MÚSICA

Viejo ritmo que crece renovado

MVD Jazz Festival, a partir de hoy en la Sala Camacuá.

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La Manush: será una de las bandas participantes del festival. Foto: Arbaxas

En coincidencia con la tendencia creciente del circuito de jazz montevideano, comienza hoy en Sala Camacuá (Camacuá 575) un festival de jazz que pretende reunir a los artistas uruguayos abocados al género para difundir sus propuestas, pero enfocándose particularmente en la música de autor, es decir en las composiciones propias.

MVD Jazz Festival se llama este encuentro que se desarrollará en tres funciones, esta noche, mañana y el sábado, siempre desde las 20.00. Las entradas están en venta en Tickantel desde 400 pesos, y se puede comprar un abono para los tres días a $ 1.000.

Hoy jueves compartirán el escenario: Bolsa de Nylon en la Rama de un Árbol, que trabaja la música instrumental poniéndole acentos de candombe, rock, murga y folclore; y el grupo que lidera el pianista Lorenzo Cavalli, con su singular camino entre la música popular nacional y la que viene de Medio Oriente.

Mañana, el festival continuará con el trío de Maxi Nathan que se compone de vibráfono, contrabajo y batería, y un repertorio que absorbe mucho de la música latinoamericana. También tocará el trío que integran Andrés Bedó, Juan Pablo Szilagy y Hernán Priore, que continuamente busca nuevas formas dentro de su música; y otro trío, el de Marcos Caula, que se centrará en su primer disco, editado este año.

Para el cierre del sábado quedará el cuarteto La Manush (foto), que combina composiciones propias con música tradicional gitana (gipsy jazz). La Manush, que trabaja sobre el formato canción, dará este show junto a Pulse Aquí, otro trío que va hacia el costado fusionado del jazz; y La Jarana que es de lo más raro del festival pues se conforma de vibráfono, bajo eléctrico y batería de murga.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

La grilla abarca una variedad de lo más interesante que contempla varias facetas del jazz: la instrumental más purista, la que se abre a la improvisación, la que respeta la fórmula cancionística, la ambiental y hasta la bailable.

Efervescencia.

Aunque sigue siendo un género de nicho en Uruguay, la escena jazzística en la actualidad goza de buena salud debido a un renovado interés. Lo más visible es el Jazz Tour, un ciclo de conciertos nacionales e internacionales que se hace desde el año 2000 y que el 19 de julio, presentará a Marcos Caula en formato quinteto, en la Sala Zavala Muniz del Teatro Solís. Eso y el Jazz a la calle que se lleva a cabo en Mercedes, o el Festival Internacional de Jazz de Punta del Este.

Pero hay en Montevideo una cantidad de iniciativas más pequeñas, que hablan de una actividad incesante. Está por ejemplo el Blanes Jazz Club, que musicaliza en vivo los viernes del restaurant Blanes (en la esquina de Blanes y San Salvador); o las noches de jazz que vienen desarrollándose en la cava del Bar Tabaré con Antonino Restuccia, Líber Galloso y Juan Ibarra. Y por supuesto Kalima, heredero de la tradición del Hot Club y refugio fiel para los jazzeros.

El Bar Lobo, El Farolito, el Museo del Vino o Tazú son otros lugares que en su programación de shows en vivo, suelen abrirle las puertas al jazz, una música que sigue sonando.

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