CRÍTICA - MÚSICA

Veloso y Gil: mano a mano a guitarra

Muchos uruguayos todavía tendrán fresco en la memoria el impacto que causó la actuación conjunta, mano a mano, de Caetano Veloso y Gilberto Gil en el Velódromo, el pasado septiembre.

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Caetano Velozo y Gilberto Gil. Foto: Andre Camara/REX Shutterstock

Ahora, el álbum con dos CDs de aquella gira permite una nueva y abrazadora instancia con aquella música exquisita, sin necesidad del frío que se pasó desde la platea aquella noche de finales del invierno.

Escuchar en disco a estos dos gigantes de la música popular brasileña (popular por la gran cantidad de público que convoca, no en el sentido de lo sencillo, lo simple, lo canónico), es revivir muchos aspectos: uno de ellos, la notable amalgama entre dos voces tan distintas, y entre dos repertorios que en el show y en los discos se confunden en uno.

Dois Amigos, Um Século de Música recorre décadas de canciones maravillosas, desde piezas primerizas de los años juveniles de estos artistas, hasta obras de las épocas más maduras. La variedad de intensidades, estilos y ritmos es uno de los elementos que el escucha agradece: desde la calma seductora de "Coração Vagabundo", hasta el ritmo salpicado y pegadizo de "É Luxo Só". El primer disco cierra con dos éxitos que se pueden escuchar una y otra vez sin hartarse. "Tonada de Luna Llena", cuyo éxito la ha hecho trascender hasta la danza local, y "Eu Vim da Bahia", otro de los himnos imposibles de no bailar al escucharlo.

Guitarra con guitarra, el disco ofrece innumerables canciones que marcaron época, como "É de Manhã", que décadas atrás Vinicius de Moraes presentaba en La Fusa, buscando promover a una joven figura, Caetano Veloso.

Más allá de cada canción en concreto (no hay una de esas que haya que saltear), el par de discos deja impresiones muy fuertes. Por un lado, por la capacidad de ofrecer nuevas versiones sobre canciones por demás conocidas, reelaborando siempre desde lo genuino, desde la música sentida como una creación performática.

Otro aspecto genial es el lugar que ocupa lo autóctono, lo nacional, lo brasileño, en el concepto de estos creadores, que se presenta despojado de nacionalismos, pero sí aferrado a un paisaje, geográfico y humano, a una forma de ser, de vivir, que está enraizado a la tierra y su habitante. "Toda Menina Baiana" es un pintoresco ejemplo al respecto. La ya citada "Eu Vim da Bahia" es otro caso hermoso sobre eso. Junto a esto, por otros tramos del disco, aflora un concepto de la sexualidad muy amplio, a la vez que también comunica entrañablemente la tristeza, la pérdida. El contacto con el público, los coros de los espectadores, es otro aspecto delicioso de estos buenos discos de música nacida en vivo.

Veloso y Gil se conocieron allá por 1963, en la Universidad Federal de Bahía, y a lo largo de su carrera han actuado juntos en varias ocasiones: de algún modo sus carreras corrieron de modo paralelas, con episodios que se repiten en uno y otro, como el choque con el poder político y la militancia social.

Este álbum, como el espectáculo que recorrió Europa, Asia y América del Sur, los encuentra juveniles, llenos de vida. No toda la música es para tenerla en CD. Pero estos dos discos sí: es para ponerlos entre los favoritos y escucharlos tanto en solitario como cuando vienen los amigos.

Dos amigos, un siglo de música [*****]

Músicos: Caetano Veloso, Gilberto Gil. Canciones: "Back in Bahia", "Coração Vagabundo", "Tropicália", "Marginália II", "É Luxo Só", "É de Manhã", "Sampa", "Terra", "Nine Out of Ten", "Odeio Voc", "Tonada de Luna Llena", "Eu Vim da Bahia", "Super Humem (A Canção)", "Come Prima", "Esotérico", "Tres Palabras", "Drão", "Se Eu Quiser Falar com Deus", "Expresso 2222", "Toda Menina Baiana", "São João, Xangô Menino", "Nossa Gente (Avisa Lá)", "Andar com Fé", "Filhos de Gandhi", entre otras.

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