Obituario

Abel Duarte, el comunicador que sabía escuchar

A los 60 años murió el creador de Musicalísimo, uno de los programas históricos de la radio uruguaya

Abel Duarte
Abel Duarte

Abel Duarte fue la clase de comunicador con el que todos compartimos algún momento. Podrán ser los muchos uruguayos que fueron algunos de aquellos bailes de Musicalísimo que recorrían el interior volviéndose un acontecimiento: allí se formaron parejas y se acuñaron miles de anécdotas.

Están los que acompañaban sus “Divagues”, aquellas largas entrevistas de madrugada donde conseguía, con su habitual mezcla de ingenuidad y picardía, confesiones que, frente a otros, nadie se habría atrevido a contar. Y están los más de 40 años de Musicalísimo, su programa insignia que no solo difundía música, sino también prestaba oído y ofrecía solidaridad y consejos a tantos adolescentes. Y nunca olvidaba el nombre de un oyente.

Ayer, Duarte murió a los 60 años (iba a cumplir 61 el 21 de agosto), como consecuencia de una neumonía por la que había sido internado la semana pasada. La noticia fue saludada con pesar por colegas, seguidores, artistas y hasta dos presidentes de la República. Muchos se hicieron presentes en el velatorio que continúa hoy hasta las 11.30 en Martinelli de Barrios Amorín y Canelones.

“Desde que ingresó a CTI, siempre fui negativo con respecto al pronóstico”, contó ayer Jorge Marfetán, médico y coconductor de Musicalísimo al confirmar la noticia en Radio Oriental. “Era un organismo muy exigido y venía de un desgaste enorme por la actividad política, con una gran baja de defensas. Es un golpazo para todos”.

Es que Duarte generó siempre un empatía muy grande. La seguía generando aún hoy: Musicalísimo estaba al aire, como siempre en Radio Oriental. Aunque su público había mermado y madurado, había conseguido una audiencia de gente mayor que, como aquellos adolescentes, confiaba en él y se sentía acompañada.

Duarte, a quien todos referían con cariño como “El Negro” (“¡Negro sos el uno!”, le gritaban en una publicidad de la década de 1990), había nacido el 21 de agosto de 1958, en Valle Edén, Tacuarembó. Provenía de una familia pobre y rural de 11 hermanos. Trabajó en el almacén de ramos generales de un tío en una vida inocente y pastoril de la que se sentía orgulloso. De allí traería esa cosa campechana que era parte de su estilo.

De muy joven comenzó en una radio local y a mediados de la década de 1970 se mudó a Montevideo, donde, después de tener varios empleos, fue a dar a Radio Continente con su Musicalísimo y, después, a Oriental, a donde llevó el programa el 2 de mayo de 1984. Empezó pasando solo música pero con el tiempo se convirtió en un espacio de comunicación.

Y ahí vinieron los bailes. El primero fue en julio de 1978 en el Club Democrático de Tacuarembó, iniciando un ciclo que paseó Musicalísimo por todo el país. En Montevideo, llenó el Palacio Peñarol durante 17 años y llevó los bailes más de medio centenar de veces a Argentina y varias a Estados Unidos para las colonias de uruguayos.

Y en esos bailes, en ciudades en las que era recibido como una celebridad, se relacionaba con sus seguidores que muchas veces encontraban en él consejo y refugio. Son muchas las historias de oyentes a los que ayudó incluso alojándolos en su apartamento de 18 de julio, donde eran recibidos por María, la madre de Duarte.

“Era un tipo de una nobleza extraordinaria”, lo recordó ayer para El País, el comentarista deportivo, Jorge Da Silveira. “Además con un sentido de la comunicación único y una voz maravillosa. Era el rey de los jóvenes y cuando pensó que los tiempos estaban cambiando, que ya estaba más grande, cambió e hizo un programa para un público totalmente distinto, lo que habla de su enorme capacidad y sentido de ubicación para darse cuenta de los cambios”.

Habrán cambiado los tiempos, los dueños de la radio e incluso sus contenidos y su público, pero Musicalísimo se mantenía intacto. El programa seguía estando todos los días de la semana y los fin de semana sin fútbol, podía llegar a las siete y ocho horas de radio. También mantenía “El Divague” aunque en un formato grabado.

En los últimos años, Duarte se dedicó a la política donde llegó a ser diputado suplente por el Partido Colorado. En las últimas internas había apoyado la candidatura de José Amorín Batlle.

“Siempre fue colorado, y en el momento más duro del partido, en 2004, resolvió dar la cara y decir, un hombre que tenía oyentes de todos los partidos políticos, ‘Yo soy colorado y voy a trabajar para la candidatura de Stirling”, recordó ayer en el velatorio, Amorín Batlle.

Pero las cuestiones políticas no parecieron haber hecho mecha en su llegada con la gente a través de la radio. Su estilo era sincero y tenía un gran diferencial: sabía escuchar. Así hizo que mucha de su audiencia encontrara en él un amigo, una responsabilidad que solía tomarse muy en serio.

Musicalísimo fue una parte importante de la vida de generaciones de uruguayos que entendieron que su “si querés podés” siempre venía bien cuando se lo precisaba.

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