entrevista a Greg Cheynet

“En Uruguay me sentí en mi casa”

El músico francés dará un concierto de despedida en la Zavala Muniz luego de 12 años en el país

Greg Cheynet
Greg Cheynet. Foto: Marcelo Bonjour

Es conocido por quienes gustan de la chanson française, y ha tocado en muchos boliches montevideanos. Ahora Greg Cheynet hará En avant la musique, un concierto muy significativo, con él se despide del público uruguayo. Es en la Zavala Muniz el martes 27. Tickantel, $ 350.

-¿Por qué te volvés a Francia?

-Bueno, hace más de 12 años que vivo acá, tengo dos hijos uruguayos, que no hablan bien francés y tampoco conocen mucho a mi familia en Francia. Yo soy de Saint-Étienne, que es cerca de Lyon, y mi idea es conectar con la familia de allá. Que esos niños, que son bien uruguayos, también estén más cercanos a la cultura francesa. O sea, completar la doble cultura que les tocó.

-¿El ambiente de los músicos acá en Uruguay te pareció muy cerrado?

-Yo creo que es abierto, lo que pasa es que hay que ir hacia la gente. Nunca tuve problemas en ese sentido, e incluso conocí gente que se quiso asociar conmigo. Aunque es cierto que hay bastante desconocimiento de lo que está pasando hoy en Francia. Como que Uruguay se quedó con una Francia obsoleta, de décadas atrás.

-¿A ti Zaz te gusta?

-Sí. Sé que es muy popular su estilo, medio gitano, digamos. Luego, sus canciones, cuando escuchás lo que dicen, es un poco música como para adolescentes. No tiene mucha profundidad. Pero por lo menos me gusta que haya alguien de Francia, contemporáneo, que logre ser conocido acá en Uruguay. Eso me hace estar un poco menos solo.

-¿Por qué te viniste a vivir a Uruguay?

-Me quería ir de Francia, vivir en otro lado, hacerme de otro lugar. Integrar otra cultura. Era un objetivo que tenía en mi vida, y creo que lo cumplí. Antes de venir a Uruguay viajé a Chile y a México. Y en ninguno de esos dos países sentí que era ese lugar que buscaba. Son países lindos, pero demasiado distintos, donde me iba a costar integrarme y sentirme de lugar. Y cuando llegué a Uruguay sentí que era mucho más parecido a Francia: en la organización del Estado, o la laicidad. Me sentí en mi casa.

-¿Y cómo cambió tu repertorio al venir a Uruguay?

-En Saint-Étienne yo tenía una banda de rock, como tantos chicos de 17 años. Y también componía cosas propias. Pero cuando empecé a tocar en Uruguay, busqué qué le podía cantar a la gente. Y empecé a armar un repertorio de chanson française, mezclándolas con mis canciones. Lo hice durante 10 años, hasta que saqué mi disco, Eponyme. Tuve que ser constante, porque tuve públicos que no se enganchaba.

-¿En general el público uruguayo es afín a la chanson française?

-Sí, es un público abierto, y curioso. Y con el francés es un poco raro, porque también hay preconceptos. Y lo francés está asociado al romanticismo, aunque mis canciones no tienen mucho romanticismo. Pero los varones, sobre todo, lo ven como una cosa casi gay. Y las chicas se emocionan con más facilidad. Pero eso no tiene que ver con mi música. Es algo de Uruguay.

-¿Saint-Étienne es famosa por sus armas de fuego?

-Sí, era la ciudad donde se hacían las armas durante la monarquía. Incluso durante la Revolución le laicizaron el nombre, y le pusieron Armeville, o sea La Ciudad de las Armas. Siempre se fabricaron armas allí, porque había un río con agua tan cristalina, que era ideal para el proceso de fabricación. Y en esa región había un saber artesanal enorme con respecto a la fabricación de cosas en metal. Luego la industria decayó, y hay más desempleo que en el resto del país. Ahora el río está entubado, y hay un proyecto de desentubarlo. Pero no lo veo. Sería lindo tener ese río de nuevo.

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