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Una vida complicada siempre puede complicarse aún más

Pity Álvarez, el popular rockero argentino se entregó a la Policía por asesinato.

Pity Álvarez se lució y su banda de músicos fue un gran respaldo para su actuación. Foto: N. Pereyra.
Pity Álvarez en una de sus visitas a Montevideo. Foto: Nicolás Pereyra

"No tengo ganas de seguir pero tampoco tengo ganas de parar”, dijo alguna vez Pity Álvarez, uno de los grandes referentes el rock argentino reciente, hoy convertido en una suerte de OJ Simpson, luego de entregarse a la Policía acusado de asesinato.

Álvarez, quien tiene 46 años y una carrera musical de casi 30, se entregó luego de 24 horas siendo buscado por ser el presunto autor del homicidio de Christian Díaz, en un hecho ocurrido en el barrio Cardenal Antonio Samoré, un complejo de apartamentos en la porteña Villa Lugano. Después de una discusión, se escucharon cinco disparos y en las cámaras de seguridad, se ve presuntamente a Álvarez saliendo de la escena del crimen y descartando un arma. Hay además, tres testigos que lo señalan como el autor material del homicidio.

Aunque es lo más grave en que está directamente vinculado, Álvarez tiene un largo historial de conflictos con la Justicia, consecuencia de un notorio consumo problemático y omnivoro de drogas.

Hace ocho años, según recordó ayer el diario argentino La Nación, fue detenido por balear a su mánager en un hotel por lo que estuvo internado en una granja de recuperación para adictos durante seis meses. En julio de 2010 una fan que le pidió una selfie denunció que la había amenazado con un arma. En 2012, fue detenido portando, sin permiso, una pistola calibre .45. En 2014 fue sobreseido por esos últimos dos hechos al ser declarado inimputable; se lo sentenció a un tratamiento de rehabilitación de su adicción a las drogas.

Algunas evidencias recientes habían mostrado que esa rehabilitación no estaba sucediendo. En noviembre, dos mujeres que habían trabajado en uno de sus shows denunciaron haber sido golpeadas y encerradas por el músico durante seis horas. Y en abril su llegada tarde (seriamente tarde: ¡seis horas!) a un show en Tucumán con su banda, Viejas Locas, generó gran indignación entre sus fanáticos, que destrozaron parte de las instalaciones.

Pity Alvarez
Vea una entrevista de Pity Álvarez con El País en 2016 en una visita a Uruguay

Ese perfil altísimo y tristísimo de su figura pública que no disimulaba un progresivo deterioro, puede haber llegado a desmerecer su aporte al rock argentino. Un corazón sensible, Álvarez es capaz de hacer notar detalles personales y de su entorno que parecen contradecir su eterno porte y estado narcotizados. Tiene un sentido del humor con el que, parece tomarse el pelo a sí mismo.

Dueño de una lírica que apelaba a lo barrial y a la evocación de una clase popular, Álvarez (al frente de Viejas Locas o de Intoxicados, las dos bandas entre las que alterna como líder indiscutido) se convirtió en un Andrés Calamaro de las clases bajas. Con ese antecedente compartía una facilidad para la rima y un aire pop rock. Esa capacidad de cronista barriobajero, pleno de referencias a la droga, la criminalidad o a la vida en los barrios pobres ha quedado claro en canciones como “Homero”, “Una vela” y “Señor kioskero”.

A esas hay que sumar su capacidad para hacer himnos de fogón en algunos casos confesionales. Allí habría que ubicar “Nunca quise”, “El rey”, “Casi sin pensar”, “Todo sigue igual”, “Fuego” y “Está saliendo el sol” que ampliaron, seguramente, su público a sectores a las que espantaría su presencia en los medios, en la vida, en un escenario.

Intoxicados
"Fuego", uno de los grandes canciones de Pity Álvarez con Intoxicados

Hijo de una empleada doméstica y de un capataz de obra, fundó Viejas Locas en 1989 y durante 11 años representaron la modalidad rolinga del rock argentino: eran la versión verdaderamente reventada de los Ratones Paranoicos. En 2000, tras la separación de Viejas Locas formó Intoxicados, que era más de lo mismo aunque un poco más roto y, quizás, un poco más experimental.

Desde 2009, volvió con Viejas Locas, paraguas con el que se ha venido presentando en vivo, la última vez a fines de 2016. En Uruguay estuvo en octubre de 2015 en el Teatro de Verano con un show despedida de Viejas Locas. En febrero de 2016 volvió solo y tocó con una banda de músicos locales, bautizados La Pesada Oriental, en Montevideo Music Box.

En una entrevista para la revista Rolling Stone en 2008, Álvarez había dicho que solía andar armado “porque los pendejos, los fans, se me cruzan por las paredes... Y eso es propiedad privada: no saben cómo los puedo recibir yo”. También había dicho “o ando armado porque los demás andan armados. Con un fierro te cagan, boludo. Yo tengo que tener los mismos entrenamientos”. Ayer, su abogado dijo que desde entonces, Álvarez no andaba armado.

Ahora todo eso ha terminado en un confuso incidente vinculada a las drogas, con la policía persiguiéndolo y los medios detrás de una noticia triste y lamentablemente muchísimas veces anunciada.

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