MÚSICA

Un tributo para el maestro desde la amistad y el jazz

Lobito Lagarde homenajea la música de Ruben Rada.

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Lagarde sorprende con su voz y sus arreglos en Dedos y Biafra. Foto: F. Flores

A los 14, Daniel "Lobito" Lagarde pisó por primera vez el Hot Club de Montevideo, cuando este estaba ubicado en el mítico sótano de Guayabos. La primera vez que fue, tocó con "Paco" Mañosa, fundador de aquel, uno de los clubes de jazz más antiguos del mundo.

Fue una sola pieza y Paco, con una tibia sonrisa, le dijo una frase que nunca se olvidó: "Pibe, podés seguir viniendo". Eran épocas en las que el contrabajo, como cualquier instrumento, se aprendía tocando, tocando y tocando. Las cuevas se llenaban de músicos. Y Lagarde fue uno de los últimos de esa camada de intérpretes completísimos, que se podía enfrentar a la más compleja de las partituras como a una zapada interminable.

Eran épocas también de bossa nova y de un incipiente candombe beat, que había nacido gracias a El Kinto, la banda de Eduardo Mateo y Ruben Rada, artista al que Lobito hoy homenajea con un disco tributo, pero a ritmo de jazz.

Lobito sabía tocar candombe beat. Por eso fue que Rada y el guitarrista Eduardo Useta pensaron en él en 1970 cuando soñaron con llevar esta música a la máxima expresión. Ahí nació Totem. "Ensayábamos todos los días. Con "El Negro" (Rada) nos pasábamos juntos. Era como mi hermano. Tocábamos hasta tarde en las boîtes y bien temprano en la mañana ya me estaba tocando timbre. ¡No dormía nunca! Llegaba y me decía: Lobito, tengo un tema. Y ahí ya me pasaba la guitarra", cuenta hoy en su casa de Punta Carretas.

Totem duró con su formación original hasta 1973. En el último año, Rada y Lobito tocaban en paralelo en otra banda, Gura Matari, bautizada así en honor a un disco de Quincy Jones.

"Era un grupo que recobraba el espíritu de lo que había sido en un principio Totem, en el sentido de que nos pasábamos creando y ensayábamos todos los días", dice Lagarde. "Pero duró poco".

En 1973 tanto él como Rada deciden, por separado, irse del país. Lobito, con 19 años, se fue a probar suerte con la música a Australia. Y no pudo volver. Su participación como músico en obras de teatro "jugadas", como El Canto del Fantoche Lusitano, de Peter Weiss, u otras piezas, interpretadas en El Galpón, y que su nombre figurara en la nómina de socios de la Sociedad Uruguaya de Actores, lo pusieron en la mira.

"No tenía militancia política en ese entonces, pero la dictadura no me dejó volver debido a mi actividad como artista", dice. "Por dónde había tocado y también por participar de grabaciones de canciones que luego se prohibieron, como ser Dedos, de Totem". Aquello que decía la letra, de "Los pensamientos son todos míos, pero mi lengua ya no es tan mía", no le gustaba al gobierno de facto.

Rada y Lobito no se vieron por años, pero quedó latente, además de la amistad, una mutua admiración. Tanto así que hace un año y medio Lobito pensó que sería bueno homenajear a su amigo.

"Para qué hacerle un tributo a gente muerta, hagámosle un tributo a El Negro, que sigue súper activo, que es uno de los grandes músicos de nuestro país". Hace un año y medio que The Radas Old Boys empezó a tocar. Además de Lagarde en contrabajo, bajo eléctrico y voz, el trío está formado por Ricardo Nolé —que tocó varios años con Rada en la década de 1980 en Buenos Aires— en piano y Nelson Cedréz, su actual baterista.

De ese encuentro salió Homenaje a Rada, el disco, que el 10 de octubre The Radas Old Boys presenta en la Zavala Muniz del Teatro Solís (a las 21.00, 540 pesos).

"Fue un laburo que llevó tiempo", dice Lagarde. Hubo que repensar los arreglos de los temas para pasarlos a jazz. Casi todos son instrumentales menos en Negro, que canta Rada, y otros dos temas que canto yo, Dedos y Biafra".

"Pensé que esos temas tenían que ser cantados, porque la letra es tan protagonista como la música", dice Lagarde. "Es esa maravilla que tiene Rada, de hacer hermosas músicas con hermosas letras".

"Esto lo tienen que grabar"

The Radas Old Boys hizo un par de presentaciones en Maldonado. A una de ellas llegó de sorpresa Rada y les dijo lo obvio: "Muchachos, esto lo tienen que grabar". Días atrás se editó, a través de Ayuí, Homenaje a Rada de The Radas Old Boys. El 10 de octubre a las 21.00 lo presentarán en la Sala Zavala Muniz. Rada los acompañará para interpretar Negro, que también lo canta en el disco. Lo original de los arreglos, lo bueno de las interpretaciones y la energía que hace que los temas de Rada conserven la alegría que tienen cuando son cantados por su autor, convierten a este disco en una caricia en el alma de los melómanos y una confrimación de un talento en todos los géneros.

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