LUCAS SUGO

"No sé hasta dónde puedo volar"

El creador de “Cinco minutos”, mañana y el domingo en el Teatro de Verano.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Lucas Sugo. Foto: Fernando Ponzetto

Lucas Sugo ya está posando para una y otra foto con su sonrisa más amable cuando voy a recibirlo para la entrevista. Pienso que así habrá estado todo el día, de medio en medio para hablar de estos dos shows que dará el fin de semana en el Teatro de Verano y que lo tienen bastante ansioso y sacándose fotos con todas las personas (mujeres en su mayoría) que se lo piden. Y veo que la mayoría de las veces lo único que importa es la foto: no lo saludan, no lo besan, no le dicen nada y solo se le paran al lado para esperar el click que registre el momento.

Le pregunto si se está quedando sin voz y responde que en realidad él habla así. Sorprende porque cuando canta o cuando habla desde el escenario, Sugo tiene una fuerza que le sale de no se sabe dónde y que le permite animar la fiesta manteniéndose siempre muy arriba. Se dirige al público en singular y le da órdenes: que levanten la mano en forma de L, que digan si están listos para pasarla bien, que bailen o que simplemente lo acompañen en este viaje que podría haber terminado cuando pasó la fama de "Cinco minutos" y explotó la cumbia pop, pero que aún sigue.

Lucas Sugo viene de girar por el exterior, tiene disco nuevo (Vida mía), la semana que viene se va a España y las entradas para el show de mañana se agotaron, lo que lo llevó a agregar otra función para el domingo. Contento por cómo ha logrado estabilizarse en Montevideo a pesar de ser un cantante de cumbia del interior (o charanga, como le dirá en varias oportunidades), Sugo cuenta que lleva cuatro meses trabajando en este nuevo espectáculo que será diferente al que dio el año pasado en el Velódromo, y en el que recorrerá varios géneros musicales.

"Abracé este género que es el que me permitió trabajar acá, pero me gusta despuntar vicios", dice en esta charla con El País.

Si no puede ver el video haga click aquí

—El show que diste el año pasado en el Velódromo era bastante ambicioso e innovador para un artista del género.

—Muy jugado, apostamos a un espectáculo importante con una puesta en escena de nivel internacional, con el diferencial de que era un show de un uruguayo para uruguayos. Me siento muy a gusto con el rótulo de cantante popular y dirijo lo mío a eso.

—¿Cómo vas a encarar ahora estos dos en el Teatro de Verano?

—Después de algo tan grande tenés la obligación artística de generar un nuevo contenido, buscar por caminos distintos. La gente que nos vio en el Velódromo va a ver que nos preocupamos por hacer un nuevo espectáculo.

—¿Te encargás del armado del show o lo delegás a un equipo?

—Artísticamente me encargo de todo. Los arreglos musicales son míos, la elección del repertorio es mía y también de los géneros que hacen a este nuevo show, porque vamos a andar buceando en el reggae, el folclore, el rock, las baladas, la bachata y la música tropical charanga que es la que hacemos en el interior. Todo pasa por la cabeza del tal Lucas Sugo, no por la soberbia sino por una identidad artística.

—¿Vos escuchás esos géneros, te gustan, o son estrategias para ganar otro público?

—Son cosas que hacen a la formación. Yo estudié muchos años y no soy un cantante de música tropical: soy un músico y un intérprete. Abracé este género que es el que me permitió trabajar acá, y ahora lo defiendo y lo quiero mucho, pero me gusta despuntar vicios en lo que hace a la música de otros géneros. Y me lo permito hacer porque tengo respaldo, porque la banda lo sostiene. Sé que si hacemos un reggae o un samba va a salir bien; nosotros buscamos demostrar cierta madurez. Ensayamos muchísimo, ¿sabés? Hasta el cansancio ensayamos, para poder generar eso porque cuando las papas queman hay que poder demostrarlo.

—Pero este nuevo disco que lanzás, Vida mía, es de música tropical solamente.

—Es un disco de música tropical, una continuidad de mi carrera. Tiene algunos colores un poco nuevos pero siempre dentro del estilo. Y cuando empecé a armarlo tenía dos aristas bien distintas: tenía que hacer algo diferente y no podía perder esta identidad que tanto me costó. Incluso hay canciones como "No quiero verte llorar", que yo la escuchaba y tenía ese aire a "Cinco minutos". Entonces en el estudio buscaba otro estribillo, otro punteo de guitarra, otros instrumentos, y después de un día entero grabando esa canción me di cuenta: estoy tratando de dejar de ser yo por el qué dirán. Y me puse a pensar: a mí me encanta B.B. King, y la estructura armónica siempre es la misma.

—Últimamente has hecho varias colaboraciones con bandas de cumbia pop. ¿Tu público cómo lo ha recibido?

