OBITUARIO

A los 89 años, falleció la actriz argentina Isabel Sarli

"La Coca" se encontraba internada por una neumonía desde hace varios días. En abril había sufrido una fractura de cadera que no pudo ser operada.

Isabel Sarli
Isabel Sarli

Isabel Sarli falleció este martes a los 89 años. La actriz que fue símbolo del cine erótico en su país y la región se encontraba internada por una neumonía desde hacía dos semanas. También padecía de infección urinaria. 

La noticia fue confirmada por la familia y dada a conocer por varios medios de comunicación argentinos. En abril y debido a un accidente doméstico, sufrió de una fractura de cadera que no pudo ser operada debido a su delicado estado de salud. 

La actriz estaba internada en terapia intensiva del Hospital Central de San Isidro en Buenos Aires, donde su única hija Isabelita y Damián, pareja de su hija, permanecían a su lado.

Hilda Isabel Gorrindo Sarli era su nombre completo y había nacido el 9 de julio de 1929 en la ciudad de Concordia.  

Una carrera rupturista

Sus inicios en el cine fueron con el mismo escándalo que la acompañó en casi toda su labor profesional para la pantalla grande y también en la lente del hombre que amó. Con dirección de Armando Bó, el 2 de octubre de 1958 en el cine Gaumont se estrenaba El trueno entre las hojas, película escrita por Augusto Roa Bastos que adaptaba su cuento "La hija del ministro". Fue un éxito instantáneo que la catapultó al estrellato y a una primera escena de desnudez para el cine argentino que fue pura provocación para los parámetros de la época y que -solía señalar la actriz- rodó engañada pensando que iba a aparecer con una malla color carne y lejana en virtud de la distancia de cámara.

Isabel Sarli, símbolo el cine erótico argentino (Foto: archivo)
Isabel Sarli

"Después supe que había acercamientos y aumentos", siempre se la escuchaba decir sobre ese primer desnudo frontal para un personaje del que la crítica de su tiempo dijo que "justifica muy poco su absurdo papel" y para el cual Armando Bó, para convencerla, había llevado a Isabel Sarli a ver Un verano con Monika, de Ingmar Bergman.  

Isabel Sarli jamás pensó ser estrella de cine: había estudiado para ser secretaria bilingüe y su vida comenzaría a cambiar cuando fue elegida Miss Argentina, en 1955. Al ganar ese concurso observaba la posibilidad de trabajar en la pantalla grande pero nada de eso sucedería hasta que Armando Bó se cruzó en su vida en un programa de TV en el que Sarli debía coronar a su sucesora en el certamen de belleza, Dorys del Valle. 

Bo y Sarli no se separarían durante un cuarto de siglo, si bien Sarli tuvo un matrimonio anterior del cual nunca quiso develar más detalle que el hecho de que su única razón de ser fue escapar de su controladora madre de origen napolitano, María Elena Sarli, único sostén familiar luego de la partida del padre.

India y La burrerita de Ypacaraí exacerbarán el exotismo insinuado en sus primeros roles; con Favela (1961) cambiará de escenario: de Paraguay se mudará a Brasil. En Setenta veces siete, (1962) será la primera vez que Isabel acepte ser dirigida por otro realizador.

La trayectoria de Isabel Sarli continuó sin pausas ni fronteras, de los Estados Unidos y Francia a Japón, China o el continente africano, donde rodó La diosa virgen, y en todas las latitudes era famosa.

Pero en Argentina películas como Lujuria tropical (rodada en Venezuela en 1963), La diosa impura (1964, rodada en Brasil y México), o La mujer del zapatero (1965) provocaban el frenesí del público y el rechazo de la crítica.

Más tarde sufrió la censura en su país durante los convulcionados años '70. La muerte de Armando Bo (1981) hizo que Sarli dejara su carrera por 15 años.  

A fines de los noventa, volvió a tomar contacto con el público en la obra Tetanic, siendo la primera vez que actuó en el teatro de revistas. En 2008 recibió el homenaje del Festival de Cine de Mar del Plata y dos años más tarde fue objeto de una retrospectiva organizada por el Lincoln Center en Nueva York. Distinguida como "Personalidad destacada de la cultura de la Ciudad de Buenos Aires"; fue nombrada también embajadora de la cultura popular argentina, como una forma de reconocerla y ayudarla en sus últimos años. Alejada de las cámaras y con una salud progresivamente en declive se refugió en su mundo privado, con su enorme cantidad de perros, gatos, tortugas y papagayos pero, sin embargo, aceptó participar de una entrevista que pidió realizarle el aclamado John Waters en su visita a la Argentina cuando participó del Bafici en 2018.

Los famosos la despiden en redes

Varios comunicadores argentinos lamentaron el fallecimiento y dedicaron sentidos mensajes en redes sociales, entre ellos Moria Casán y Ángel de Brito. 

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