Entrevista

Tres décadas de Buitres, la banda que nunca anticipó un hit y que conquistó a un país

La banda charla de sus 30 años, que los festeja con un doble show en el Antel Arena

Buitres. Foto: Leo Barizzoni
Buitres. Foto: Leo Barizzoni

Será justicia poética o será solo una señal de cómo los tiempos han cambiado, pero la jornada de prensa que Buitres armó por los festejos por sus 30 años tuvo lugar en Honey Montevideo, mezcla de cervecería artesanal con restaurant libre de gluten, que queda justo donde antes estaba Laskina, un boliche con mítica en la ciudad, sin camarín y con cerveza apenas tibia, donde el entonces proyecto nacido del final de Los Estómagos dio su primer recital.

Está claro que 30 años es mucho tiempo y eso, en Buitres, se nota: en sus integrantes, en los cambios de formación, en la mutación de los espacios donde solían presentarse, en la amplitud de su obra y sobre todo, en la popularidad ganada y mantenida. Es una de las pocas bandas así de grandes que sigue recorriendo el interior y eso, entre sus fans, siempre es digno de agradecer.

La charla con Buitres (hoy integrado por los fundadores Gabriel Peluffo, Gustavo Parodi y José “Pepe” Rambao; por Orlando Fernández y Federico Bianco, el último fichaje) es por el doble festejo de los 30 años. La banda tocará el 17 y 18 de mayo en el Antel Arena -agotó la primera función y quedan las últimas entradas para la segunda- y antes, algunos de ellos conversaron con El País.

-Buitres ha festejado varios cumpleaños a lo grande. ¿Qué tienen de particular los 30?

Gustavo Parodi:
El chiste de todo esto es subirse y tocar. Es el momento mágico: subís ahí, sentís que la gente te grita, está esa primera o segunda canción en la que controlás todo, a ver si todo sale bien, y después te soltás.

Gabriel Peluffo: Y en todos los festejos, la banda iba a buscar algo. En el de los 10 años fuimos a buscar lo que nos pertenecía, porque en ese momento todo el mundo nos daba por muertos, y nosotros sabíamos que éramos muy populares, muy queridos en todo el país, y ese show fue para reivindicar. No solo para nosotros, sino para lo que era el establishment en ese momento. Con el de los 17 años también; la banda estaba más que preparada para hacer un recital masivo como el del Velódromo, y podríamos haber hecho dos. Y ahora hay una coincidencia de que sean los 30 años, pero también la banda busca algo. Sería absurdo hablar de relanzamiento, pero internamente, para nosotros, es una especie de relanzamiento.

"Sería absurdo hablar de relanzamiento, pero internamente, para nosotros, es una especie de relanzamiento"

Gabriel Peluffo

-Hubo, en el último par de años, varias situaciones internas que tienen que ver con empezar de nuevo, en parte.

Peluffo:
Sin duda, hubo cambios importantes en el funcionamiento, muy importantes.

-Y en esa línea, están en proceso de disco nuevo. ¿Hacia dónde están yendo las canciones nuevas? ¿Son típicas canciones de Buitres?

Peluffo:
Sobre la composición podemos tener ideas muy diferentes. Pero hay cuestiones que son inevitables, más allá de que tengamos un montón de canciones. A la hora de definir temas para decir que algo es buena obra, tenés un montón de complejos porque te estás comparando con todo lo anterior; entrás como en crisis de cuestiones compositivas, y te entra a venir eso de si te estás repitiendo, o si está o no tan bueno lo que hacés. Ese tipo de cosas sucede. Y tampoco han constelado todos con las ganas de hacer tal cosa para ir al estudio, hasta ahora, que pasó. Demoramos mucho tiempo, hicimos una especie de revisionismo interno respecto al disco anterior, y pasamos por un montón de cuestiones que a la gente no le aportaría nada conocer. Pero la gran interrogante era si podíamos componer juntos cosas con las que estuviéramos todos copados. Y si estamos hablando ahora, es porque sucedió. Porque nosotros somos muy caprichosos, y hemos cometido errores históricos con nuestro repertorio.

