CLÁSICA

Tributo merecido a una figura que dejó su huella

Hace 66 años, un 8 de abril de 1950 llegaba por primera vez a nuestro país a bordo del vapor Ciudad de Montevideo, un niño llamado Pierino Gamba, considerado un prodigio musical por haber dirigido, con apenas nueve años, importantes orquestas de Europa.

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Piero Gamba, el maestro más cercano de los uruguayos. Foto: F. Ponzetto

Gamba había nacido en Roma un 16 de septiembre de 1936 en un hogar donde la música era tan indispensable como el pan de cada día. Quien lo impulsó al estudio de la música fue su padre, Pietro Gamba, diestro violinista que deseaba contar con un pianista que lo acompañara en su casa, en sus horas de esparcimiento.

Una vez conseguido un profesor de piano, el niño se rehusaba a estudiar las obras que le asignaba por considerarlas monótonas y aburridas. Luego de ocho lecciones el profesor dejó de darle clases por problemas de salud, y Pierino se sintió feliz, pues decía que no le gustaba la música y prefería estar jugando como todos los niños de su edad, y no tocando el piano.

No obstante, su padre le dijo que a partir de ese momento tendría que estudiar sólo y que él controlaría sus avances. Un día Pietro le pidió "un gran favor, y en recompensa te daré muchos, muchos besos. Desearía oírte tocar la primera página de la "Primera Sinfonía" de Beethoven transcripta para piano a cuatro manos, cuando vuelva a almorzar".

La primera respuesta fue negativa hasta que su padre, con gesto enojado consiguió que Pierino, que lo adoraba, decidiera cumplir su sueño. Al regresar a su casa su hijo le demostró que no sólo sabía tocar la primera página sino todo el primer movimiento. Finalmente, se había dado el milagro. Gracias a la música de Beethoven se despertaron los sentimientos que aún no habían aflorado en él.

Hoy acercándose a sus 80 años, Piero Gamba rinde tributo a aquel compositor que consiguió que su música sirviera para unir a toda la humanidad en un abrazo fraterno de amor y paz. La Asociación Uruguaya de Músicos organizó este merecido homenaje a Gamba en recuerdo de su primer concierto en Montevideo, que fue 14 de abril de 1950 en el hoy desaparecido Teatro Artigas.

En aquella ocasión existía la Orquesta Sinfónica de Audem, y al no existir ahora se decidió convocar a músicos de la Ossodre, de la Filarmónica y de la Banda Sinfónica para este homenaje. Varios solistas ya consagrados quisieron estar presentes interpretando algunas obras, entre ellos: Eduardo Fernández, Raquel Boldorini, Fernando Barabino, Julián Bello y el joven Alejandro Vega.

Éste último sorprendió por su talento no sólo como virtuoso de la trompeta en el tercer movimiento del "Concierto de Haydn", sino por su excelente e inesperado desempeño en el sólo del segundo corno de la "Séptima Sinfonía" de Beethoven. El pianista Julián Bello ofreció un acompañamiento tan magistral que transformó el piano en una verdadera orquesta. Hay que destacar la colaboración desinteresada de los músicos que participaron en este homenaje a una figura tan relevante como fue y sigue siendo Gamba para el Uruguay.

El maestro concluyó la velada con una conmovedora interpretación de la "Séptima Sinfonía". Haciendo gala de su docencia explicó cómo debía ejecutarse rítmicamente el primer movimiento según lo escribió Beethoven en la partitura, y no cómo habitualmente se escucha. Su batuta es de una claridad admirable que no precisa de gestos superfluos, ni de efectismos visuales: solo con su mirada expresiva y su gesto sobrio, comunica en forma sencilla lo que quiere de la orquesta. Indudablemente, Gamba sigue siendo un excelso maestro de la dirección orquestal.

Homenaje a Piero Gamba.

Orquesta Sinfónica de Audem. Director: Piero Gamba. Solistas invitados: Eduardo Fernández, Raquel Boldorini, Fernando Barabino, Alejandro Vega y Julián Bello. Dónde: Auditorio Nacional del Sodre. Cuándo: 15 de julio.

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