entrevista

Walter Bordoni le canta a los indeseables y a los distintos

Esta noche a las 21.00, el músico presenta su último disco, "El hogar de los distintos", en la sala Zavala Muniz

Walter Bordoni: Alejandro Persichetti
Walter Bordoni: Alejandro Persichetti

Con diez canciones que abordan las historias de los excluidos y de aquellos personajes que “les cuesta encontrar su lugar en el mundo”, Walter Bordoni grabó su nuevo disco, El hogar de los distintos. Esta noche a las 21.00, lo presenta en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís, y antes del recital charló con El País.

—¿Cómo podrías definir el concepto de El hogar de los distintos?

—Cuando empecé a analizar el material que tenía compuesto, me di cuenta de que la mayoría hablaban de personajes distintos. Algunos directamente excluidos, como los migrantes en “Informe sobre indeseables”, o la gente de la calle en “Intemperie”. Hay otras canciones que no hablan de personajes excluidos, pero sí de personas como Marosa Di Giorgio y Buster Keaton, que les cuesta encontrar su lugar en el mundo. Cuando me di cuenta de que había unas cuantas canciones que iban por ese lado, decidí que el disco se iba a llamar El hogar de los distintos. Al final escribí la canción que da título al álbum, que resume el concepto general y funciona como una carta de presentación.

—En ese temas hacés referencia a un lugar utópico: un hogar para todos los excluidos.

—-Exactamente. Además juega la ironía de esta época, donde se habla mucho de las políticas inclusivas. A veces tengo la sensación de que se termina buscando una inclusión forzada donde hay que encontrarle un lugar a cada uno, por eso digo “ordenando a cada uno por tamaño, color, sexo y edad”. A veces me pregunto si no se terminan generando nuevos guetos.

—Me interesó la canción "Marciano en la ciudad", que está dedicada a George Harrison y a Jorge Galemire. ¿De qué manera te influyeron?

—-Esa canción la hicimos con Fernando Ulivi; él hizo la música y yo la letra. La estrenamos en el espectáculo "Marte para los marcianos", que teníamos con Jorge Galemire y Ulivi. Particularmente la escribí pensando en Harrison, pero cuando Jorge falleció me di cuenta de que en cierta manera también estaba hablando de él. Lo estaba extrañando, al igual que extrañaba a Harrison aunque nunca lo conocí; sin embargo, es de esos tipos que van con uno desde que sos adolescente. Harrison es un gran distinto, era hiperfamoso e hipermillonario, pero empezó a mirar a la India y a plantearse que había algo más que eso. Así se convirtió en el beatle místico.

—¿Galemire fue otro "distinto"?

—El caso de Galemire es el del típico músico de músicos. Nunca fue masivo ni mucho menos, pero influyó enormemente a una cantidad de gente. Si hacés un reportaje a artistas como Ruben Rada, Jaime Roos y Fernando Cabrera, te van a decir que es un maestro. No es solo lo que él hizo, sino lo que hizo para que otros hicieran. Tuve la suerte de poder trabajar bastante con él y también compusimos unas cuantas canciones juntos.

—La canción “Informe sobre indeseables” trata sobre los inmigrantes. ¿En qué te inspiraste al momento de componerla?

—El impulso inicial fue el de prender la televisión un día cualquiera y ver las historias de inmigrantes. Ahora hay una caravana que está muy en primer plano porque intenta entrar a Estados Unidos. En particular, hay dos frases que tomé de crónicas periodísticas: una es “El nombre es ficticio pero su historia no”, y la otra es “Ayúdennos o dispárennos”. Eso lo dijo un migrante que cayó de una barquita en el Mediterráneo y lo agarraron de los de migraciones. Me pareció tan fuerte que la tomé prestada.

—En “Guayabo y Curuguaty” narrás varios de tus recuerdos de adolescencia, un aspecto que está muy presente en tu obra. ¿Qué te produce hablar de esa época?

—Sobre todo en mis primeros discos hay una saga de canciones que hablan de la ciudad mirada desde mi adolescencia. Ese fue un período de mucha soledad, donde a uno le costaba encontrar su lugar en el mundo, en especial si sos un bicho raro que le gusta más leer que ir a bailar. Fue una época de afirmación de la personalidad. Por un lado descubrí a Los Beatles y a la música que se hacía en el Río de la Plata, que tomaba la influencia del rock, del folk, del blues pero cantando en castellano, contando historias de acá y fusionándolas con milonga y candombe.

—Creo que es importante destacar que no por cantar en español  signifique que la música sea de acá...

—Yo siempre digo que el hecho de cantar en castellano puede no querer decir nada. A veces hay canciones, sobre todo en el rock argentino, que dicen "Oh, nena, súbete a mi coche" y que parece una simple traducción. Zitarrosa ya lo planteaba: hablaba de "cantar en uruguayo". En mi caso, mis canciones son muy narrativas y cuentan historias desde acá. Más allá de que las canciones como "Informes sobre indeseables" ocurra en el Mediterráneo o en la frontera entre México y Estados Unidos, cuento la historia desde cómo la recibimos acá.

—¿Creés que podrías formar parte de ese "Hogar de los distintos"?

—En cierto sentido sí, sobre todo en mi adolescencia. La canción “Autobiografía N°2”, de Dino, tiene una frase maravillosa que dice “de niño a hombre hay soledad”. Yo me siento muy identificado porque en esa época de la adolescencia la gente te ve como un guacho aburrido que prefiere andar con discos raros abajo del brazo en vez de ir a bailar. Pero más adelante llega la época en que vas por la calle y los mostrás con orgullo.

Walter Bordoni - "Informe sobre indeseables"
Walter Bordoni - "Informe sobre indeseables"
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