Carnaval 2018

Los Zíngaros propusieron parodismo de excelencia

Los Patos Cabreros mostraron una propuesta más que satisfactoria, al tiempo que La Margarita propuso su mejor versión de las últimas temporadas. La Compañía, en tanto, mostró una propuesta con aciertos

La Compañía
La Compañía cerró la jornada con buen nivel. Foto: Marcelo Bonjour

Zíngaros presentó un espectáculo de excelente nivel en la tercera hora de una nueva etapa del Concurso Oficial de Carnaval, que tuvo lugar en el Teatro de Verano, con entradas agotadas.

El grupo dirigido por Ariel “Pinocho” Sosa mostró una renovación total en los cuatro principales rubros técnicos, y en todos ellos cosechó inmejorables dividendos: su texto fue muy contundente en la combinación de humor y emoción, la musicalidad jugó un papel central desde un costado más melódico o folclórico, la danza fue determinante para recrear el contexto histórico en la primera parodia y el singular universo candombe en la segunda, al tiempo que la puesta en escena y la dirección de los actores resultaron esenciales para la construcción de un humor basado en lo situacional, donde lo jocoso radicó, principalmente, en las cualidades de los personajes.

La primera parodia, “La Redota”, está plenamente jugada al humor, con escenas superoriginales y personajes disparatados como Ansina (Ledys Araújo), Artigas (Leonardo Pacella) o un extravagante sujeto (Fabricio Speranza) que va en la caravana hacia el Ayuí interviniendo alocadamente en todas las escenas.

La segunda parodia, “La vida de Kanela”, también está pensada desde el humor, aunque aquí hay quiebres que admiten reflexión y mensaje. El papel protagónico lo llevó adelante Ariel “Pinocho” Sosa, quien logró una formidable caracterización del máximo bailarín del candombe, reproduciendo idénticamente su baile y fisonomía.

Las penurias de la infancia de Kanela, su partida desde el pueblo que lo vio nacer, su vínculo con figurás emblemáticas como Pirulo Albín, así como la reivindicación de su opciones de identidad fueron solo agunos de los temas que dispararon una sucesión de escenas muy efectivas, que redondearon una sensacional performance, a la que solo le restan algunos pequeños ajustes en los tiempos y ritmo de actuación.

Los aspectos técnicos y rubros, que son determinantes en el concurso, una vez más rayaron por las alturas.

Murga

Las murgas Patos Cabreros y La Margarita actuaron a tercera y segunda hora de la noche.

Los Patos presentaron una propuesta entretenida, muy disfrutable, de nivel ampliamente satisfactorio, que combinó un tono crítico y humorístico, con el agregado de un sobresaliente coro y una bellísima musicalidad.
Su espectáculo se denomina Todo me pasa a mi y juega con dicho concepto a lo largo de todo el repertorio.

Su desarrollo tuvo intensidad y puso en escena una serie de planteos breves, a través de los cuales desarrollaron una serie de caricaturas sobre la realidad y cotidianidad, pensadas en su mayoría con ingenio y realizadas con sencillez y un abordaje directo, que permitieron una rápida y fácil identificación del espectador con la multiplicidad de temas elegidos. Sus intermedios tuvieron buen ritmo, gracias al pulso y nivel de actuación de sus principales intérpretes Christian Font, Mauro Puig y Álvaro “Conejo” Pintos, que pisaron firme la escena y fueron contundentes en los remates.

Los cuplés de la murga —a excepción del de los chip de los perros que, aunque breve, fue el de menor respuesta— no tuvieron una flaqueza particular, pero tampoco un momento especialmente descollante, de modo que la propuesta navegó aguas seguras, sin sobresaltos.

Hubo un buen cuplé político sobre el avance de la derechas, un rico popurrí de actualidad, al tiempo que el cuplé sobre las múltiples posibilidades de salir del closet fue el punto más alto y divertido, que dio el marco ideal para una de las despedidas más hermosas que han pisado el Collazo en esta temporada.

Dentro de un planteo de buen nivel y amplia comunicación, se espera para una segunda rueda el ajuste de algunos pequeños momentos que aseguren, como en las últimas temporadas, la permanencia de la murga del mítico Pepino entre las de avanzada.

La Margarita, en tanto, trajo su mejor versión de los útimos carnavales, gracias a un trabajo bien resuelto en sus intermedios, en el que apareció un libreto con elaboración que promete cambiar la pisada y proyectar al alza las aspiraciones del grupo en el concurso.

Si bien la propuesta tiene algún altibajo, estos quedaron en segundo plano gracias a la continuidad y a la calidad de sus interpretaciones, tanto las colectivas como las individuales.

Su espectáculo se denomina En observación y va describiendo múltiples temáticas y asuntos de la realidad. La apertura es con un salpicón tradicional, donde predominan las cuartetas políticas. Prosigue otro pasaje sobre las cámaras de seguridad, que tuvo una respuesta intermedia.

Sin embargo, un cuplé sobre los pronósticos erráticos de Inumet cambia favorablemente el tenor del espectáculo, posicionándose como uno de los momentos verdaderamente destacados del repertorio.

Al estilo y con la llevada de los cuplés de antaño llegó el turno de un pasaje sobre “el hombre políticamente correcto”, ingenioso en su planteo, aunque de efecto neutral en la platea.

Dicho pasaje da pie para otro breve sobre la fiesta patria en una escuelita que, a su vez, abre la puerta a otro sobre los cincuentones, muy bien escrito y con respuesta más que satisfactoria. A su turno, una despedida de alto nivel remató una show murguero entretenido, que tuvo un muy agradable marco visual y una musicalidad y trabajo coral que, como de costumbre, mostró aciertos, con el plus de una mayor riqueza arreglística por parte de Ney Perazza, que permitió disfrutar de una envolvente despedida.

Con este nivel de actuación —que estuvo acompañado de un agradable marco escénico— La Margarita se llevó una nota más que satisfactoria de la primera pasada por el Teatro.

Revista

La etapa fue abierta por la revista La Compañía, que otra vez dio un espectáculo de buen nivel desde el punto de vista sonoro y visual. Su trabajo se denomina En construcción y traza una rica mirada sobre la vida y sus momentos y situaciones.

Presentó una muy buena orquesta en vivo, destacadísimos solistas y musicalidad, así como sólidas interpretaciones a cargo de Gustavo Maritato y Nicolás Fernández, quienes fueron los encargados de pasear a los espectadores por cuadros logrados, aunque tal vez un poco largos en ocasiones.

El trabajo, a nivel global, tuvo buena respuesta, aunque con algunos momentos de menor devolución, en especial los de carácter humorístico, que igualmente funcionaron de buen modo, al igual que su cuerpo de baile.
Su cuerpo de baile, en tanto, fue el punto más destacado.

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