TELEVISIÓN

Las nuevas formas de ver la tele

Los servicios online cambiaron las rutinas de los televidentes, en un fenómeno que crece.

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Series de Televisión. Fotos: Netflix(2), FX

Sigue la "Peak TV", ese fenómeno que nos da tanta televisión que es imposible abarcar la oferta disponible. Solo en Estados Unidos se produjeron aproximadamente 400 series el año pasado. Este año, el presidente de la cadena FX (parte del conglomerado Fox) John Landgraf, estimó que hubo entre 430 y 450 series disponibles.

Según el portal Vox, el mismo Landgraf estimó que el año que viene habrá una oferta de unas 500 series (de las cuales 71 serán de Netflix) en el aire. Y eso, como ya se dijo, solo en Estados Unidos. Si a eso se le suman las series británicas, las escandinavas y algunas que surjan como revelaciones en mercados más chicos —como por ejemplo la argentina El marginal— la oferta sigue creciendo.

¿Tenemos tiempo para ver tanta cosa? Claro que no. Pero sí tenemos tiempo para elegir de un menú que es tan grande que tanto el glotón como el exquisito encuentra lo que busca.

En julio, el diario La Nación publicaba un informe en el cual analizaba este fenómeno, que "se caracteriza por una explosión de diversidad en personajes y temáticas, por la hibridación de géneros y por el aumento de plataformas de distribución".

Para que este fenómeno pudiera producirse, hubo que juntar al hambre y las ganas de comer. De un lado, se abrió el espectro de plataformas disponibles para consumir contenidos televisivos: los aparatos "Smart-TV", las tabletas, las computadoras de escritorio y laptops y los celulares. Del otro, una legión de actores, guionistas y directores que, por distintas razones, dejaron de considerar a la televisión como un medio "inferior" al cine.

Y finalmente, las redes sociales. Para los fanáticos de tal o cual serie, es casi obligatorio conectarse a ellas, tanto durante la serie para ir comentando "en vivo" o al otro día, para compartir el impacto (o la ausencia de éste) del capítulo de la noche anterior.

Como dijo Kevin Spacey hace tres años, en un discurso sobre el futuro del consumo televisivo que ya es casi clásico: "La audiencia ya ha hablado. Quieren historias. Mueren por ellas. Hacen fuerza para que nosotros se las demos. Y hablarán de ellas, las consumirán compulsivamente, las llevarán consigo en el ómnibus o a la peluquería, se las impondrán a sus amigos, tuitearán sobre ellas, las compartirán en Facebook o en sus blogs, harán GIFs tontos sobre ellas y quién sabe cuántas cosas más".

Mucho de lo que predijo Spacey en 2013 se ha cumplido. Basta darse una vuelta por las redes sociales para encontrarse con todo eso que el actor mencionaba en ese discurso. Con todo, la televisión a la antigua sigue incidiendo en el día a día (ver nota en la página siguiente).

Pero Spacey estaba hablando a favor del modelo de negocios de Netflix, que parecería tiene todas las de ganar en cuanto a proyecciones futuras.

En Uruguay ya hay más de 200.000 personas que tienen acceso a Netflix, según el más reciente estudio "El perfil del internauta uruguayo", publicado en 2015. Además, el mercado local cuenta con dos opciones más: Qubit y Amazon Prime.

El primero —que llegó al mercado uruguayo a mediados de año— se especializa en cine y ofrece más de 3.000 películas. Además, tiene una sección de su oferta dedicada especialmente al cine latinoamericano. El anzuelo es el primer mes gratis y luego 165 pesos por mes.

Amazon Prime, en tanto, recién llegó al mercado local, y para atraer suscriptores ofrece seis meses a 3 dólares por mes y luego 6 dólares por mes. Tal como Netflix, Amazon también entró en el desarrollo y producción de series propias, entre ellas la adaptación de la historia de Philip K. Dick, The Man In The High Castle, que ya va por su segunda temporada y la primera serie de televisión de Woody Allen, Crisis In Six Scenes.

Para poblar aún más el superpoblado paisaje de contenidos televisivos, ahora parece que también Mark Zuckerberg quiere entrar al ruedo. La semana pasada, The Hollywood Reporter informó que la red social quería empezar a "pagar por contenido original". En otras palabras, producir sus propios contenidos, tanto de ficción como transmisiones deportivas.

El futuro pinta cada vez más encapsulado en lo que refiere a contenidos televisivos. Si todos vamos a mirar televisión en modalidad streaming y on demand, entonces no habrá un terreno televisivo cultural en común.

Cada uno recibirá lo que le gusta en su pantalla de preferencia, según lo que calcula el algoritmo de la empresa a la que estemos suscritos. Tendremos infinitas opciones para cultivar nuestros gustos. Pero perderemos de vista aquellas series o programas que nos puedan sacar de lo familiar y desafiar nuestros propios gustos o expectativas. Y lo que es peor: seremos cada vez más sordos a los gustos de los demás.

Es una visión pesimista, pero no deja de ser una conjetura. El mercado de series —y sus vías de distribución—está en un período de tanto dinamismo que es imposible asegurar cómo será el futuro.

LA SERIE DE 2016 Y LA TENDENCIA.

Un año de cosas muy raras y también de mucha música.

En invierno, el tema central de las charlas sobre cine y televisión era uno, y era indiscutido: Stranger Things, que por sus varios encantos terminó convirtiéndose en la serie más destacada del año. La temporada de premios que acaba de empezar la está respaldando, incluyéndola en varias de sus categorías ya sea por protagónicos o por la ficción en sí.

Stranger Things fue un éxito porque con respeto, los hermanos Duffer decidieron rendirle homenaje a las ficciones de terror de la década de 1980, y combinaron elementos de varios clásicos para construir una historia simpática que se debate entre los límites de la comedia, la ciencia ficción, el horror y el suspenso. Todo eso lo protagonizan Winona Ryder en una de sus mejores versiones y un grupo de niños adorables, apelando a la inocencia y a la nostalgia del espectador. El resultado es un encanto.

Buena parte del atractivo de esa serie estuvo en su música, que homenajeaba tanto a John Carpenter como a Tangerine Dream. Si fuera posible encontrar algún tipo de tendencia predominante entre tanta oferta, se podría decir que este año fue el de la música. Netflix produjo The Get Down, con Baz Luhrmann como productor principal, una historia sobre cómo nació el hip hop en Nueva York. Fox siguió con la saga familiar Empire, ambientada en la industria musical. Y nada menos que Martin Scorsese produjo junto a Mick Jagger Vinyl para HBO (la serie, a pesar del lustre de sus productores, fue un fracaso). Pero tal vez lo mejor de esta tendencia fue Atlanta, la pequeña serie de Donald Glover, una historia que él mismo describió como "Twin Peaks, pero para raperos". Ambientada en la ciudad que le da el título, la serie sigue los avatares de unos primos que quieren salvarse a través del rap.

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