Obituario

El amigo que revolucionó los medios uruguayos

Omar Gutiérrez, 1948-2018

Omar Gutiérrez

Omar Gutiérrez fue uno de los grandes revolucionarios de un ambiente tan poco proclive a los cimbronazos como los medios uruguayos. Su revolución fue sencilla: lo tenían sin cuidado los protocolos radiales o televisivos. Así, sus programas fueron siempre sus programas y los condujo con una impronta que transmitía autenticidad. Fue único en su especie.

Quizás por eso, el anuncio de su muerte hoy a los 70 años tras semanas de noticias poco alentadoras sobre el deterioro de su salud, es recibido con tanta congoja por sus colegas y su público, esas vecinas y vecinos a los que siempre les habló sin dobles discursos. Pocas carreras en los medios han recibido tanta contemplación y cariño: es difícil mirar con recelo a alguien tan auténtico. Para todo el mundo era el Flaco Omar, con una familiaridad de la que disfrutan pocos.

De igual a igual
Vea una de las aperturas clásicas de "De igual a igual", el programa de Canal 4

Su llegada, principalmente, a la televisión fue vista con recelo por una sociedad que lo veía con una displicencia cultural. Quizás porque no tenía prejuicios y eso incluía desde difundir música tropical a la alta cultura. En alguno de sus programas coincidieron bailarines del Bolshoi con el Conjunto Casino. Eso sí que era ser posmoderno.

“Hace 20 y pico de años que un cura bailara música tropical como el padre Popelka con “Azuquita pa’l café” era medio raro”, dijo en 2016 en una entrevista en Canal 4. “Lo mismo que yo fumara o tomara mate. Lo que me parecía raro porque no hay nada más uruguayo que el mate”. Quizás ese era el problema de aquellos primeros detractores: Omar Gutiérrez era demasiado uruguayo.

Su desparpajo y su torpeza eran una parte importante de su estilo. Era capaz de cualquier cosa al aire o de hacer la más osada de las preguntas a un entrevistado. Todo con un entrañable aire de inocencia que lo volvió el  menos acartonado de los conductores de la televisión mundial. Sus mayores armas eran la espontaneidad y la sinceridad, dos virtudes que siempre lo hicieron jugar al borde del precipicio televisivo.

Había nacido el 21 enero de 1948 en la capital de la “República de San José”, uno de los tantos modismos que instaló en el vocabulario uruguayo. Era un maragato orgulloso (aunque vivió parte de su infancia en Guichón, Paysandú) y aun en sus momentos de gran popularidad siempre vivió en San José de Mayo.

Su carrera, después de una serie de empleos más tradicionales, la comenzó en la maragata CW 41 pero ya en 1978 entró en Radio Monte Carlo para conducir un clásico, El tren de la noche.

En televisión empezó en Canal 4 con De par en par que era una traslación nocturna y televisiva del programa de radio que tenía en Radio Oriental.

“El primer día que fui a una prueba en Canal 4”, contó Gutiérrez en VTV hace un tiempo, “un gerente me mira y me dice ‘Mirá canario, con la cara que tenés, cómo te vestís, tomás mate y fumás, acá no durás 20 días’”. Estuvo 21 años en el canal y justo eso fue uno de sus sellos más apreciados.

Esa impronta la mantuvo cuando se pasó a Canal 10 donde condujo la mañana con Hola Vecinos. Su último programa en televisión fue La Yapa. También tuvo un programa en Canal 5, Igualito no es lo mismo. En los últimos años, problemas de salud mediante, su impronta dejó de tener el impacto de otros tiempos aunque mantuvo el cariño popular. Había tenido un pequeño espacio en el programa Doctor en casa.

Omar Gutiérrez
El segmento de Omar en "Dr. en casa", su último trabajo en televisión

En los últimos años estuvo en CX 22 con La Oreja y en CX 30 La Radio, la emisora en la que había estado en la década de 1980, con Pipí Cucú, un título que refería a otro de sus uruguayismos más famosos. En la lista de expresiones de Omar habría que sumar "traigan sólidos" o su afable "buen día vecina".

Por De igual a igual, por ejemplo, pasó todo el mundo: Gutiérrez no hacía distinción de género musical, partido político (aunque se definió del Frente Amplio) o lo que sea. A nadie le negaba un mate.

En su programa, por ejemplo, Zabalza quemó la bandera de Estados Unidos, Raphael lo trató de anarquista,  la banda de rock Motosierra hizo destrozos o se lucían secundarios que se hicieron famosos como “El colorado de Omar” o el perro Amigo. En su programa podían estar Pappo y el presidente Jorge Batlle con quien tuvo discusiones históricas al aire. Podía salir en directo desde el barrio Borro. Pocos se atrevieron a tanto. En De igual a igual se realizó, en 1989, uno de los últimos debates presidenciales.

Fumador con una compulsión preocupante (llegó a fumar tres cajillas al día), la salud de Gutiérrez se había venido deteriorando, incluyendo una internación complicada en 2007; tenía EPOC. En los últimos días se había informado de un nuevo quebranto de salud que lo llevó el 9 de agosto a ser  ingresado en la Asociación Médica de San José.

Fue un hombre bueno que llegó a una radio y una televisión uruguayas que aun siente el impacto de la llegada de esa autenticidad bien uruguaya.

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