una española haciendo camino

La voz femenina de Sabina que ahora da pasos propios

Mara Barros, de corista a un disco personal

Mara Barros. Foto: Marcelo Bonjour
Mara Barros. Foto: Marcelo Bonjour

Cuando en una canción de Joaquín Sabina una voz femenina se adueña de los coros, suele ser la de Mara Barros, una mujer de Huelva, ciudad cercana a Sevilla, España, que un día y sin pensarlo mucho decidió que quería dedicarse a la vida artística y otro día, porque según ella un poco de suerte la acompaña, terminó haciéndole los coros al de la voz ronca.

Joaquín Sabina, Mara Barros - Y Sin Embargo Te Quiero / Y Sin Embargo
Mara Barros canta "Y sin embargo" junto a Joaquín Sabina en el Luna Park

De chica empezó cumpliendo el sueño de su madre, con una carrera como bailarina. La necesidad económica la llevó a bailar en una orquesta tradicional de las fiestas españolas, por “canturrear” la descubrieron como cantante, pasó por un reality del que agradece no se supo mucho, grabó un disco con el que querían convertirla en “una estrella pop” y no funcionó, se quedó sin trabajo, y cuando quiso ver estaba probando su voz para acompañar a Sabina en el álbum Vinagre y rosas (2008).

Barros no pasó por Uruguay por casualidad: aprovechó que su jefe andaba por estos lados (este mes cantó en el Centenario), para promocionar Por motivos personales, su segundo disco solista, publicado en febrero. “Surge bajo la presión cariñosa de mi mánager”, cuenta y sonríe. Para él este era un buen momento: hacía mucho que Barros estaba con Sabina, y gran parte del público la distinguía más allá de su rol de corista. “Tengo 37 y hay que pensar en el futuro, qué hacer cuando Joaquín se retire”, agrega.

Mara Barros - Si La Luna Cae
Videoclip de "Si La Luna Cae", primer corte difusión de Por motivos personales

La insistencia de su mánager fue acertada, porque si hay algo que Barros no niega, es que es feliz haciendo lo que hace: “Me apasiona hacer coros, y más hacerle los coros a Joaquín Sabina. Puedo trabajar teniendo un mal día o estando un poco enferma y aún así disfrutar”.

Con Sabina se lleva “a las maravillas”, y aunque al principio lo ocultó por miedo a no conseguir el puesto, era su admiradora, “no al nivel pasional que demuestran los uruguayos o argentinos cuando lo ven, pero mi sentimiento hacia él siempre fue de mucho amor”. Lo que habrá sido el destino, que su fantasía era encontrarlo en un bar lo suficientemente borracho como para “cotillear” y pedirle que cantara con ella, y ahora es ella la que hace ocho años lo acompaña a cada escenario, se saca las ganas de preguntarle por sus novias y sus letras y hasta le hace frente con lo de los toros. Es que mientras Sabina defiende la tradición, ella no lo puede soportar: “En sus ideas hay muchas con las que difiero, pero lo sigo amando con sus defectos”, aclara.

Sabina y Barros se volvieron amigos y lo del disco no solo le pareció una buena idea, sino que compuso para ella y la acompañó cantando “Cerrado por motivos personales”. Otra vez repite lo de la suerte, pues como no es cantautora, decidió llamar a cada artista que admira para pedirles canciones. “De pronto me encontré con una carpeta con 100 de las que tenía que seleccionar 11”, recuerda, y habla sobre un disco para el que recaudó dinero en una web -quería ser lo más independiente posible-, y por el que trabajó mucho en los descansos para lograr el que es, sin dudas, un disco precioso.

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