue por un asunto de drogas.

Ante la insistencia de los periodistas sobre por qué mató a Díaz, Álvarez, que llegó a la comisaría de gorra azul, lentes de sol y una campera multicolor que era la que lucía cuando se dio a la fuga, afirmó: “porque si no me iba a matar él”.

Ayer, pasado el mediodía y con chaleco antibalas, el músico fue trasladado a Tribunales, donde se esperaba que ratificara la confesión que le había hecho a los medios horas antes.

Pero no sucedió. Frente al juez Martín Yadarola y por consejo de su defensa, Álvarez se negó a declarar, y luego fue trasladado a la cárcel de Ezeiza, donde lo ingresaron bajo el Programa Interministerial de Salud Mental Argentino, para detenidos con trastornos mentales o problemas con el consumo de drogas, reportó La Nación. En los próximos días, se le realizarían algunos estudios para conocer más sobre su estado de salud física y mental.

La cronología

El jueves por la mañana, la prensa argentina replicaba un mismo titular: la Policía buscaba a Pity Álvarez, figura del rock argentino de las décadas de 1990 y 2000, por lo hecho con sus bandas Viejas Locas e Intoxicados, acusado de haber matado de cuatro disparos (tres en el pecho, uno en la cara) a un amigo en una discusión. Tras el crimen, ocurrido sobre las 02.00, Pity se fugó con su novia, y se los vio en el boliche Pinar de Rocha, donde quiso pasar por el camarín del cantante Ulises Bueno.

La Nación asegura que a Álvarez no lo dejaron ingresar al camarín porque se lo veía muy alterado. Pity fue fotografiado en el lugar con la misma campera con la que ayer llegó a la comisaría; la imagen circuló en redes sociales, y el gesto de su cara es un reflejo más que suficiente de esa alteración.

Las horas posteriores al crimen incluyeron el hallazgo de un arma y el del auto de Álvarez, abandonado; la confesión de su novia, que confirmó la versión de tres testigos, y la revelación de que ella y su padrastro lo persuadieron para que se entregara, pero él se dio a la fuga. En el auto, aunque hay versiones que dicen que fue en su apartamento, se encontraron 16.000 dólares, jeringas, una munición calibre 25 y pipas y envoltorios de pasta base.

“Tiene un estado donde en unos momentos está muy eufórico, muy arriba, y en otros momentos está muy abajo, como en un estado vegetativo”, dijo ayer su abogado, Sebastián Queijeiro, quien ante la prensa insistió en el estado de Álvarez, quien “se pierde en el tiempo y el espacio, y constantemente difiere en sus declaraciones”.

Años atrás, en otras causas que implicaban el uso de armas, Álvarez había sido declarado inimputable, porque “es una persona impulsiva. Es propenso a la acción antes que al razonamiento”, y “no ha podido comprender la criminalidad del acto ni dirigir sus acciones”, según un fallo judicial que difundió Gente. Las imágenes de Pity ayer, en la comisaría, doblando obsesivamente unas frazadas, bastan para entender que de 2010 a ahora, nada ha cambiado.

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