Fito Páez

La vuelta hacia aquella juventud

El músico argentino festeja 30 años de “Giros” mañana a las 21.00 en el Teatro de Verano.

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"Estoy muy orgulloso de este álbum, sobre todo, de sus errores", dijo Páez sobre "Giros".

La democracia se instalaba titubeante y la selección se preparaba para un nuevo Mundial de fútbol, con toda la confianza depositada en Diego Armando Maradona. Eran tiempos de esperanza.

En 1985, el esquelético pero buen tecladista rosarino que tocaba en las bandas de Juan Carlos Baglietto y Charly García, lanzaba su segundo disco. Del 63 había sido su debut como solista de la mano de la discográfica EMI y Giros, su sucesor, rápidamente captó la atención de los medios de la época.

Un primer plano del rostro de Rodolfo Páez aparecía en la portada del disco, en blanco y negro, con los ojos tapados por un cielo azul y nublado. Eran tiempos de esperanza para él, era una foto que decía mucho.

Giros hizo famoso a Fito Páez porque, entre otras cosas, mezclado en esos nueve temas estaba "Yo vengo a ofrecer mi corazón". Una canción destinada a ser un himno, con una carga emocional brutal; una canción de entrega y de esperanza.

En 2015 este disco significativo para la carrera de Fito Páez, convertido hoy en un ícono del rock argentino, y para el rock argentino en sí, cumple 30 años. Y mañana desde las 21.00 el festejo se hará en Uruguay.

El show es en el Teatro de Verano y quedan las últimas entradas en venta en Red UTS: van de 790 a 1.690 y están por agotarse. Si quieren ir y todavía no hicieron su compra, corran.

Fue un año eferevescente para el nuevo rock argentino que estaba siguiendo los pasos firmes que venían dando García, Luis Alberto Spinetta y otras figuras de renombre. De hecho, era una época efervescente para ese movimiento musical: por la guerra de las Malvinas se había prohibido que se pasara música en inglés en las radios, y hubo que apostar al castellano y a lo local.

Mientras Fito Páez se abría paso como joven solista que de promesa ya no tenía demasiado, Soda Stereo trabajaba en Nada personal, disco que se editó en noviembre, y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota empezaban su historia larga y legendaria con Gulp!

Había mucho para decir y distintos lugares por los que hacerlo. Gustavo Cerati quería divertir y no asumir posturas, el Indio Solari y Skay Beilinson apuntaban a fábulas y fantasías. Páez, sin demasiadas vueltas, hablaba de la realidad.

Cualquiera podía escuchar Giros en aquel entonces y sentirse identificado, igual que ahora. Los jóvenes abrazaron el lanzamiento de Fito, que de ahí en más comenzó una carrera de éxitos plenos. Más allá de altibajos y obras cuestionables (a título personal, Yo te amo y Rock and roll revolution, de 2013 y 2014 respectivamente) son discos olvidables), lo que cimentó en la segunda mitad de los ochenta y sobre todo en los noventa le permitió hacerse un lugar destacado en la historia del rock argentino.

Huella.

Estando en México en 2015, alguien le comentó a Fito Páez que Giros cumplía 30 años. "Me tomé una botella entera de tequila, y dije: no puede ser. Después, me fui a la habitación del hotel y escuché todo el disco", comentó a TN.

Fabián Gallardo, guitarrista en aquel álbum, sacó a flote una entrada del día de la presentación: 22 de noviembre de 1985 en el Estadio Sportivo América de Rosario, organizado por Daniel Grinbank, el mismo que traerá a los Rolling Stones a Buenos Aires en febrero.

"La primera vez que entré a su casa de calle Balcarce y lo escuché tocar con sus diez dedos largos y flacos no hubiera podido imaginar que 30 años después yo iba a estar escribiendo esto. Pero confieso que algunas veces, cuando aparecía con un canción nueva y con la letra escrita en una hoja arrancada de un cuaderno, miraba esos papeles y pensaba que algún día podrían ser parte de una gran historia. No sé por qué", contó Gallardo en su Facebook.

