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"Urban Hymns", el disco de The Verve que sintetiza mucho del rock de los '90

Editado en 1997 se convirtió en un hit global gracias a "Bittersweet Simphony"

The Verve
RIchard Ashcroft al frente de The Verve

Aunque al menos a un hemisferio de distancia, uno podría pensar en The Verve como un one hit wonder del brit pop, es medio injusto. El prejuicio se debe, principalmente, a la contundencia de “Bittersweet Symphony”, el simple que marcó y limitó a Urban Hymns, el disco lo contenía. Es en verdad una canción de esas que aparecen una de un millón de veces, principalmente por esas bases de cuerdas que pertenecen a los Rolling Stones pero de las que, Richard Aschfroft, el líder de The Verve, se adueñó para siempre(de hecho, recién hace poco los Stones decidieron perdonarle la cuenta por el robo).

Pero, a decir verdad, “Bittersweet Symphony” nunca estuvo sola: en Urban Hymns también están “Sonnet”, “The Drugs Don’t Work” y “Lucky Man” que están muy bien y han sobrevivido intactas. Aún tienen todo lo que precisaba la banda para triunfar son pegadizas, sentimentales y capaces de hacerse corear en un pub o en un estadio.

The Verve había trabajado mucho para llegar a ese grado de consistencia. Formados a fin de la década de 1980, Urban Hymns los encontro con la fórmula a punto: algo de psicodelia, Beatles, sonidos modernos de los 90 y un vocalista delgadísimo y con toda esa pinta de rock star caprichoso que fundó Jagger. También a mediados de la década de 1990 (Urban Hymns es de 1997) The Verve ya se habían separado, vuelto a juntar y habían desarrollado un gusto tirando a problemático por las drogas. O sea ya habían vivido la vida del rock.

Eso siempre ayuda, claro, pero también está acá una colección de buenas canciones. Y eso nunca viene mal para montarse un disco clásico.

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