TELEVISIÓN

"Bailando por un sueño", un show menos brillante

Con tres uruguayos, el concurso de baile avanza en televisión.

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Foto: Ideas del Sur

Bailando por un sueño volvió y viene desarrollándose entre obstáculos y situaciones poco comunes. Por ejemplo, tras bailar en el primer programa el boxeador Evander Holyfield "renunció", y aún no está claro si volverá. También renunció Alejandro Lerner, a quien el jurado alentó luego de su presentación en la pista, aparentemente por mucho trabajo.

Carolina Ardohain, que este año reemplaza a Nacha Guevara en el jurado, por contrato se toma vacaciones y la sustituye la jefa de coachs Lolo Rossi, y nadie se queja por eso. Pasan cosas raras, entre ellas que Osvaldo Laport le corre la cara a Soledad Silveyra para evitar un beso, siendo que en las telenovelas se cansaron de protagonizar escenas de alto voltaje. Y el rating no ayuda.

El programa de Marcelo Tinelli ya no es tan misógino ni escandaloso como cuando empezó con este show de baile, pero este año perdió su encanto. Hay participantes como Ángela Torres u Óscar Ruggeri que arrasan en la pista, y personajes como Charlotte Caniggia y Julio Iglesias Jr. que juegan con un humor diferente.

Pero al público parece no gustarle demasiado eso, tanto que el viernes Tinelli reconoció que venía "en picada" y que el canal (El Trece) no le permite extenderse demasiado de su horario. En Uruguay no es el programa con más rating tampoco, pero no le va mal.

Después de la ronda de música disco la eliminada fue la expareja de Matías Alé, María del Mar Cuello Molar, y los tres concursantes uruguayos avanzaron. Laport gustó en el disco y en la cumbia pop —extraño ritmo que ninguna pareja sabe cómo bailar— , y en el primer ritmo se destacaron Fernando Vázquez de Rombai, y Agustín Casanova de Márama.

A Vázquez le exigieron un poco más pero con Casanova todos quedaron encantados, los del jurado y muchos famosos en las redes sociales. Tinelli incluso lo dejó cantar un par de canciones, entusiasmado porque su hija Juanita es gran fanática y estaba en el estudio.

Así marchan las cosas hasta ahora, como siempre pero con un poco menos de brillo.

El humor y el apuro por mejorar

El humor político volvió de la mano de Gran Cuñado, que tiene un funcionamiento raro porque en la casa no pasa nada, sino que todo tiene que ver con el vivo. Además de eso, también han habido imitaciones de Enrique Iglesias o de Alexander Caniggia, para darle gusto al show. La prensa argentina dice que Tinelli está pensando en relanzar su programa y que por eso está impulsando más la participación de los humoristas, porque necesita que el rating mejore rápido.

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