MÚSICA

Vasta experiencia a una corta edad

Veronika Eberle y su Stradivarius, mañana en el Solís.

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Veronika Eberle. Foto: Difusión

El Centro Cultural de Música celebra este año su 75 aniversario. Para su concierto inaugural (mañana a las 19.30) se presenta la Orquesta de Cámara de Munich junto a la violinista germana Veronika Eberle en el Teatro Solís.

El País tuvo una charla telefónica con esta prodigio que llegará junto a su Stradivarius "Dragonetti" de 1700, con el que interpretará el Concierto para violín y orquesta Nº4 de Mozart.

Se trata de una joven (28 años) que comenzó a practicar el violín a los seis años y en 2006 se presentó en el Festival de Salsburgo y su carrera despegó. Para ella el violín es el instrumento "más cercano a la voz y al ser humano con el que puedes hacer una variedad de rangos expresivos en la música", dijo.

—¿Qué piensa mientras está arriba del escenario?

—No pienso, simplemente interpreto la partitura. Así la música se vuelve tu voz y tu lenguaje.

—Este año se presentará en distintas partes del mundo. ¿Cómo es viajar constantemente?

—Me encanta hacerlo. Creo que en nuestra vida no hay nada más constante que los cambios. Para mí es muy disfrutable y un privilegio poder tener esta vida y conocer importantes orquestas y músicos con los que intercambio experiencias.

—¿Qué escucha cuando tiene tiempo libre?

—Muchas cosas. Amo a Paco de Lucía, creo que es un genio que aprendió a tocar la guitarra por sí solo, es impresionante su vida y su música. También escucho música clásica y no clásica.

—¿Como la música pop?

—A veces escucho. Mi novio me introdujo a artistas como Maná o Ricky Martin. Es todo un universo que me encanta descubrir.

—Toca con un Stradivarius de 1700, ¿cómo lo consiguió?

—Fue por una fundación japonesa, la Nippon Music Foundation. Es una anécdota graciosa, era mi debut en Tokio con 18 años y la directora de la fundación estaba en el concierto. Se me acercó y me que si necesitaba algo de ellos, que se lo hiciera saber. Entonces me contacté y les pregunté si me podían prestar ese violín y tengo la suerte de tenerlo desde hace ocho años.

—¿Qué tiene de especial tocar en un Stradivarius?

—¿No has escuchado los rumores? Es muy impresionante porque está en este mundo desde hace 300 años, lo que es mucho tiempo, y lo sientes. Sientes la experiencia y la vida que ha atravesado a partir de su sonido.

—¿Cómo es viajar con este instrumento, hay papeles o permisos de aduana especiales?

—Sí, es complicado. Cuando te dan el instrumento, viene con un manual que te dice cómo manejarlo. Cada tres meses tengo que ir con un hacedor de violines, solo hay cuatro en el mundo autorizados. Es como que va a un spa donde lo limpian y cuidan. Y una vez al año hay que ir a Londres para un chequeo. Hay muchas reglas que seguir, pero como violinista siempre estuve claro que el instrumento que toque es importante y lo tengo que cuidar mucho, y a éste, que es más importantes que yo, más.

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