-¿Por ejemplo?

Peluffo:
Por ejemplo, en el disco 17 años, le pedimos a la gente que eligiera un tema para que tocáramos, y ahí nos enteramos que “Yo no voy a morir” era un hit, y nunca lo habíamos tocado en vivo (se ríe).

-¿Qué hit de Buitres les sorprende más que haya sido hit?

Parodi:
Cuando vos armás un disco y pensás que es esa la canción, no es esa. Es otra cosa que no tiene nada que ver (se ríe). Y los hits de Buitres vienen cuatro o cinco años después del disco en el que están; es lo que pasó con “Yo no voy a morir”. Te voy a decir la verdad y que me desmientan: creo que nunca tuvimos un hit que dijéramos: ‘es este’, y fue. Todas las canciones son canciones que grabamos, estaban ahí y de repente gustaron.

-¿Ni siquiera cuando estás haciendo una canción que dice: “Toca Buitres y si muero hoy, el cielo puede esperar?

Peluffo:
No, eso nadie me lo cree, ninguno de tus colegas. Pero yo insisto en que no fue premeditado.

Parodi: Esa era una canción que estaba ahí, al final del disco, de relleno, como “Una noche”.

Peluffo: Me acuerdo de una vez que veníamos de grabar Mientras, que estaba por salir, y fuimos a tocar a Fray Bentos. Cinco horas de ruta, más o menos, y durante esas cinco horas vinimos discutiendo sobre el disco. Todos le veíamos errores, de distintos tipos. Y llegando a Fray Bentos yo dije una máxima (sonríe): “Lo que pasa es que cometimos el error de no cometer ningún hit en este disco”.

-¿En Mientras, que solo tiene hits, básicamente?

Peluffo:
Imaginate (se ríe).

Parodi: Es lo que nos pasa. Vos tenés el Mientras, macanudo. Un ejemplo del Mientras: “Mincho Bar”. ¿Ese iba a ser el simple, lo íbamos a llevar a la radio? Nunca se nos ocurrió, para nosotros era una canción tipo años cincuenta. Pero la gente es la que hace que determinada canción tenga el poder que llega a tener. Esa es una de tantas cosas por las que nos sentimos orgullosos: nunca agarramos el simple para pasarlo en la radio. Porque además la radio -y ahora lo podemos decir, antes capaz que tenías miedo-, ¿qué canciones nos pasa hasta hoy? “Cadillac solitario”…

-“Carretera perdida”…

Parodi:
“Carretera perdida”, y pará de contar. Porque ni siquiera “Mincho” la pasan, salvo a alguno que le gusten mucho los Buitres.

Peluffo: De “Mincho” pasan la versión de Nasser (se ríe).

Parodi: Claro. Y está bien. Al principio nos calentábamos; hoy ya no te importa, porque sabés que funcionás de otra manera, y que tenés un público muy particular, muy prendido a la banda, que te conoce muy bien y aprende a escuchar canciones. No es lo que vos quieras imponer, es que van a agarrar lo que les guste y se terminó el partido. Y la ventaja o la suerte que tenés, es que en cada disco siempre hay dos o tres temas que les gustan. Pasó con “Buitres”, volviendo a ese tema: es una canción que está ahí, que tenía un coso de armónica, la grabamos medio a los pedos, creo que cierra el disco. Y “Buitres” es lo que es hoy, y no sabemos por qué.

Peluffo: Lo que pasa es que le habíamos metido las gaitas, y la hicimos allá en el Parque Rodó, ¿te acordás? Que fue un recital en el que se esperaban 2.000 personas, y fueron 10.000; tocó la gaita el gaitero, se generó toda una mística y se fue al diablo. No es un corte que te lo pasan en la radio; jamás lo pasan. Es un tema de la gente. Sí, tuvo una presentación un poco dramática: los gaiteros se iban del país, como todo el mundo.

