BALDI & GADEA

Entre niños, páginas y canciones

Una charla con esta pareja de escritores, que acaba de tener una hija y de editar dos libros.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Martin Gadea y Daniel Baldi. Foto: A. Colmegna

Martina Gadea prepara té y Daniel Baldi acomoda el espacio, un sillón cómodo que está rodeado de estanterías con libros y discos de todo tipo y color, y de pinturas que por lo general son de la dueña de casa. También hay una guitarra, que los dos tocan vagamente. Se acomodan para dar otra entrevista juntos —aunque en realidad no han sido tantas— pero termina siendo una charla de entrecasa, sobre el trabajo, los hijos, la vida. Y un poco sobre los libros que acaban de editar, que sirven de excusa.

Comentan conformes que para lo que implica tener dos niñas pequeñas en casa —además de Salvador, de nueve años, hijo de Baldi que a diario pasa por allí— todo es bastante tranquilo, y así parece: llama la atención que viviendo con Katerina, una nena de dos años que acaba de empezar el jardín, y Juliana, que tiene poco más de un mes y está bajo los cuidados de su madrina en otra habitación, no hay un juguete tirado, una raya en la pared y apenas una manchita en un pantalón. ¿De qué será?

En realidad, no importa. "Nos estamos readaptando, porque tener una de dos años y otra recién nacida es caótico, si bien es hermoso. Va a ser un momento duro este, que vamos a tener que transitar", menciona Baldi, y asegura que ahora el momento de disfrutar se traduce en descansar. Cuando hay un bebé en casa, todos coinciden en que dormir es un bien preciado, si no el más.

"Estamos todo el tiempo para ellos. Katerina no tuvo niñera hasta el año y medio: o se encargaba Daniel o me encargaba yo", resalta Gadea, como si estuviera en el límite entre el orgullo y la angustia. En eso coinciden los dos: en que la experiencia de la paternidad y la maternidad es tragicómica, siempre.

Este escritor exfutbolista (jugó en Peñarol, Cerro y Bella Vista entre otros clubes) que hoy entrena a la Sexta División de Racing y esta psicóloga (trabaja en la Fundación Plemmu y en su consultorio propio) que también escribe, canta y pinta, parecen haber encontrado la fórmula de sacar siempre lo cómico por sobre lo trágico. Se ríe uno y se ríe el otro, y da la sensación de que así es durante la mayoría del día.

—¿Volcás mucho de tu trabajo de psicóloga en la relación?

Martina Gadea: Como madre soy medio aprehensiva-obsesiva: de estar en todo, pensar todas las posibilidades, me preparo para las malas cosas. Por ser psicóloga he hecho varias terapias como paciente, y me conozco bastante a mí misma. Pero mi mayor trabajo como psicóloga en la pareja fue lograr que él hiciera un tiempo terapia, y te gustó, ¿no?

Daniel Baldi: La pareja a ella le sirve para descargar toda su ira, su bronca, su pesar, y nuestro trabajo como maridos en estos momentos de tanto revuelo hormonal es soportar, ser un poco el cable a tierra de ella.

M. G.: Eso es cierto, sí.

D. B.: En ese sentido Katerina me sirvió mucho a mí para escribir un libro de la situación que se vive, que es tragicómica.

M. G.: Tenés que ser compañero para criar chiquilines. Pero se ve que más allá de los grises nos gustó porque tuvimos otro, y es mucho mejor esta segunda vez.

D. B.: Somos muy valientes (se ríe).

Hijos.

Casi en simultáneo con el nacimiento de Juliana, dos nuevos libros salieron de la casa Baldi-Gadea. En librerías ya está El muro, la última novela de Daniel Baldi (edita Loqueleo, el proyecto de literatura infantil y juvenil de Santillana) que llegó a vacaciones de julio con buenas ventas. Y también está en librerías El reino de la feria (Planeta), escrito e ilustrado por Martina Gadea, que además incluye un audiolibro y una canción hecha por su madre, Carmen Tornaría.

"Año a año en mayo tengo que sacar un libro por contrato, así que tengo un huequito y tengo que escribir", explica Baldi, que ha conseguido buena acogida entre el público infantil.

