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"Bailando": llevar el arte en la sangre

Fede Bal, hijo de artistas, es el nuevo campeón del concurso.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los campeones del "Bailando". Foto: Ideas del Sur

Una vez, Ailén Bechara iba a tener que perder en la votación telefónica. Y fue justo en la final. El lunes terminó la décima temporada de Bailando por un sueño (por ende un año más de ShowMatch), y Federico Bal se consagró campeón junto a Laurita Fernández.

Hijo de tigre se le puede decir a este artista, que tiene herencia de toda su familia. En la pista del programa de Marcelo Tinelli se hizo famoso (popular) y aprendió a bailar, generando herramientas suficientes para mantener una carrera artística.

Pero ese destino parecía estar marcado desde antes, por sus padres: Carmen Barbieri y Santiago Bal, esas personas que se amaron mucho, se odiaron hasta desearse la muerte, y el lunes terminaron abrazándose. Ante cámaras, pequeño detalle, pero se abrazaron al fin, y fue por el bien de su muchacho.

“No voy a decir que ya gané, yo quiero ganar. Tengo hambre de gloria”, dijo días antes de la final Federico Bal, un joven veinteañero que trabajó como productor hasta que descubrió su vocación. En 2012 Bal fue convocado a Bailando por un sueño, y aunque su paso no fue triunfal como el de este año, le sirvió para darse cuenta que le gustaba más estar delante de cámara que detrás de ella. Eso sí: con límites.

En aquella edición, Bal se había separado de la escandalosa Tamara Gala y se habían paseado por todos los programas de chimentos existentes. Ella lo había tildado de drogadicto y bisexual, e incluso había dicho que había quedado embarazada de él y había abortado.

El presente de Federico Bal lo encuentra lejos de esa imagen y cerca de la de buen muchacho. Está enamoradísimo de Barbie Vélez, se quiere casar con ella y tener hijos, trata (aunque con tropezones) de llevarse bien con sus complicados padres, y cuando tratan de sacarle algún comentario polémico él sonríe y dice: “no sé” o “no me lo tienen que preguntar a mí”.

Real o no, la nueva imagen del joven le sirvió para meterse a la gente en el bolsillo, quedarse con el trofeo y asegurarse otro año en Bailando por un sueño. Bien por él.

Bechara se llevó un buen premio

¿O el amor no vale más que cualquier concurso? La rubia llegó hasta la final y terminó enamorándose de Fernando Bertona, su compañero en la pista y ahora también fuera de ella. Ayer, cuando la nueva figura lloró porque consideró que Lali Espósito inclinó la balanza a favor de Federico Bal con sus comentarios previos, él la contuvo y le recordó: “No faltó nada. ¿Con qué llegaste acá? Con nada. ¿Y con qué te vas?”. Y le estampó un beso, como para reafirmar su relación.

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