MÚSICA

La vigencia de un rock que fue clave

Traidores vuelve a Bluzz Live, con entradas agotadas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
A la banda se le hizo costumbre volver a los escenarios de vez en cuando. Foto: Manuel Mendoza

Que anuncien una fecha doble y la agoten rápidamente, agreguen otra para una semana después y también se agoten las entradas, es la referencia más clara de que la música de Los Traidores, una banda que fue clave en el movimiento del rock posdictadura, sigue siendo muy importante.

Y eso aplica no sólo para los contemporáneos de Juan Casanova, Víctor Nattero, Pablo Dana y Marcelo Oliveira, sino para varias de las generaciones que vinieron después. Ver veinteañeros en todos los regresos que han tenido en los últimos años no es demasiada rareza.

Traidores se volvió, desde su separación, una banda que siempre está y que siempre vuelve, a pesar de que no se mantenga activa y de que no genere material nuevo. Sus integrantes han emprendido caminos por separado (el caso más claro es el de Nattero, que hoy tiene El Resto de Nosotros con Alejandro Spuntone), pero cada tanto tiempo sienten la necesidad de volver a tocar aquellos temas.

Es esa necesidad la que los hizo juntarse hace algunas semanas para repasar canciones que se convirtieron en himnos como "Flores en mi tumba", "La lluvia cae sobre Montevideo" o "Viviana es una reaccionaria".

Es esa necesidad, también, la que los trae esta noche de vuelta a Bluzz Live. El show que dará Traidores se llama 2016-1987, va desde el clásico Montevideo agoniza hasta Primavera digital y se repite mañana y jueves 28, a las 21.00. No hay más entradas.

Traidores también ha seguido siendo un éxito de ventas en las disquerías: en 2012 Bizarro reeditó Montevideo agoniza y fue Disco de Oro, y poco después lanzó un DVD (Montevideo agoniza - 25 años), que también recibió la condecoración dorada. Los 12 temas de esa placa son de lo más importante del repertorio de esta banda que a estas alturas es de culto (de hecho, hay mucho experimento en su discografía que no ha trascendido prácticamente), y son los más disfrutados por el público. Un público tan variado que puede reunir a aquel que vio a Casanova haciendo de las suyas en los ochenta, como al que lo ve por primera vez en vivo en esta década, cautivados por igual.

Es un fenómeno curioso y también llamativo: ¿el rock de Traidores sigue siendo tan representativo de una ciudad gris y melancólica, con la que es fácil enojarse? Algo de eso debe haber por ahí, en el vínculo afectivo que se termina generando con canciones como "No estoy loco" o "Bailando en la oscuridad". Está en ese vínculo y en esa extraña vigencia, quizás, la explicación para que Traidores siempre esté volviendo, y siempre esté agotando.

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