Orlando Fernández: Después lo vimos en España, ¿no? Trajo la gaita y tocó con nosotros.

Parodi: Pero eso también te deja tranquilo, que no tenés por qué forzarte a buscar un hit, sino hacer algo que a vos te guste. La canción que va a salir ahora es una canción que hicimos el otro día, y nos gustó. ¿Viste cuando un tema te atrapa por algo, porque tiene una cosita? Y la grabamos porque nos cae bien al oído, nada más.

-¿Los Buitres son permeables a todos los proyectos paralelos que ustedes tienen?

Parodi:
No, los Buitres son los Buitres. A mí no me gusta emplear el término “familia” en esto, pero yo que sé, con este tipo (señala a Gabriel) estoy casado hace 36 años, no sé.

Peluffo:
Más que con tu mujer.

Parodi: ¡Pero es la verdad! Va más allá de todo. Llega un momento en que a todos nos pica el bichito por otro lado, querés sacarte las ganas de esto y lo otro, y está bueno: para mí sería horrible que no fuera así. Es de las cosas que aprendí. Yo al principio era lo más contra, de decir: “la banda es esto y ta”. Pero capaz que eso lo pensás cuando tenes 25, 26 años. Pero después, aprendés que todos somos diferentes, que todos tenemos una cabeza distinta, y es lo que te lleva a disfrutar. Y es maravilloso meterte en un ensayo y que salgan cosas, porque todavía hay mucha cosa por sacar y por descubrir, más allá de que seamos unos viejos. Porque de verdad: somos tipos ya viejos para el ambiente en el que te movés. Supuestamente el rock es para tipos de 18 a 30 años. Ya pasamos por todo eso, ya no sabemos si lo que hacemos es rock o qué es. Pero hacemos canciones, y todavía nos sale.

Buitres. Foto: Leo Barizzoni
Buitres. Foto: Leo Barizzoni

-Pero el rock uruguayo ya no es de gente de 20 años.

Parodi:
Está bien. Antes uno podía carajear sobre eso; yo ya no opino más nada. Que cada uno haga lo que quiera.

O. F.: ¿Estás grabando? (Se ríen)

Parodi: Claro. A mí me importa lo que hacemos nosotros, que estemos conformes, y que esos cinco tipos que se suben a tocar, toquen con ganas.

O. F.: Eso es lo que tiene de bueno esta banda. No sé, en una época, a Parodi le gustaba, en el medio del show, gritar un tema cualquiera que no estaba en la lista, y vos quedabas… Y había que arrancar a tocar lo que fuera. Esas cosas son divertidas; capaz que no para un Velódromo, que lo ha hecho (se ríen). Pero estamos todos contentos, todos nos divertimos en el escenario, y la gente lo nota. Y siempre ha sido así.

dos miradas

Bianco, Fernández y cómo ser un Buitres

Federico Bianco es el más joven de la formación actual, y el último en incorporarse. El baterista asegura que “no me di cuenta que entré en Buitres, porque me hicieron parte enseguida, entonces se me hizo muy fácil ser parte, o por lo menos creérmelo”, y añade: “para mí es reimportante ser parte: componer, charlar de música, divertirse”.

“A nosotros nos daba cosita, pero el tipo respondió enseguida”, comenta Gustavo Parodi entre risas, mientras que Orlando Fernández, el otro más “nuevo” en la banda (aunque se integró en 2005), recuerda que entonces “me tuve que aprender como 50 canciones, porque nos íbamos de gira por España, donde tocaban otro repertorio de canciones más viejas. Y hubo que aprenderse todas”. El próximo será el cuarto disco para Fernández, quien entró previo a Canción de cuna para vidas en jauría. “Y todos han sido distintos”, asegura, “pero participamos todos, dando opinión, tocando y haciendo lo que queremos. Nunca sentí que tuviera que quedarme sentado, esperando a que me dijeran algo. Estamos todos para tocar”.

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