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Tres amigos y un sonido sin límites

El Trío Oriental se presenta esta noche en la Sala Zitarrosa

Trío Oriental. Foto: Difusión
Trío Oriental. Foto: Difusión

Lo primero fue Fatto Maza Fatto, el trío que encontraba a los hermanos Osvaldo y Hugo Fattoruso con el bajista Daniel Maza. Después vino el Cuarteto Oriental, con ellos tres más Leonardo Amuedo, y luego, tras la muerte de Osvaldo, ingresó Fabián Miodownik para completar el plantel. Y de un tiempo a esta parte, el hecho de que Amuedo se haya radicado en Estados Unidos los llevó de manera natural a volver al trío que es, dice Maza en charla telefónica con El País, su formación favorita para tocar.

“Aunque Amuedo no es un tipo para decir que cuando no está es lo mismo”, aclara y resume: “es tremendo músico”.

Es el Trío Oriental —o sea Maza, Fattoruso y Miodownik— el que se presenta esta noche a las 21.00 en la Sala Zitarrosa (entradas en Tickantel), tras una gira por Argentina que tuvo casi siempre entradas agotadas.

En el concierto, el trío se concentrará en el repertorio de un nuevo disco, que grabarán en algunos días. Es un proceso diferente al que han hecho otras veces, y están “afiladísimos” con eso, dice Maza. Por lo que se puede esperar, no hay mucha vuelta: “la música es como la misma, es una música que hacemos nosotros y no tiene estilo. La otra vez decíamos que la música que nosotros hacemos es destilada, sin estilo. El estilo es que puede aparecer un candombe, un malambo, un bolero, no sé. Va pintando lo que cada uno compone, y es música uruguaya, porque a mí personalmente me pasa que quiero componer un funk u otro tipo de música, y siempre me sale candombero, entonces ya no lucho más contra eso”.

—Teniendo en cuenta que son tres músicos con agendas muy ocupadas, cuando pueden coincidir, ¿prefieren realmente meterse horas y horas en un estudio, como van a hacer en los próximos días, o les gustaría pasarlas tocando en vivo?

—No, nos gusta grabar, está bueno. Además, lo que hacemos casi siempre es grabar y después hacer la gira, y esta vez es al revés: hacemos la gira y terminamos grabando. Está bueno grabar porque queda, ¿viste? Queda el proyecto, quedan los temas que se compusieron para esa vez, y ojalá se pudiera hacer siempre. Hacer una gira grande y terminarla con una grabación, me parece maravilloso. Igual viste que los discos ya no se venden más, pero el asunto es que quede. Porque nunca fue negocio para el músico hacer un disco.

—Para que todo se dé con tanta facilidad entre ustedes, con tanta naturalidad, ¿qué tan importante es la amistad?

—Hay un amor incondicional dentro del trío o del cuarteto, somos como hermanos. Terminamos de tocar y siempre nos abrazamos. Y hay admiración también, porque ¿cómo no vas a admirar a Hugo? Yo termino de tocar y le digo: “Gracias”.

—Ahora, qué bueno debe estar para un músico tener compañeros con los que sea tan fácil entenderse.

—Es muy fácil. El otro día estábamos tocando, vino un tipo y dice: “Che, vos y el Hugo tocan con los ojos. Se miran y yo veo que se comunican”. Y sí, después de tanto tiempo ya sabés qué pasó, para dónde va o lo que va a hacer, lo que puede pasar. Y aun cuando sabés lo que puede pasar, lo que pasa te sorprende. Y es así.

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