OPINIÓN

La boda de Rial

El periodista argentino dedicó su columna en Sábado Show al casamiento de su antiguo amigo. 

luis ventura

Yo tengo la culpa que la gente me siga asociando a la vida y al trabajo de mi amigo a la distancia, Jorge Rial. Cuando cumplió años hace un tiempo una de sus hijas, ella declaraba que quería que su tío del corazón asistiera, y aquel “Gran Hermano” quedaba expuesto y obligado a decir que me había enviado la invitación del Faena cuando nunca llegó. Igual que ahora. 

Finalmente terminé asistiendo a aquel cumpleaños que se organizó a toda pompa. La gran asistencia de prensa solo me preguntaba por Rial y mi relación con él. En aquel momento asistí con toda mi familia porque así lo sentí y la verdad es que me sentí como un bicho raro adentro de una gran torta de crema que me empalagaba de tanto tener que explicar qué hacía yo ahí.

“Me invitó mi sobrina…” era mi respuesta pero enseguida venían más preguntas: “¿Y Jorge no te llamó?... ¿Cómo es la relación de ustedes hoy?...

Mi familia y yo lo masticamos y digerimos de la mejor manera. La anfitriona de la fiesta lo merecía y nosotros siempre la quisimos. Eso para los Ventura nunca cambió.

Pero el que cambiaba y sigue cambiando es Rial. Ahora se casó con una chica muy bonita, una pareja que me parece muy amable y optimista, pero la verdad es que yo no la conozco y mucho menos su relación con Jorge. Para mí son ellos dos, sus familias y sus amigos y yo no estoy ni estuve ahí. Nadie me llamó, abrió la puerta ni invitó. ¿Para qué si yo estoy en otro lado? No evolucioné, apenas soy el mismo.

Cuando estuve traté de hacerlo de la mejor manera. Hoy no. Me echaron por algo que nunca me explicaron, pero está bien. Cada uno con su cada cual. Otros tiempos, otro amigo, otra historia de la que no me arrepiento ni niego. La disfruté y cuando la recuerdo, sigo disfrutando.

Pero es algo mío y no necesariamente de Rial. Si yo nunca le pedí estar en su boda, si no era necesario que dijese que me iba a invitar, pero decidió hacerlo en televisión diciendo que se había olvidado de ponerme en su lista de invitados y que pensándolo bien me iba a invitar. ¿Para qué lo hizo si yo estaba tan tranquilo en mi casa sacando a pasear a mis perritos?

El teléfono empezó a sonar de repente para saber si iba a ir al casamiento. Las cámaras me esperaban a la salida de todos lados para saber qué opinaba de lo dicho por Jorge. Después me preguntaban por qué no había ido… ¿Qué me pasaba con el conductor que me había despedido de “Intrusos”… ¿Era necesario?

¿Por qué no son felices como cada uno elija y a mí me dejan de romper la paz en la que vivo? Si yo no jodo, no molesto, no me meto en sus vidas salvo cuando me llaman por alguna necesidad.

Horas después vi muchos videos, vi muchas fotos, vi mucha gente posando para la postal matrimonial, vi que Claudia Villafañe organizó la gala, vi anillos, vi diseñadores de modas, productores, gerentes y listo. Yo estaba en mi casa y estoy feliz de lo que me tocó vivir. Rial nunca me invitó y la verdad, está muy bien.

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