CRÍTICA - CLÁSICA

Una velada con varios climas

Se inició la velada con "La isla de los ceibos" de Eduardo Fabini, obra que fue concebida en principio como obertura para una ópera, que el autor proyectaba componer pero lamentablemente nunca se concretó.

El crítico Roberto Lagarmilla decía que "La isla de los ceibos" no tiene un carácter abstracto, sino que representa una definida y transfigurada visión de nuestro paisaje. Afirmaba que se trataba de un poema sinfónico sugerente más que descriptivo. Lagarmilla consideraba sumamente audaz para la época que la base armónica procediese del gorjeo del sabiá, cuyas notas están comprendidas en la llamada "escala de tonos enteros".

La versión que ofreció la directora brasileña Ligia Amadio fue satisfactoria. Luego se escuchó el poema sinfónico "Muerte y Transfiguración" de Richard Strauss. Esta obra describe magistralmente a un enfermo que lucha tenazmente contra la muerte, asediado por los recuerdos de su niñez y por los amores de su adolescencia. Para el musicólogo y director Kurt Pahlen Strauss transforma la muerte en consoladora visión de redención. Amadio presentó una interpretación sublime de este poema sinfónico, consiguiendo que la Filarmónica lograra una pulcritud y una calidad en los matices excepcional. La bellísima obra de Strauss tuvo en Amadio una intérprete ideal. Más que merecida fue la ovación del público.

Para finalizar esta audición se escuchó el "Concierto nº 1 para piano y orquesta" de Chopin, siendo el solista Bruno Gelber. Este reconocido pianista argentino ha tenido, sin duda, una brillante trayectoria ascendente y luminosa, pero en el momento actual sus problemas de orden físico se han acrecentado aún más con el paso de los años, contribuyendo a empañar sus ejecuciones. Esto se pudo percibir en el enlentecimiento de los tiempos y en pasajes donde la pulcritud no estuvo presente. La delicadeza de su toucher y su infalible memoria no han bastado esta vez para establecer aquel plano de maestría y de elevación a los que este artista nos tenía acostumbrados. Tratándose de un pianista de la categoría de Gelber este hecho en verdad nos acongoja de tristeza. El acompañamiento orquestal que brindó Amadio fue excepcional, supo con eficacia y rapidez amoldarse a los tiempos que imponía el solista, dejando claramente demostrada su vasta experiencia y consumado dominio del oficio.

Gala con Bruno Gelber.

Orquesta Filarmónica de Montevideo. Directora: Ligia Amadio. Solista: el pianista argentino Bruno Gelber. Programa: " La isla de los ceibos" de Eduardo Fabini, "Muerte y Transfiguración" de Richard Strauss, y "Concierto para piano y orquesta nº 1 de Fréderic Chopin.Función: Teatro Solís, 27 de junio.

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