a 30 de graceland de paul simon

Un triunfo artístico y una polémica política

Cuando fue criticado por su supuesto apoyo al régimen sudafricano.

Cuando Graceland se convirtió en un éxito mundial, con millones de ejemplares vendidos, Simon se encontró en el centro de los críticas. En esa época, muchos artistas (con excepciones como las de Queen o Rod Stewart) se negaban a tocar en Sudáfrica para no dar así un implícito apoyo al apartheid, el sistema de exclusión racista impuesto por el estado sudafricano en la época.

Simon no había ido a tocar, pero sí había ido a grabar, lo que también fue interpretado como un apoyo al régimen. El propio Congreso Nacional Africano —principal partido de oposición al gobierno— lo criticó. Simon no se arrepiente. "Una cosa es ir a actuar en vivo, ante una audiencia blanca.

Otra, distinta, grabar in situ con músicos negros y dar luego a conocer la música que se hacía ahí", dijo Simon en la entrevista a Uncut. Es probable que si el disco apareciera hoy, también fuese objeto de otra crítica: la de "apropiación cultural". Es factible imaginar que hoy le criticarían a Simon que él, como "occidental" haya ido a aprovecharse de la música sudafricana para vender más discos, aunque nadie le podría negar el derecho como artista de elegir a sus colaboradores musicales. Lo indiscutible es la calidad musical del álbum.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)