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Una vez más, Mono Roots hizo resurgir a Bob Marley

Crónica del show que la banda dio el viernes, en Plaza Mateo

Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto
Mono Roots en Plaza Mateo. Foto: Fernando Ponzetto

Estaba previsto que el show empezara a las 21.00, pero lo hizo más de una hora y media después. Sin embargo, a nadie de las casi 300 personas —o quizás menos— que fueron a Plaza Mateo pareció importarles. Mucho menos a los músicos, que aprovecharon el momento para cenar y tomar en el sector vip que, lejos de ser un lugar reservado, los dejaba al descubierto, casi como si esa cercanía fuera también parte del show.

Ya lo dice el dicho: “lo bueno se hace esperar”, y el público de Mono Roots lo sabe. Eran las 22.00 y seguía llegando gente a la esquina de la Rambla y Sarmiento; la tormenta que estaba cerca también esperó.

La ambientación del lugar —guirnaldas de flores y luces verdes—también le rindió homenaje al objetivo del show, un tributo al “padre del reggae”, Bob Marley. Sin mucho preámbulo, la banda conformada por Alejandro Larrandaburu (voz y guitarra), Emiliano Brancciari (guitarra y coros), Enrique "Checo" Anselmi (bajo), Gonzalo "Japo" Castex (batería), Coco García y Martín Paladino (teclados), subió al escenario entre aplausos y comenzó su espectáculo con la emblemática canción "Exodus".

Cada vez que Larrandaburu celebraba la positive vibration, el público —en su mayoría hombres— levantaba sus manos en señal de aprobación. Es que si algo caracterizó al show, además del excelente sonido, fue la vibra positiva que se respiraba entre los músicos y la gente. Además del permanente olor a marihuana que inundó Plaza Mateo.

Durante las aproximadamente dos horas de show el público bailó con éxitos
como "I Shot the Sheriff", "Waiting in Vain", "Stir it Up", "Belly Full", "One Drop", y no faltaron los clásicos como "Three Little Birds", "One Love" y "Could You Be Loved".

Las canciones más conocidas, aquellas que traspasaron fronteras y que siguen igual de vivas que hace décadas, encontraron su lugar sobre el final del show. Con el tema "Get Up Stand Up", la banda anunciaba el tramo final del show, que lejos de terminar, se preparaba para el momento más enérgico de la noche.

Entre aplausos y chiflidos, un solo de guitarra de Brancciari —el vocalista de No Te Va Gustar no pasó desapercibido aunque tampoco ocupó un rol protagónico— dio paso a los hitos "No Woman No Cry", "Is This Love" y finalmente "Jammin", canción con la que el público terminó de encenderse.

Poco importa que se reúnan de forma esporádica porque la banda está igual de aceitada que siempre. Una vez más, Mono Roots demostró cómo hacer resurgir a Bob Marley.

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