Gallardo, el bajista Paul Dourge y el tecladista Tweety González están acompañando al cantante en esta gira que en Buenos Aires y Rosario ha sido recibida con entradas agotadas. El público coincide en resaltar el carácter emotivo de este treintañero concierto (ver recuadro), del que también ha participado Fabiana Cantilo. A Uruguay ella no vendrá; al otro día presenta su Superamor.

"Estoy muy orgulloso de este álbum. Sobre todo de sus errores. Y de sus contactos inconscientes o atávicos con ideas y canciones que marcaron un norte que no era mío, sino de un grupo grande de gente. Nadie compone o hace SU música. La herencia te toma, decía un filósofo francés", escribió Fito sobre este aniversario.

Historias.

Nueve canciones, 30 minutos, varios pensamientos. Por la época, es imposible no relacionar las canciones de Giros con ideales políticos o sociales. Claro que "Yo vengo a ofrecer mi corazón" es la más elocuente de todas, pero la propia "Giros" ("Dar media vuelta y ver qué pasa allá afuera/ No todo el mundo tiene primaveras") o "Alguna vez voy a ser libre" pueden traducirse fácilmente como cantos de libertad.

Sin embargo, una de las piezas que más trascendencia tuvo de este trabajo fue "11 y 6", el relato de un amor infantil e inocente, que sí habla de fuerza y sí resalta las ganas de vivir, pero es completamente atemporal.

Otra es "Cable a tierra", una de las mejores composiciones de Fito Páez tanto en lo musical como en lo lírico. Es, como "11 y 6", una canción de amor, pero de amor propio. "No creas que perdió sentido todo/ No dificultes la llegada del amor", entona Fito, que detrás de su fachada de rockero desprolijo siempre ha escondido, un poco, a un romántico empedernido.

Un romántico que ahora, después de grande, sacó todo su amor para afuera en Yo te amo, y después su despecho (el despecho de un corazón roto, claro) en Rock and roll revolution. Hace 30 años daba pistas de ese costado dulzón, pero ganaba popularidad como la nueva voz del rock argentino. Y desde ese lugar ha cumplido su rol con creces por muchos trabajos. En ese grupo, Giros tiene un papel muy importante y merece la fiesta de mañana.

Una serie de shows en los que la emoción y los recuerdos tienen un papel muy importante.

Que Fabiana Cantilo, viejo amor y compañera de ruta de Fito Páez, no venga a acompañarlo a Uruguay a este concierto, es una lástima. Pero la recreación de estas canciones tan importantes en la historia del argentino y de quienes las escucharon ya será todo un acontecimiento, más allá de quiénes las interpreten.

Y de cómo las interpreten, también. Porque a los medios argentinos Páez les advirtió que de las versiones originales de Giros, no habrá ni una nota igual. Algunos temas debieron ser modificados porque Fito, con 30 años más, ya no alcanza esas notas; otros por gustos personales, o porque sí.

Fito Páez ya ha dado varios shows en Argentina por este aniversario, y los ha arrancado todos con el repertorio íntegro de Giros en el orden en que fue concebido.

En el repertorio ha incluido covers de Charly García y Fito Páez, joyas perdidas de aquella época (perdidas porque no tuvieron tanta trascendencia como otras) y, obviamente, esos clásicos memorables como "Y dale alegría a mi corazón", "A rodar mi vida" o "Mariposa tecknicolor".

Quienes han visto a Fito en los últimos años coinciden que en vivo da espectáculos inolvidables, como hace tres años, cuando revivió El amor después del amor por sus 20 años, o cuando se presentó en febrero de este año en el Solís.

Quienes han visto la gira de Giros (valga la redundancia) en Argentina coinciden en que es un espectáculo muy emotivo, que remueve a los adultos los tiempos de aquella juventud, y le permite a los más jóvenes conectarse de primera mano con 1985.

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