—Nunca vas a conseguir el visto bueno general, pero hay un afecto que sostiene mi carrera porque saben que voy a seguir trillando de forma seria. La semana que viene sale un tema con otra banda, El Súper Hobby, y dentro de pocos días sale un tema con Los Negroni. Si en algún momento me sentí discriminado por abrazar un género que los demás ninguneaban, ¿por qué voy a ser yo el que haga lo mismo? En el Teatro de Verano, Larbanois-Carrero van a estar de invitados.

—¿Hay rivalidad entre la cumbia del interior y la cumbia pop?

—No, ninguna. Ojo, en su tiempo hubo una discriminación bien marcada por la sociedad uruguaya a la música tropical del interior, que cuando salías a pasear se escuchaba con el vidrio levantadito. Y había en la capital un desconocimiento casi que total de lo que hacíamos nosotros. Hoy en día celebro que bajan el vidrio, porque nos ven con otros ojos.

—¿Renegabas de la cumbia cuando empezaste a cantar?

—Mucho. Mirá lo que me gustaba cuando era joven: Freddie Mercury, Carlos Gardel, Axl Rose y Luis Miguel, que fue un referente. Pero no conocía la cumbia y me parecía que no era para mí; yo quería cantar, estudiar para despeinar a la gente con la imponencia de la voz. Después con el tiempo me di cuenta que lo mío no era por ahí, que quería decir cosas. Como dicen los tangueros, la música tropical también te enamora con el tiempo.

—¿Y cómo te enamoró?

—Porque empecé a cantar en orquestas donde teníamos que tocar de todo: música brasileña, rock, cosas en italiano y también música tropical. Hasta que en un momento me vi siendo un cumbiambero, y hoy todo lo que tengo se lo debo a ese género.

—¿Cuál fue la primera banda que te impactó dentro de la música tropical?

—Mogambo, una banda de Artigas de músicos eximios, que iban a tocar al bolichito a Rivera y aparecían con las Fender y yo no podía creer. Con ellos empecé a ver el profesionalismo.

—El año pasado, antes del Velódromo, me dijiste en una entrevista que no sabías dónde estabas parado. ¿Ahora sabés?

—Ahora lo que no sé es adónde voy, hasta dónde puedo volar. No puedo utilizar la falsa modestia porque es todo muy grande lo que me ha tocado vivir. Soy un convencido de que esto es fruto del trabajo serio; el golpe de suerte vino porque "Cinco minutos" fue eso, pero si la suerte llega a tu casa, que te agarre laburando. Es muy importante priorizar valores.

—¿Qué te dio "Cinco minutos"?

—La posibilidad de aparecer, porque todos conocen "Cinco minutos". Pero el hit viene con mucha intensidad y también se va con esa intensidad. Gracias a Dios, el período de vigencia de ese hit me permitió mostrar lo mío y ahí viene el filtro: de esa masa, un grupo fiel te va a seguir y sostener. Yo en un momento me sentaba a las dos de la mañana en el bus, antes de tocar en el baile, y sabía que en ese momento en todos lados estaba sonando "Cinco minutos". Ahora sé que el furor no está, pero la fuerza de mi carrera ahora es mayor, porque en su momento lo único que la gente quería era el "Cinco minutos" y nada más.

—Este año has girado bastante por el exterior.

—Fui dos veces a Estados Unidos y una a Canadá, como el uruguayo que toca para uruguayos. Fui dos a Bolivia donde está el furor de "Cinco minutos", y en dos meses no sé lo que va a pasar. Y ya fui ocho a Argentina, donde estoy haciendo muchas provincias y está pasando algo parecido a lo que pasa acá, donde ya no soy el artista del hit sino uno querido. Y la semana que viene voy a España por primera vez, para tocar más que nada para el mercado latino.

—Muchas veces mencionás al "tal Lucas Sugo ese". ¿Quién es ese tal Lucas Sugo?

—Al decir "el tal Lucas Sugo" ya estoy diciendo que soy del interior porque tengo que hablar de él; me cuesta un poco hablar de mí, me suena feo todavía. El tal Lucas Sugo tuvo suerte y laburó mucho para convertir ese golpe en lo que estoy viviendo hoy.

Dos shows para lanzar un nuevo espectáculo.

Las entradas para el show del sábado a las 21:00 están agotadas, pero quedan algunas para el del domingo a las 20:00, que se venden en Abitab desde 460 pesos o en boleterías del Teatro de Verano en caso de haber remanente.

Es la presentación de Vida Mía Tour, una nueva gira que toma el título del nuevo disco de Sugo, en el que hay canciones propias y también algunas versiones, su intención es "agarrar la frase más de lo mismo, arrollarla y tirarla lejos".

"Estoy muy contento y creo que va a salir todo derechito. Ojalá", dice Sugo, y adelanta que estará el dúo Larbanois-Carrero como invitado en estas dos noches en el Teatro de Verano.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados