CANTAUTORES

Tres voces y muchas canciones

Garo Arakelian, Diego Presa y Franny Glass se presentan mañana en la Sala Zavala Muniz

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Garo Arakelian y Franny Glass. Foto: marcelo Bonjour

Son, cada uno a su manera, tres de las voces más particulares de la canción de autor uruguaya. Garo Arakelian hizo un corte bastante abrupto en su trayectoria como integrante y principal compositor de La Trampa, única agrupación uruguaya que tiene una banda tributo.

Cuando sacó su disco solista, Un mundo sin gloria, allá por 2012, el entonces rockero entregó un primer trabajo que no tenía nada que ver con el rock furibundo de su antiguo grupo: canciones que contaban historias (varias de ellas tremendas) y un sonido dominado por la guitarra acústica, con paisajes musicales que rememoraban algunas cosas de Neil Young, o Dino.

Diego Presa, por su lado, se hizo primero conocido como la voz del difícilmente clasificable colectivo artístico Buceo Invisible, que el viernes presentó oficialmente su más reciente disco, El pan de los locos.

Presa ya tiene dos discos a nombre propio, y aunque alguno pueda confundirse entre las canciones de la banda y las que él canta solo, no parece que eso sea algo que le preocupe.

Franny Glass, el álter ego artístico de Gonzalo Deniz, ya tiene más experiencia en esto de salir a pelearla (o boxear, como dice Presa en una parte de la entrevista) solo. Desde que debutó en 2007 con un disco de factura casera e independiente (Con la mente perdida en intereses secretos), Deniz se ha ido forjando un lugar como un cantautor a siempre tener en cuenta. Los tres, además, cultivan y representan estilos bien diferenciados entre sí.

Mañana llevarán todas sus diferencias —y similitudes, claro— al escenario de la Sala Zavala Muniz, la que está dentro del Teatro Solís y que parece, al menos en lo previo, como un lugar de lo más indicado para apreciar los matices de cada uno de sus mundos musicales.

—¿Cómo nació la idea de hacer este concierto juntos?

—Diego Presa: Tenía una fecha en la Zavala Muniz y los invité a ellos. Tenía ganas de hacer algo distinto, e invitarlos a ellos me pareció algo muy natural. Cuando pensé en hacer algo con alguien, enseguida me vinieron ellos dos a la mente. Y fue a partir de algunos escenarios que compartimos. Ahí quedaron las semillas. Pero también a partir de creer que hay ciertos vínculos, ciertas cosas en común en lo que hacemos, en las canciones y también en la forma de abordar la canción, y en el oficio de hacer canciones.

—Llama la atención que digas eso, porque desde afuera parecen más claras las diferencias que las similtudes.

—Garo Arakelian: Tenemos cosas en común en el oficio, en lo estético y hasta en lo ético, en cómo se usa la palabra. Pero también es fundamental todo lo que no somos. Eso también nos define. Y hay una virtud ahí, en todo lo que no has hecho, todo lo que has elegido no hacer. Eso hace al artista. Y en el caso nuestro, es una mezcla de ambas cosas.

—Franny Glass: Sí. Eso no se ve solo fijándote en las discografías de cada uno.

—¿Este es un buen momento para ser solista, y cantautor?

—G.A.: Nunca hubo un buen momento para eso, al menos para mí. Cuando dejé La Trampa, esa era la pregunta: "¿Cómo pudiste? ¿Estás loco?". Hay una cultura de banda que está muy consolidada. Sin embargo, en los últimos tiempos, y con mucho esfuerzo, hay una tendencia. Ahora sí me parece que tenemos un lugar diferente al que teníamos hace diez años.

—D.P.: Sin duda ahora somos más. Cuando empecé a grabar con Buceo Invisible era muy distinto. Entonces no había una cultura de cantautor.

—F.G.: Cuando yo arranqué, no tenía tantos ejemplos. No se veía de primera el camino para salir solo con la guitarra. Hoy alguien que tiene 20 años por ahí encuentra más ejemplos. Pero ahora también es real que no sé a cuántos lugares podés ir a tocar con una batería. El tema de los ruidos complica. Las bandas tienen un formato B para poder tocar.

—G.A.: Es lógico. La cultura es una respuesta a una realidad social, política…

—D.P.: Por lo menos está relacionado.

—G.A.: Sin duda. Pero eso que decía Lalo, sobre el formato B, no es una respuesta artística. Es una respuesta ejecutiva, práctica, pero no artística. Y el resultado no me gusta.

—Para una banda puede ser complicado tocar en un boliche. ¿Y para ustedes cómo es?

—D.P.: El boliche tiene algo de ring de boxeo, eso de subirse solo con una guitarra, ante un público que no está esperándote. Hay que salir a consquistarlo. A veces lo lográs, otras no. Pero está bueno boxear. Y es necesario. De todas maneras, hay que cuidarse también. No hay que tocar cualquier cosa en cualquier lado tampoco.

—G.A.: Esto no lo podríamos hacer un boliche. Para lo que hemos diseñado, si bien no tenemos secretos escondidos, hay un repertorio que tiene una lógica, que se aprecia mejor en una sala, más allá de que no requiere una atención absoluta.

—¿Cómo será el concierto?

—G.A.: Vamos a estar los tres juntos todo el tiempo en el escenario.

—¿Y cómo armarán el repertorio?

—F.G.: Cada uno eligió unas cinco canciones propias, y teníamos ganas de hacer algunas versiones, también. Teníamos una lista larga de canciones que queríamos interpretar, con la idea de que sumara al repertorio. No traer una canción de otro para ponerla en el mismo clima que lo que vamos a hacer, o hacer lo más esperable. Que la versión aporte algo distinto, que contribuya a que se forme algo más, algo diferente.

—Habrá parte del público de cada uno de ustedes que quiera escuchar las canciones lo más parecidas posible a los discos. ¿Cómo manejan esas expectativas?

—F.G.: No pensamos tanto en eso, sino en el espectáculo que queremos hacer. No es que nos juntamos, aprendimos los acordes y hacemos una guitarreada.

—G.A.: Entiendo que haya gente que vaya con una idea, pero tenemos la certeza de que quien vaya, nunca va a escuchar las canciones de la manera en la que las vamos a presentar. Están arregladas distinto, y nos tomamos la libertad de arreglar la canción de los otros.

—A partir de ese intercambio ¿les dieron ganas de componer juntos ?

—G.A.: Sí, sobre todo a mí, ¡que solo no se me cae una sola idea! (risas)

—Entonces, juntate con otros músicos...

—G.A.: No, pará. ¿Con otros músicos? No, no: yo odio a los músicos (carcajadas). Es una broma, claro. Pero hablando más en serio, para mí el criterio no es juntarte con alguien porque te gustan las mismas cosas. Eso no importa. Lo que importa es la intención de juntarte.

—¿Cómo influye lo cotidiano en sus canciones?

—G.A.: Fui padre y estoy disfrutando de eso. Eso influye porque se maneja otro volumen, otra intensidad.

—F.G.: Yo también fui padre y lo cotidiano influye en, por ejemplo, cómo ensayo, a qué volumen, y también hasta en cómo grabo. Hay una relación más directa: estás con tu instrumento en tu casa, cantando a un volumen determinado. En ese sentido, hay una relación entre lo cotidiano y lo que vamos a hacer mañana.

—D.P.: Mis hijas ya son grandes. Ya componen por mí (risas).

Un show para escuchar en el Solís

Es la primera vez que estos tres músicos se juntan para un show en común, aunque cada uno por su lado haya participado en instancias puntuales en presentaciones de los demás. El concierto, que tendrá a los tres en el escenario todo el tiempo y no uno atrás del otro, empezará a las 21 horas en la Sala Zavala Muniz del complejo del Teatro Solís. Las entradas se venden a través de Tickantel y en la boletería de la Zavala Muniz.

Discos.

Un mundo sin gloria Garo Arakelian, 2012

El hasta ahora único álbum del exguitarrista de La Trampa sigue siendo uno de los debuts más jugados, porque Arakelian se presentó ante el público con una identidad muy distinta a la que cultivaba en una de las bandas más populares del rock uruguayo. Con letras oscuras y guitarras acústicas, Arakelian se ponía nuevos horizontes.

Trece canciones Diego Presa, 2014

Cuando sacó el autotitulado primer disco solista, parecía que Presa se sacaría un gusto y luego seguiría siendo la voz principal de Buceo Invisible. Sin embargo, un segundo álbum parece reafirmar que Presa tiene propósitos mayores como cantante y compositor en solitario, más allá de que la banda que integra sigue adelante con discos y conciertos.

Planes Franny Glass 2014

Además de haber encontrado una voz y un estilo propios desde el arranque, Gonzalo Deniz ha sido, hasta ahora, un músico prolífico. Planes es su quinto álbum desde que debutó discográficamente en 2007, incluyendo en esa lista las canciones que compuso para la banda sonora de la película El rincón de Darwin (Diego Fernández), estrenada en 2013.

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