FRANCISCO YOBINO

Traer el jazz y mostrar el Uruguay

Empezó con un establecimiento rural y, de repente se volvió un referente del jazz mundial. Y de paso convirtió a su propietario en el promotor de un evento que, desde hace dos décadas, da brillo a la agenda turísitico cultural de Punta del Este.

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"Lo que siempre me interesó fue aportar algo a la identidad cultural", dijo.

Dos décadas, precisamente este año, Yobino, ese empresario devenido gestor cultural, está celebrando la vigésima edición de su Festival de Jazz de Punta del Este, evento que trajo a una locación paradisíaca a los mejores nombres del jazz contemporáneo. Sobre aquellos comienzos llenos de esperazas y estas realidades para la que se trabajó mucho Yobino habló con El País.

-¿Cómo surgió la idea de hacer un festival así?

-La idea de hacer un festival Internacional de Jazz, surgió el 14 de noviembre de 1986, junto a Carlos Scheck y Miguel Carbajal. Les dije, ¿por qué Punta del Este, no tenia un festival Internacional de jazz como en paises desarrollados y sus zonas turisticas? Les pareció interesante, pero quedó pendiente. Pasaron 10 años, y en mi cabeza siempre estuvo la idea, y me largué sin ningún conocimiento en la producción de un espectaculo, sin haber sido empresario de espectáculos. Sólo tenia un establecimiento, turístico, rural y quise sumarle a la parte cultural, a través de una expresión de arte invisble como es la música. Y elegí el jazz porque es la combinación de todas la buena música. No fue, no es, ni será fácil, pero vale la pena.

-¿Qué recuerda de los primeros festivales?


-Los recuerdo de manera muy natural, como parte de siempre buscar la exclenecia, como lo hicimos con el dulce de leche o el queso de cabra, tratando de brindar lo mejor de mi para los demás. Siempre, desde el principio, buscaba lo mejor, lo imposible. Uno de los primeros músicos que convoqué fue Gerry Mulligan. Estuvo muy cerca de venir luego de ver las fotos que le envie a su esposa, Franca Rota, que era su interlocutora y me confirmó que Gerry quería venir, pero debía demorar el festival para febrero o marzo. Lamentablemente ya tenia todo programado para enero y no pudo ser. No sabia que Gerry estaba muy enfermo, pero tenia la esperanza -como todos- de curarse. Falleció un 16 de enero de 1996, exactamente el dia después que finalizó el primer festival.

-¿Cuánta gente calcula que ha ido a ver jazz a sus festivales en estos 20 años?


-Es muy difícil calcular la cantidad de público, sobre todo teniendo en cuenta que los primeros 12 festivales los presenté en Lapataia, un establecimiento que me vi obligado a vender por los vaivenes económicos de la región.Y a pesar de los resultados económicos negativos del festival nunca pensé en abandonar. Tal vez podría aproximarse a las 100.00 personas. Hay que tener en cuenta que es un festival de jazz, no de rock. Y además es algo sin precedentes. Este detalle siempre hay que pagarlos con creces.

-Usted ha traído a las más grandes estrellas del jazz mundial. ¿Con quién de ellos se puso más nervioso por la admiración que sentía hacia él?

-Ninguno de los músicos me ha provocado nervios o malestar, todo lo contrario. La decisión de traerlos no solo fue por su talento musical que todos lo tenían, sino también por la calidad humana, en ese aspecto hasta la fecha todos fueron sorprendidos muy gratamente, todos disfrutaron y lo demostraron siempre, quriendo volver o promocionándolo en Estados Unidos y Europa con el “boca a boca”. La relación con los músicos es una de las mejores experiencias que me ha dejado el festival. Y todos, en forma unánime, lo destacan como uno de los mejores del mundo. ¿Por qué? Por el trato afectuoso, no solo desde la producción del Festival y las personas que los atienden o con las que se relacionan sino también fuera del festival: los uruguayos son gente muy cálida, muy amigable, muy afectuosa. Eso no es común para los músicos, por algo Roy Haynes, uno de los baterias vivos más grandes de la historia del jazz destacó en una encuesta de la revista DownBeat, que el nuestro era el mejor festival en que había estado.

-¿Cuáles son las principales características de la edición 20 del festival?

-Las características del festival número veinte son las mismas, que se han destacado desde el primero. No habrá nada especial aunque llegamos al número veinte con un trabajo, un esfuerzo inimaginable, que nunca será posible trasmitir con palabras o por escrito. Tanto es lo que he vivido para llegar a las veinte ediciones del festival. Pero no vamos a tirar la casa por la ventana, sabemos cual es la situación del país, de la región y del mundo. Lo verdaderamente importante es llegar y luego será uno más, con la esperanza de siempre, que el publico pueda disfrutarlo, El único objetivo de esta propuesta es brindarle cultura al tursimo y obtener como contrapartida el privilegio de hacerlo.

-¿Qué reconocimiento ha recibido el festival en estos años?


-Los reconocimientos importantes siempre han sido en el exterior. Pero lo único que a mi siempre me interesó fue dar un aporte a la identidad cultural del país, en el mundo aportar un pequeño granito de arena, pero teniendo en cuenta que todo se hizo a base de ideas y trabajo, golpeando puertas, ventanas y paredes, sin parar un solo día durante todo un año. Nunca tuve el respaldo económico para programarlo con tranquilidad y esos fueron los únicos reconocimientos y la satisfacción de haberlo hecho.

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