"Esta me encanta", dice Gadea sobre la última novela de su pareja. "Igual es una adicción escribir para Daniel, tiene como cuatro libros escritos pero sin publicar. ¡Creo que tiene dos años cubiertos! Se levanta a las seis de la mañana, se viene para acá y se pone a escribir", cuenta.

"Me parece que nos potenciamos mucho el trabajo", resalta la artista, aunque reconozca que no se consultan demasiado pero sí se dan opiniones, con absoluta confianza y honestidad. "Juntos sacamos adelante las ideas que tenemos. Yo saqué dos libros, uno con cada hija", dice. Baldi también recuerda que escribió El muro con Katerina al lado, temprano en la mañana, mientras ella dormía cerca de la estufa y él aprovechaba su imaginación.

"Pero yo no le puedo seguir el ritmo, porque hay una frase que Daniel dice cada cuatro días que es: estoy terminando una novela", dice entre risas Gadea, que tiene una novela "a medio terminar hace veintipico de años". Baldi también sonríe, dando a entender que aunque suene exagerado, hay algo de real en esa hipérbole. Es que no puede parar de escribir.

Pasado.

Antes de vivir juntos y tener hijos, a Gadea y a Baldi los unieron los libros. Se conocieron en Santillana, cada uno con su vida, y se empezaron a cruzar. Ella fue a la presentación de un libro de él, para ver de qué se trataba eso de "presentar un libro"; él le mostró un trabajo de ella a su hijo Salvador, a ver si le gustaba; y se fueron haciendo amigos.

"Antes de comenzar un vínculo de pareja, él me vino con el cuento de que quería que yo lo ayudara con Estadio lleno, por el lado de la música", relata Gadea. Estadio lleno cuenta, justamente, la historia de un chico con destino de futbolista pero que quería ser músico, y a Baldi se le ocurrió que era importante tener la visión de alguien que sí ha recorrido escenarios (aunque ahora su mujer, que tiene los discos Volvé a jugar y Tierra, casi no toca en vivo).

"¡Una demagogia!", se ríe Gadea y Baldi aclara que no, que no fue así, que él consideró que era clave contar con esa visión. Los dos saben cómo fue su historia, claro, pero les divierte contarla y darle cada uno su impronta.

Volvieron a colaborar en otro libro del autor, Elige tu propio penal, pero compartiendo casa, hijos e inspiraciones no se plantean sentarse a hacer específicamente un libro juntos. "Él no escribe esto cortito y yo no escribo novelas", dice Gadea, y Baldi agrega que escribir es "algo muy personal". Y para personal ya tienen bastante en común cada día, en varios ámbitos de sus vidas.

La llegada a los niños por la literatura.

Martina Gadea reconoce que tuvo miedo de escribir para niños, porque le asustaba cómo podían reaccionar ante sus textos. Pero se dedica a la psicología infantil, tiene un disco llamado Volvé a jugar que le gusta mucho a los niños, y además dibuja y pinta. "O los persigo yo o me persiguen a mí", bromea.

El caso de Daniel Baldi es diferente, porque a él no le gusta tanto pensar en que hace literatura infantil, para evitar la situación de encasillar. "No me siento con ganas de sentarme a escribir para niños", reconoce. "Escribo historias que a mí, que no soy niño, me gusten, y que al adulto le vayan a gustar".

"La magia que tiene esto es lograr que se enganche el niño y que no sea una carga negativa para el adulto. Ahí ya está, lograste un producto interesante", destaca Baldi, que trata de mandar mensajes que le lleguen a todos, chicos y grandes.

DOS LIBROS.

El muro - Editorial Loqueleo / Santillana.

nCamilo vive aislado por muros en un barrio privado, escuchando que del otro lado hay unos chicos que la pasan muy bien jugando al fútbol. En su soledad, el niño idea un plan para contactarse con ellos, dándole paso a una historia que usa al deporte como herramienta para abordar las diferencias sociales y sus consecuencias, tanto en los más chicos como en los grandes.

El reino de la feria - Editorial Planeta.

Después de Cuentos para ver y leer antes de dormir I y II, Martina Gadea vuelve con El reino de la feria, en el que reaparecen algunos de sus personajes. Es la escritora e ilustradora de este trabajo que habla de una familia que va a comer puchero, y también le pone la voz a un audiolibro. El reino de la feria también trae una canción de Carmen Tornaría, que es la madre de Gadea.

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