MÚSICA

Travesura musical que se consagra por perseverante

Tecnoanimal es el nuevo disco de Gustavo Cordera.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
ustavo Cordera vuelve a hacer un gran disco con su banda uruguaya. Foto: R. Figueredo

Es a fuerza de perseverancia que Gustavo Cordera ha conseguido consolidarse como uno de los tipos más interesantes de la música argentina. Con la Bersuit Vergarabat pasó de un producto underground bastante rústico a cierta experimentación popular que alguien podrá atreverse a volver a escuchar para ver si estaba mejor de lo que uno la recuerda.

Pero cuando se fue de la banda -y después de un disco exclusivamente solista como fue Suelto donde estaba “Me la juego a morir”- convirtió un entretenimiento para ocupar sus años de ostracismo en La Paloma en un proyecto exitosísimo. Y renovó su carrera.

Así, con músicos rochenses creó La Caravana Mágica con quien ha tenido éxitos (“La bomba loca”, “Soy mi soberano”, “Asalto de cumbia”, entre otros), y discos en los que se mostraron como unos verdaderos transgénero: allí conviven cumbia, rock, folclore y murga, entre otros estilos que Cordera ha sincretizado de una manera novedosa. Una buena manera de librarse de prejuicios es escuchar Cordera vivo y ver que ahí hay repertorio de sobra.

Tecnoanimal, su nuevo disco -firmado como Cordera y La Caravana- vuelve a transitar por ese mismo sendero, pero en los detalles están las novedades y las sorpresas.

Primero el sonido del disco que es, probablemente, el mejor producido de su carrera. De eso se encargó Eduardo Cabra “Visitante”, la mitad de Calle 13 que aquí coproduce con el propio Cordera; buena parte del disco fue grabado en los montevideanos estudios Vivace.

Otra razón de la extraordinaria sonoridad es que La Caravana lleva ya años juntos y el ensamble se conoce como nunca, y no hacen nada para disimular un crecimiento musical notorio (se encargan, además, de sus arreglos). Por ese motivo es el mejor disco de Cordera.

Después de una intro hablada, el disco se abre con “Vieja vida” que parece un rap de un Cuarteto de Nos sedado, pero que gana vitalidad en su estribillo rockero y funciona como una declaración de principios (“ya no tengo alianza, tampoco bandera/ ni siquiera me ato a ninguna idea”), toda una vertiente de la poética de Cordera.

El disco tiene cumbias (“Muero por esa nena”, “Odio y amor”), juegos pop (“Mi tano amor”), rock hecho y derecho (la excelente “Fantasma soy”), baladas (“Qué será de vos”) y hasta un bolero que está buenísimo (“Cada uno”). El momento más extraño es una pequeña suite entre cumbiera y rockera, “El facha”, que es puro Cordera en sus referencias a la droga y a la convivencia de dos mundos en su música.

Perseverancia y fidelidad a una idea musical parece ser el secreto de Cordera para hacer un disco así de bueno.

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