columna farandulera

La afortunada que pagó el carísimo beso a Ricky Martin

Antonia Ríos opina de una de las noticias más extrañas de la semana.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Uno de los besos más caros de la historia (Foto: Twitter)

Ay chiquilines, hace unos cuantos días que ando como loca porque leí una noticia que me tiene entre desconcertada y angustiada. Tengo que decirles la verdad: siento envidia. Yo ya sé que es un sentimiento terrible, que hace mal, que es un pecado y me quita el sueño, pero lo reconozco porque no lo puedo evitar. Es mucho más fuerte que yo.

Hasta me da vergüenza decirles, porque no sé qué van a pensar de mí que soy una señora grande y vengo acá a contarles estas cosas, pero sepan que para mí escribir estas columnas es como charlar con mis amigas, como hacer un poco de terapia.

Pero bueno, envidio a Ana Paola Diniz. A lo mejor ustedes leen así y dicen: “¿y esta quién es?”. Les voy a explicar. Ana Paola Diniz es una brasileña, que como si fuera poco parece salida de telenovela, y esta semana le dio un besazo a Ricky Martin. ¡¡¡A Ricky Martin!!!

Yo me muero con Ricky Martin, desde que era un chiquitito de pelos largos y cantaba “Fuego contra fuego” y esas canciones de amor. Pero hay que reconocer que se ha puesto cada vez más lindo, y darle un beso a él es todo un acontecimiento memorable. Hace poquito cuando estuvo en Uruguay le pedí a mi nieto que me llevara al hotel, a ver si lograba que aunque sea me firmara un autógrafo, pero le dio vergüenza al nene y no fui.

Me conformé con ver el recital, bien de cerca por suerte, sentada en esas sillas de plástico incómodas; pero bueno, valió la pena por él.

¡Y ahora esta mujer sale en todos los medios por el semejante beso que le dio! No es que sea la novia ni nada, fue una especie de subasta y pagó 90 mil dólares para besar al cantante. Por suerte esos 90 mil dólares fueron donados a la Fundación Americana para la Investigación contra el Sida, no fue un capricho de ricachona solamente. Un poco sí, pero si yo tuviera toda esa plata también la hubiera pagado. Hasta me conformaba con un beso en el cachete y un abrazo fuerte.

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