WASHINGTON & CRISTINA

Un viaje de cuatro décadas por la palabra y la poesía

El dúo de canto popular festeja 40 años con un recital, el domingo, en el Auditorio del Sodre.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Washington Carrasco y Cristina Fernández. Foto: Ariel Colmegna

La casa de Washington Carrasco y Cristina Fernández es de esas en las que uno querría perderse. Hay una biblioteca enorme de tonos parecidos a los cuadros que se distribuyen en las paredes, que son de autoría del dueño de casa. Hay premios y reconocimientos que se mezclan con fotos donde aparecen ellos con Joan Manuel Serrat, Mario Benedetti, con José Mujica y Lucía Topolansky, con Paco Ibáñez y alguna figura más.

Hay un olor a tabaco entreverado con el perfume de Fernández, siempre espléndida y atenta a los movimientos de Inti, un perro pequeñito que va de acá para allá y que lleva su nombre por el concurso de canto que en 1976, marcó el principio de esta historia artística y personal de Carrasco y Fernández. El domingo festejarán los 40 años de aquellos comienzos (ver recuadro), y de eso hablaron con El País.

—¿Tenían claro que llegaban los 40 años del dúo?

Cristina Fernández: Todavía no nos damos cuenta.

Washington Carrasco: Hasta los 90 más o menos no vamos a parar (se ríe). El otro día Cristina me preguntaba si me parecía que habían pasado 40 años y la verdad que no, porque es una sola vida pero vivida de a dos.

—¿Qué es lo más difícil de armar un repertorio para un concierto de este tipo?

C. F.: Sacar, porque poner queremos poner todo. Pasa que nosotros nunca hemos hecho concesiones, siempre cantamos lo que nos gusta, y nos gusta todo.

W. C.: Es la única vez que nos peleamos nosotros (se ríe).

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—¿Cómo llegan ustedes a 1976, el año de su encuentro?

C. F.: Yo siempre canté, a mí me extrañaba que en las casas de mis amigas no se cantara como se cantaba en mi casa. Después empecé a pensar que eso que hacía me gustaba demasiado, y me puse a estudiar guitarra y canto. Y siempre me gustó mucho el folclore, y con otra compañera formamos un dúo que duró hasta que conocí a Washington.

W. C.: Yo gané un concurso en 1964 y ahí empezó en serio la cosa, pero venía cantando de mucho antes. Hasta que me piden que forme un espectáculo latinoamericano que se llamó Inticanto, y las convoco a ellas. Era una época pesada.

—¿Cómo habías llegado a la canción popular?

W. C.: Yo arranco pintando, pero eran momentos muy fermentales y quería decir lo que sentía o pensaba más rápido que haciendo un cuadro. Empecé a estudiar guitarra con Daniel Viglietti, que hicimos la cuenta y fue la misma época en que fue Cristina, pero nunca nos vimos. Y empecé a cantar en peñas, donde conocí a Alfredo Zitarrosa y donde se formó un grupo de artistas.

—Artísticamente, ¿qué fue lo que encontraron en el otro para empezar con este dúo?

W. C.: Todo.

C. F.: La poesía nos unió mucho, teníamos muchas cosas en común en ese sentido y ahí empezamos a conformar primero un repertorio en el que Washington musicalizaba muchísima poesía.

—¿Dónde fue el primer concierto del dúo?

C. F.: En City Park, San José de Carrasco. Hasta hoy nos dicen: "yo los vi en City Park".

W. C.: Ahí fue cuando nos pusimos a trabajar más en serio, porque vimos que funcionaba.

C. F.: E hicimos algo medio riesgoso, porque yo era profesora de Educación Física y Washington trabajaba en UTE, y dejamos todo para dedicarnos a la música. Nos tiramos al vacío sin red.

—Musicalizando poesía, ustedes fueron marcando un perfil si se quiere más intelectual dentro del canto popular. Construyeron una imagen diferente.

C. F.: Nosotros siempre cuidamos la imagen, aunque parezca algo frívolo. Nos parece que en un escenario le tenés que devolver al público eso, porque para estar ese día ellos hacen un esfuerzo. Cuidamos el rigor de lo que hacemos, pero pensamos que es un todo. Para mí, un escenario es sagrado y ahí voy a dar lo mejor de mí.

—¿Cómo los afectó la dictadura a ustedes en lo laboral?

C. F.: Washington fue prohibido muchísimas veces, por venir de las peñas y aquella época. Muchos compañeros nuestros, como Ruben Olivera, me acompañaban cuando no estaba él. Entonces colocábamos una silla con la guitarra de Washington, o del que no podía tocar, y era un símbolo eso.

—¿Y la vuelta a la democracia cómo la vivieron? Con la vuelta de los exiliados, la situación de los que se quedaron cambió.

W. C.: Totalmente.

C. F.: Pero nosotros no lo sentimos, pero nosotros seguimos haciendo lo que hacíamos y la gente comenzó a decantar. Nosotros nunca fuimos panfletarios, siempre estábamos con la palabra poética, buscando el mejor texto.

—El compromiso que los mantiene vigentes, ¿con qué es?

W. C.: Con la vida.

C. F.: Y creo que la gente lo ve en el trabajo que hacemos, en la coherencia que hemos tenido desde que empezamos hasta hoy. Se cambia, pero la esencia no. No hay una receta para sobrevivir a esto, pero un lugar común en el que yo creo es que la que te mantiene es la gente. Es así.

—¿En la pareja hay recetas?

C. F.: Tampoco. La admiración y el apoyo sí, porque nosotros somos un dúo distinto, libre.

Detalles de una fiesta de décadas y de invitados

Gustavo Dilandro, Mario Ipuche y Jorge Nocetti son los músicos que acompañarán a Washington Carrasco y a Cristina Fernández, en este concierto aniversario llamado Cantan los 40 que ofrecerán el próximo domingo a las 20.00, en la sala principal del Auditorio Nacional del Sodre.

El dúo ofrecerá un repaso por toda su carrera en un espectáculo que será grabado para un futuro disco, y del que participarán invitados como Daniel Viglietti, Diane Denoir, Laura Canoura, Rúben Olivera, Fernando Cabrera, Numa Moraes, Fernando Torrado Parra o el dúo Larbanois - Carrero.

Las entradas para este recital están en venta en Tickantel y boleterías, a partir de 400 pesos.

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